Política

#8A

La lucha por el aborto legal y la política de los gremios docentes

El movimiento de mujeres obtuvo un resonante triunfo al lograr la media sanción de la legalización del aborto. Sin embargo los gremios docentes estuvieron prácticamente ausentes de la pelea por este derecho. ¿Por qué hay que revertir esta situación?

Viernes 29 de junio | Edición del día

La marea verde inundó el congreso nacional el pasado 13 y 14 de junio, consiguiendo la media sanción de la cámara de diputados. La consigna levantada desde hace muchos años por la izquierda y organizaciones feministas se hizo carne en un amplio sector de la sociedad, sobre todo en las generaciones más jóvenes.

Un derecho que fue cajoneado durante los 12 años kirchneristas, producto de su alianza con la Iglesia Católica. En el debate actual el conjunto de los bloques se mostró dividido en la votación de un derecho tan elemental. La única excepción fue la bancada del Frente de Izquierda que votó en su totalidad a favor y que además de ello estableció este reclamo como una de sus principales consignas de las últimas campañas electorales.

Si algo mostró la calle es la presencia creciente de mujeres reclamando por sus derechos. Desde la marcha del #NiUnaMenos, pasando por los Encuentro de Mujeres y la actual marea verde, que promete transformarse en tsunami para la votación en senadores. Pero también evidenció otro aspecto, la ausencia de casi la totalidad de los gremios reclamando y movilizándose por este derecho.

La ausencia absoluta de la CGT en este reclamo no sorprende. Sus dirigentes son parte de un peronismo que en la cámara votó en contra. Si lejos están de luchar y defender los derechos económicos de sus propios afiliados, mucho menos podemos esperar que lo hagan con las mujeres con quienes sienten muy poca empatía. Esta fuerza política desde su origen pregonó que “el problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino. Su irremediable destino” (Eva Perón, La razón de mi vida).

De todos modos, la izquierda y los sectores combativos tienen el desafío en esos gremios de exigirle a esas direcciones que tomen el reclamo por el aborto legal y todos los derechos de las mujeres.

¿Y Ctera, Amsafe y Sadop?

En los gremios docentes mayoritarios la situación es que muchas y muchos dirigentes están a favor de la legalización del aborto, como el caso de Sonia Alesso, quien fue una de las 700 expositoras en el debate en diputados, sin embargo, no hicieron nada por movilizar a la docencia en reclamo de este derecho. Más aún, no tuvieron la intención siquiera de llevar el debate al interior del gremio y de las escuelas.

Si en el caso Santiago Maldonado tuvieron la iniciativa de llevar el debate a las aulas, esta vez mantuvieron un silencio concesivo con las fuerzas reaccionarias y oscurantistas que operaron y operan en las instituciones educativas tratando de imponer sus dogmas clericales y medievales. Esto se debe a que el kirchnerismo sindical tiene profundos lazos con el Vaticano y Bergoglio.

En el caso de los gremios y seccionales conducidos por frentes combativos y antiburocráticos, como Amsafe Rosario, la situación no es muy distinta. El reclamo de la legalización del aborto estuvo hasta el momento ausente del debate gremial y en voz de su secretario general, Gustavo Teres, no hubo manifestación pública a favor del reclamo en cuestión.

Sintomático de esta política aséptica es que en el palco del acto por el paro nacional, convocado por Amsafe Rosario, Ate Rosario y otros gremios, se vio a un hombre luciendo un pañuelo Celeste de la supuesta defensa de “las dos vidas”.

El problema no es el hombre en cuestión, sino que la posibilidad de que alguien luzca en el palco un pañuelo Celeste es producto del abstencionismo de no incluir la consigna del aborto legal en la convocatoria a la movilización por el paro.

Ante esta situación, las conducciones de los gremios se excusan planteando que hay sectores de la docencia en contra de la legalización del aborto. Aunque esto no deja de ser cierto, omiten que existe otro gran sector que está a favor y que no encuentra en sus gremios un canal de participación. Bloquean de esta manera la organización de nuevas camadas docentes combativas, en su mayoría mujeres, que intervengan en estos reclamos con las banderas de sus sindicatos y evaden la necesaria discusión democrática en las escuelas donde se expresen el conjunto de las posiciones y dudas. Y que de esta manera docentes y estudiantes puedan tomar posición basados en un debate científico, asesorados por especialistas, tratando de que no sea la propaganda mediática u oscurantista y eclesiásitica la que se imponga en la salud y la educación pública que debe ser laica, científica y de calidad.

