Internacional

DERECHO AL ABORTO EN BRASIL

La marea verde de Argentina y la lucha por el derecho al aborto en Brasil

En los últimos meses, una lucha histórica tomó las calles en Argentina. Una 'marea verde' que se transformó en un verdadero tsunami obligó a la Cámara de Diputados a votar a favor de la legalización del aborto, mostrando que es en las calles y con movilizaciones que será conquistado ese derecho elemental. Ahora esa batalla sigue en curso y la movilización tendrá que ser masiva para obligar a que Senado vote también a favor de la legalización el próximo 8 de agosto.

Sábado 14 de julio | Edición del día

Foto: Prensa Obrera

El aborto clandestino es la quinta causa de muerte de personas gestantes en Brasil. Cientos de miles de mujeres practican el procedimiento cada año en el vecino país. Según datos estadísticos, son 1.300 mujeres por día, 57 por hora. Todas las mujeres lo hacen en la clandestinidad, y a pesar de ser un procedimiento quirúrgico simple, por estar prohibido al igual que en Argentina, se realiza de forma precaria, sin condiciones de higiene y seguridad, por lo que miles de mujeres mueren víctimas del aborto clandestino.

Esta situación es aun más alarmante para las mujeres trabajadoras, que no pueden pagar una verdadera fortuna para hacerse un aborto en clínicas particulares, y son humilladas y criminalizadas en los hospitales públicos cuando necesitan recurrir a ellos en casos de abortos que salen mal. En clínicas clandestinas, el costo para interrumpir un embarazo alcanza los 5.000 reales, más de 35.000 pesos argentinos. Las mujeres ricas e incluso de clase media pagan ese precio, mientras que las mujeres pobres, especialmente las negras, pagan con su vida.

"Prontuario" de los candidatos antiabortistas

Sin embargo, lo más chocante es la posición de sectores conservadores que dicen estar “contra el aborto y en defensa de la vida”, incluso frente a estadísticas tan alarmantes. La vida de las mujeres no les importa nada a los políticos del orden. La denominada “bancada evangelista” quiere avanzar aun más en la prohibición del aborto y quiere su criminalización incluso para casos que hoy están asegurados por ley, como los abortos en caso de violación y de fetos anencéfalos.

Esa misma bancada evangelista que tiene peso en la Cámara de Diputados dice defender la moral, las buenas costumbres y la justicia, son defensores de la familia tradicional y conservadora, pero están presentes en las listas de corrupción, improbidad administrativa, abuso de poder, evasión impositiva y asociación ilícita. Además, están al lado del Vaticano para definir en términos legales que la única forma de familia aceptable es la “familia natural”, es decir, el matrimonio entre “marido y mujer”.

La Constitución brasileña prevé el aborto solo en casos de violación, anencefalia del feto o riesgo de muerte para la madre. La pena prevista para mujeres que recurren al aborto por cualquier otro caso es de 1 a 4 años de prisión.

Precandidatos a la presidencia como el actual gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin (PSDB de Fernando Henrique Cardoso), o el militar ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL), defienden lo que figura en la Constitución, y por lo tanto están a favor de la muerte de miles de mujeres todos los años producto de abortos clandestinos. Además, defienden la criminalización de las cientos de miles de mujeres que abortan anualmente.

Todos esos políticos están involucrados en enormes escándalos de corrupción, desvío de dinero o financiamiento político ilegal. Jair Bolsonaro se destaca entre ellos, porque además de ser conocido por propagar el racismo, hace apología de la violación y cree que las mujeres deben recibir salarios más bajos porque quedan embarazadas.

Flávio Rocha (PRB) se dice contrario al aborto en cualquier caso, y lo justifica diciendo que “abortar es una excusa para aceptar que algunas vidas valen más que otras”. Flávio Rocha es el dueño de una de las tiendas de departamento más grandes del país y utiliza trabajo esclavo. Levy Fidelix (PRTB) defiende el aborto solo en caso de fetos anencéfalos, ya hizo declaraciones homofóbicas y se ubica como exponente del pensamiento conservador.

Marina Silva, quien también se encuentra en la lista de precandidatos, en nombre de sus convicciones religiosas no deja clara su posición y defiende un plebiscito para discutir la cuestión, contando claro con el conservadurismo de la sociedad brasileña para garantizar que ese derecho siga siendo negado.

La posición de esos políticos es hipócrita y criminal. Hablan a favor de la vida pero no defienden la vida de las mujeres, de la comunidad sexodiversa y del conjunto de los trabajadores. Todos son parte de la leva de golpistas que quieren atacar los derechos de los trabajadores, aplauden la reforma laboral, que permite que las mujeres trabajen en condiciones insalubres incluso estando embarazadas o amamantando y están ansiosos para que se apruebe la reforma previsional.

Los políticos conservadores quieren imponer que las mujeres no puedan decidir sobre sus cuerpos, y lo hacen en defensa de la opresión y super explotación de la mujer. Exigen que las mujeres sean madres, pero sin dar ninguna garantía de vida a ellas y sus hijos. Votaron a favor del techo en el presupuesto de gastos sociales, que va a precarizar aun más la salud y la educación.

Además, la bancada religiosa junto con los corruptos y sectores conservadores, quieren imponer el proyecto de ley Escuela sin Partido, que cambiará la Ley de Directrices y Bases de la Educación (LDB) para “alejar la posibilidad de oferta de disciplinas con contenido de ‘género’ u ‘orientación sexual’ en escuelas de todo el país. Quieren impedir que la escuela sea un espacio vivo y de formación de un pensamiento crítico.

