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ROSARIO

La lucha de los trabajadores de General Motors es un ejemplo que gana la calle

Trabajadores suspendidos por la multinacional General Motors denuncian el acuerdo de suspensiones entre el SMATA y la empresa. Impulsan importantes medidas de lucha.

Martes 7 de marzo | Edición del día

Alrededor de 350 trabajadores de General Motors fueron suspendidos, luego de un acuerdo entre el sindicato mecánico y la multinacional estadounidense. Pero esta vez algo rompió la normalidad de estos acuerdos tan habituales contra y a espaldas de los trabajadores.
Un importante sector de los trabajadores suspendidos no solamente rechazó la resolución empresarial, sino que además denuncian que se trata de despidos encubiertos, más allá del esfuerzo que hace el sindicato para disimular este ataque como una “conquista” para evitar despidos.
Desde que denunciaron este acuerdo, detallado ayer en La Izquierda Diario, los trabajadores han hecho una multitud de acciones: se han movilizado al Ministerio de Trabajo (su sede en Rosario) para ser escuchados, algo que naturalmente no sucedió; luego marcharon reiteradas veces a la planta situada en Alvear, para exigir una asamblea conjunta con sus compañeros “de adentro”. El sindicato, previsiblemente, ha evitado esta unidad de los trabajadores, manteniendo la división, a pesar de que los que están afuera podrían haber sido cualquiera de los cientos de obreros que hoy están trabajando.
El sindicato SMATA, posible campeón mundial en avalar acuerdos contra los trabajadores y a favor de las empresas automotrices, no solamente que no apoya a los suspendidos, sino que directamente explicó como hicieron pasar este acuerdo en base a aprietes. En declaraciones radiales, el Secretario General del sindicato, Marcelo Barros, dijo: "Nosotros no entregamos a nadie. Este acuerdo se hizo en consenso con todos los delegados de comisión interna, sacando dos de ellos que no quisieron firmar. Fuimos tres días sector por sector de la planta, explicando a los compañeros como era el cobro y a donde habíamos llegado porque había 400 despidos, y ellos lo saben bien". Al servicio de la empresa el SMATA y sus delegados, excepto dos que justamente se negaron a apoyar este acuerdo lamentable.
Con total caradurez, además, el líder sindical sostuvo que él no puede asegurar que los trabajadores puedan volver a trabajar luego de finalizado el convenio de suspensiones. Es decir, admitió abiertamente que se trata de despidos encubiertos. Ante esto, los trabajadores y sus familias se movilizaron desde la madrugada: primero, frente a la fábrica, donde se manifestaron junto a organizaciones solidarias, entre las que estuvo el PTS en el Frente de Izquierda y el trabajador metalúrgico Lucas Castillo, quien tiene fallos de reinstalación en Liliana SRL, donde encabezó una lucha contra la precarización laboral.
La lucha de los trabajadores de GM es ejemplar. Demuestra que los obreros no deben arrodillarse frente a las suspensiones supuestamente inevitables. La unidad y la voluntad de luchar es el camino, junto a la unidad con los trabajadores de adentro de planta, para triunfar. Falta que el sindicato, en lugar de bombardear la lucha, apoye el justo reclamo de estos obreros. No pareciera ser la idea de estos sindicalistas amigos de los empresarios.






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