Pero la definición de las conducciones esconde otra conclusión, y es la de no pelear por ningún derecho hasta que no haya ganado la aceptación de la mayoría de la “opinión pública”. Transforman de esta manera a los gremios en herramientas impotentes en plantear exigencias al Estado que no sean exclusivamente corporativas y defensivas en la mayoría de los casos.

Peor aún, abandonan la lucha por desterrar la visión de la escuela como un “segundo hogar” y a las maestras o docentes como “segundas madres”, lo cual naturaliza el mandato social de la mujer como recluida en el hogar, el trabajo doméstico como “natural” y por lo tanto invisibilizado, y la labor docente como un no-trabajo sino la continuidad de un “instinto” es decir, lo contrario al resultado de un esfuerzo personal e intelectual por formarse y capacitarse.

No estaría nada mal que 100 años después de que este tipo de ideas fuesen el sentido común dominante, y al calor de una marea mundial que cuestiona estas opresiones, gremios eminentemente feminizados, se dejasen mojar por ella y aportar todos sus esfuerzos en alentarla.

Nuestras propuestas

Desde la agrupación Marrón y el PTS en el Frente de Izquierda venimos peleando por unir los reclamos de trabajadoras y trabajadores contra el ajuste con la consigna del aborto legal, seguro y gratuito. Hay que darle paso a la mujer trabajadora en las organizaciones gremiales peleando por todos los derechos. El primer paso es la exigencia a la Ctera y Amsafe que convoquen al paro para que podamos ser miles quienes estemos el 8 de agosto en el Congreso.

Nuestra seccional tiene que tomar postura e iniciar ya una campaña de debate en todas las escuelas, de organización de cientos de docentes para preparar la batalla de la votación en el Senado.

Pensar y argumentar que la lucha contra el saqueo nacional en curso no tiene nada que ver, o que es más importante que la lucha de género, es no comprender ni la lucha económica, ni la lucha de género, ni la lucha política.

El ajuste que está imponiendo el Fondo Monetario Internacional, traerá dolorosas consecuencias para el pueblo trabajador, y en especial para las mujeres. La inflación, los tarifazos, los despidos y un deterioro cada vez mayor de la salud y la educación públicas, ponen en riesgo también las condiciones en que los derechos de las mujeres puedan hacerse efectivos. La educación sexual integral no puede ejercerse sin docentes, sin escuelas y mucho menos con jóvenes que deban abandonar sus estudios para ganarse la vida en trabajos precarizados.

El aborto legal no puede practicarse en hospitales sin insumos, sin personal idóneo y atiborrados de pacientes pobres y de familias trabajadoras que deberán recurrir a la atención gratuita. En los últimos meses ya hay 21 mil nuevos usuarios que “caen” en la salud pública. Las escuelas empiezan cada vez más a recordar a los comederos noventistas. La desocupación aumentará todas las penurias y con ella la violencia machista y contra niños y niñas.

A todas esas consecuencias debemos enfrentarlas como trabajadores y trabajadoras, pero también con el enorme protagonismo de las mujeres que en nuestro país ya demostraron que no se detuvieron ni contra la dictadura y enarbolaron sus pañuelos blancos, ni contra la desocupación masiva y cortaron rutas enfrentando la represión y el hambre, y ahora con “las pibas” que se le animan a un sistema milenario como el patriarcado, ¿no es hora que los sindicatos y en especial los docentes se le animen aunque sea a debatirlo?

Desde nuestra agrupación los esfuerzos van en ese sentido. Estamos presentando esta semana una propuesta de una secuencia didáctica para debatir la temática en todas las escuelas del país. Proponemos al gremio que impulse esta política para fortalecer la lucha por nuestro derecho a decidir.

Dejanos un comentario para anotarte para viajar a Buenos Aires el próximo 8 de agosto.

Sumate a la Marrón y a Pan y Rosas para que nuestra voz sea cada vez más fuerte.







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