Cultura

76 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE TROTSKY

La lucha por la revolución en el neoliberalismo

La generación nacida a la vida política en la última década, una época en la que muchos se conformaban apenas con algunas mejoras, encontramos en la obra de Trotsky nuevas ideas para luchar contra el sistema.

José Domenech

Docente Suteba La Matanza

Jueves 18 de agosto de 2016 | Edición del día

Valores de una tradición revolucionaria que mantuvieron viva las camadas de militantes que nos precedían, incluida la invaluable "vieja guardia" de los años 70. Ellos pasaban la antorcha de fuego a los nuevos. Hay que decir que en el choque de generaciones hubo cruces durísimos, críticas y consejos. Siempre como camaradas que empezábamos a compartir una estrategia en común.

Para descubrir a Trotsky no quedó otra que aprender de nuevo a estudiar. Porque veníamos con la mala costumbre académica de repetir las ideas principales de un texto, en vez de entenderlo y sacar conclusiones que se puedan llevar a la practica en la vida real.

Un gran libro que aprendimos fue el Programa de Transición. No como un manual de normas, sino como una guía para la política revolucionaria. Había que captar el sentido que orientaba sus consignas, entender como buscaban pegar en la realidad de los trabajadores y las trabajadoras. Estas alentaban la consciencia y la acción de las masas para avanzar del capitalismo al socialismo.

Salió una edición del CEIP que también tenía debates sobre cómo aplicar la lógica del programa a determinadas situaciones. Como la discusión sobre la enmienda Ludlow en 1937, que planteaba obligar al gobierno de EEUU a consultar a las masas para ir a la guerra, y que los trotskistas podían usar para acrecentar la desconfianza que ya había con el “guerrerismo”. La cuestión es que el Programa quería hablarle a los trabajadores sobre sus propias dudas y expectativas. Una frase intentaba dar forma sintáctica a la esperanza, al odio, a la lucha de todos los días de millones de personas.

El libro arranca hablando de "la agonía del capitalismo". En aquel momento nos lo presentó un inolvidable compañero diciendo que si había terminado la época de las crisis (como el crack del ´29), las guerras (como las dos guerras mundiales) y las revoluciones (como la rusa y tantas otras) el Programa de Transición había que tirarlo a la basura. Fue polémico.

La verdad que a los millenials (los nacidos después de 1980) nos marcó más la caída de las Torres Gemelas y del Lehman Brothers, que la del muro de Berlín. Nacimos a la política viendo agonizar el neoliberalismo. Pero el capitalismo no murió. Hoy lo vemos en Trump aunque también en Hillary Clinton, los neonazis, el ISIS, la crisis migratoria europea, etc. Este sistema está podrido como dijo Trotsky. Ojo, también empieza a pegar la clase obrera como en Francia, marcando un camino. En plena crisis, en medio de esta tormenta, los que abrazamos la causa del trotskismo vamos a pelear por el futuro con la brújula de sus ideas revolucionarias.

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Recomendamos la lectura de Programa de transición, publicado por ediciones IPS-CEIP en venta en librerías, y en nuestra tienda online.







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