El PT: 13 años de gobierno, de la mano de los conservadores

El PT, que gobernó durante 13 años y tuvo una mujer al frente en los últimos dos mandatos, demostró su cobardía cuando Dilma Rousseff llegó al gobierno en alianza con sectores religiosos garantizando no legalizar el aborto. En 2013 nombró a Marco Feliciano, un pastor pentecostal abiertamente homofóbico, para la comisión de derechos humanos, a cambio de acuerdos que iban sedimentando un obstáculo para la lucha de las mujeres. El feminismo petista que hace demagogia con ser “popular” a través de la Marcha Mundial de Mujeres, apostaba que el Estado podría ser un aliado de las mujeres con Dilma al frente. Nada más falso. La juventud tomó las calles contra los proyectos de Cura Gay (que habilitaba tratamientos psicológicos a los homosexuales) y el Estatuto del Nacituro (que pretende otorgar derechos humanos al embrión), que buscaban hacer retroceder los derechos de la comunidad LGBT y de las mujeres. Desde entonces, la derecha golpista utiliza todo el machismo para avanzar en las reformas que afectan especialmente a las mujeres.

Luchar por el derecho al aborto, seguro y garantizado por el servicio público de salud (SUS) es luchar por la vida en primer lugar. También es parte de una lucha contra el patriarcado, que le quita a las mujeres el derecho de decidir sobre su cuerpo, un derecho elemental que para ser conquistado en forma plena requiere una enorme movilización y enfrentamiento con el Estado y sus políticos del orden, que propagandizan rituales conservadores y religiosos para que las mujeres sigan siendo rehenes de la miseria capitalista.

PSOL: ¿legalización o descriminalización?

Esta discusión cobra especial importancia en este momento, en el que la lucha de las mujeres en Argentina impacta sobre toda América Latina, y en ese marco también hay que cuestionar la política de la izquierda. El PSOL presentó un recurso legal (ADPF) que arguye la inconstitucionalidad de los dos artículos del código penal que criminalizan a las mujeres que realicen aborto. Este proyecto debería ser aprobado por la Corte Suprema (STF), institución que fue parte central del golpe institucional que sacó de la presidencia a Dilma Rousseff.

No podemos alimentar ilusiones en la Cámara, en el Senado y el poder judicial. El derecho al aborto solo va a ser conquistado con una enorme movilización. Por eso, es necesario transformar el ejemplo argentino en un gran punto de apoyo para la lucha en Brasil.

Por otro lado, el PSOL sustituye la lucha por la legalización del aborto por la descriminalización. Si el aborto deja de ser un crimen será un paso importante, pero no impedirá que las mujeres pobres, trabajadoras, negras, sigan muriendo por abortos mal realizados, ya que esas mujeres no tienen condiciones económicas para pagar una clínica privada.

Debemos luchar para que el aborto no sea un crimen, pero queremos que sea un derecho garantizado y que ninguna mujer muera por aborto clandestino. Esa es la reivindicación histórica de las mujeres y para que sea efectivizada, hay que poner en pie una gran coordinación nacional de lucha por la legalización del aborto. El aborto tiene que ser ley y esa conquista será impuesta por la lucha.

El PSOL debería tomar con centralidad la lucha por la legalización del aborto y hacer un llamado a los movimientos de mujeres, movimientos sociales, de derechos humanos, a las Católicas por el Derecho a Decidir, a las centrales sindicales, para formar una Coordinación Nacional de Lucha por la legalización del aborto, que sea capaz de transformar la marea verde en un gran tsunami también en Brasil.

Marea verde: por el derecho al aborto y contra los ajustes golpistas

La agrupación internacional de mujeres Pão e Rosas está en la primera línea de la lucha por la legalización del aborto en Argentina, junto con los diputados Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra, además de la legisladora Myriam Bregman, del PTS en el Frente de Izquierda y los Trabajadores. En Brasil, seremos parte de todas las iniciativas que puedan ayudar a que las mujeres de Brasil avancen en sus derechos, incluso en la ADPF llevada adelante por el PSOL, pero no sustituiremos el programa de legalización del aborto por el de descriminalización. Discutimos en cada lugar de trabajo y estudio, en los sindicatos y organizaciones estudiantiles, que necesitamos luchar ferozmente por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Nuestra lucha por la legalización del aborto debe combinarse con el combate contra todos los ataques del gobierno de Temer, exigiendo la revocación de la enmienda constitucional que establece el recorte de gastos en los servicios públicos, así como la revocación de la reforma laboral. Luchamos para que el aborto sea gratuito y garantizado por el sistema público de salud (SUS) 100% estatal y bajo control de los trabajadores y usuarios, para que todas las mujeres puedan acceder a un aborto en condiciones seguras y con médicos capacitados.

Los recortes en el presupuesto social, la reforma laboral y los ajustes del gobierno, incluso los realizados durante los mandatos del PT, sirven para descargar la crisis capitalista internacional sobre los trabajadores y la juventud, y recae también sobre las mujeres. Y está al servicio de pagar la deuda pública, una deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta, que enriquece a los grandes bancos a costa de los recortes y ataques los trabajadores.

Luchamos contra las medidas que los conservadores quieren imponer para prohibir la discusión de género y sexualidad en las escuelas, y exigimos educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no embarazarse y aborto legal, seguro y gratuito para no morir. Este es el llamado que Pão e Rosas Brasil hace a todas las trabajadoras y trabajadores y a la juventud: ¡hagamos como las mujeres de Argentina!







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