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La lucha de Amazon continúa: los sindicatos anuncian nuevas movilizaciones

La huelga del pasado 21 y 22 de marzo paralizó completamente la planta de Amazon en San Fernando. En respuesta, la empresa aplicó unilateralmente el Convenio de Logística de Madrid. La lucha sigue.

Diego Lotito

Madrid | @diegolotito

Martes 3 de abril | 19:13

Trabajadores de Amazon durante la huelga del 21 y 22 de marzo en San Fernando de Henares. Foto: ID

Tras la exitosa huelga del 21 y 22 de marzo, que logró paralizar absolutamente durante 48 horas el almacén de Amazon en San Fernando de Henares (el centro más grande de Amazon en todo el estado), la empresa cumplió finalmente su amenaza de implantar el conocido como “convenio Sectorial”.

Si bien ha impuesto un “paquete de mejoras Amazon”, éste se encuentra “por debajo de la oferta a la que los y las trabajadoras ya dijeron que no a comienzos de marzo”, denuncia un comunicado del comité de empresa difundid en la tarde del martes.

“La amenaza de la empresa cuando se realizaron las asambleas del 9 y 10 de marzo era que si no salía el acuerdo pactado iban a imponer el convenio sectorial ‘puro’, es decir, sin ninguna mejora”, dice Marc Blanes, delegado de CGT en el Comité de Empresa de MAD4 (la denominación que da Amazon a su almacén en San Fernando). Estrictamente hablando, la empresa impuso el convenio con complementos, pero estos no son ni de lejos lo que pedían los trabajadores. Al contrario, son un ataque a las condiciones laborales de la plantilla.

En concreto, el nuevo convenio implica un ataque en relación al plus por nocturnidad y la supresión de la categoría profesional T2. Por un lado, el turno de noche será peor pagado. Si hasta ahora la hora extra se pagaba un 25% más, ahora lo hará solo un 20%. Por otro lado, la supresión de la categoría profesional T2 (que supone el 40% de la plantilla) supondrá un recorte de sueldo para una parte importante de los trabajadores que no ascenderán a dicha categoría. También se establece una reducción de la flexibilidad horaria, que pasará de un máximo de 120 horas frente a las 150 previas.

Pero además el nuevo convenio impone que durante 24 días del calendario laboral anual se trabajarán 9 horas. “Como el convenio sectorial obliga a Amazon a disminuir en tres días el total anual de jornadas laborales, lo que ha hecho la empresa es coger las horas de trabajo efectivo de esos tres días y las han repartido a lo largo del año (…) más precisamente, durante los siete días de julio que es el prime day, y casi todo diciembre, tendremos que trabajar 9 horas en vez de 8…”, señala Marc. “En los dos años anteriores por nuestro convenio teníamos que trabajar 224 días, pero en los hechos por dos pactos que hubo en 2016 y 2017 se trabajaban 223 o 222. Ahora esos días nos los vuelven a colar distribuidos. Así que, en los hechos, vamos a trabajar más tiempo que los años anteriores.”

Después de la huelga

La huelga de 48 horas contra “el peor empleador del mundo” no sólo mostró la fuerza de los casi dos mil trabajadores y trabajadoras de San Fernando frente, también cambio la moral de la plantilla.

“La productividad del centro después de la huelga está bajando”, afirma Marc, que durante el 21 y 22 de marzo estuvo junto a sus compañeros y compañeras al frente del sostenimiento de un gran combate de clase que el comité de empresa calificó de histórico.

“La gente está desmotivada y las ratios de producción están bajando un montón. Gente que antes se deslomaba porque pensaba que podía mejorar, que podía promocionarse y aunque fuera en forma egoísta tener una mejor posición en la empresa, a raíz de la huelga y principalmente de los cambios que impuso la empresa, ahora ya no se matan trabajando, como debe ser”, dice Marc.

El dato no es menor. El sistema de trabajo de Amazon tiene su centro de gravedad en la explotación máxima del “rendimiento individual” de los trabajadores o, dicho de otro modo, en el aumento permanente de la intensidad del trabajo. La huelga mostró que el “milagro” de Amazon solo es posible a través de la hiperexplotación de sus trabajadores. Pero la tortilla comienza a darse vuelta.

“Para muchos fue la primera huelga de su vida… incluso para mí, como para la mayoría de los compañeros y compañeras más jóvenes”, dice Marc. “Hay otros compañeros que tienen más experiencia, pero hacía muchos años que no hacían nada de esto.”

Después de la huelga el clima de la plantilla es de unidad y reconocimiento de su propia fuerza. “La implantación del convenio fue recibido como un ‘hostión’, a pesar de las mejoras, pero la gran mayoría está convencida de que si la lucha no sigue no tiene sentido haber hecho una huelga.”

El balance neto es indudable: la lucha sirve. “Aunque no se puede medir esto en un resultado a corto plazo”, advierte Marc. “No es que haces una huelga y al mes la empresa ya firma un acuerdo, pero hay un nuevo clima, una demostración de unidad y una mejor relación de fuerzas… y eso es lo que vamos a utilizar para continuar la lucha.”

Superexplotación, temporalidad y represalias

Tras la huelga “las represalias ya tuvieron lugar”, afirma el comunicado del Comité de empresa. Por un lado, con “trabajadores que llegaron a hacer hasta 20 horas de trabajo extraordinario obligatorio en los días posteriores a la huelga en plenas vacaciones de Semana Santa”, pero también con “compañeros temporales que sufrieron las consecuencias de sumarse al paro y estar presentes en los piquetes informativos, al no dar continuidad a varios de sus contratos.”

En efecto, después de la huelga Amazon no les ha renovado los contratos a muchos trabajadores y trabajadoras de ETT que la secundaron. Una clara represalia porque, dice Marc, “no ha habido bajada de trabajo, sino incremento.” Despidos encubiertos.

“Los compañeros y compañeras de las ETT son el sector más explotado y con mayor presión de la empresa para aumentar la productividad”, afirma Marc con indignación. “Quienes están por ETT hoy seguramente sean los que mayor producción hacen, porque no saben si les renuevan el contrato en una semana, en un mes, y eso lo usa la empresa para presionar más a los compañeros.”

Pero, además, “las ETTs tienen unas consecuencias a nivel de derechos sindicales que no habíamos visto hasta ahora”, afirma Marc. “En el día a día tú ves que los compañeros que están por ETT están más ‘puteados’, pero llega el día de la huelga y ya es que esta gente no sólo no tiene representación sindical, sino que además se ve sujeta a un nivel de coacciones y amenazas que no sufrimos los indefinidos.”

En resumen, “el derecho a huelga para los temporales no existe” denuncia Marc. “A los que participaron no les renuevan los contratos, y desde el punto de vista legal esto no es un despido ni hubo vulneración de su derecho a huelga, pero es una consecuencia directa”.

En este marco, un resultado no buscado por la empresa es que el convenio sectorial limita al 25% la cantidad de trabajadores que la empresa puede tener contratados mediante ETTs. Hasta ahora no había límite alguno, por lo cual la empresa de alrededor de 2000 trabajadores, aún mantiene cerca del 40% de la plantilla (800 trabajadores) bajo distintas modalidades de contratación temporal.

“Ahora la empresa se ve forzada a reducir la cantidad de trabajadores con contratos temporales”, dice Marc, “pero hay que ver si lo implementa, porque si no lo hace también se denunciará, es parte de nuestra lucha”.

El nuevo calendario de movilizaciones del comité de empresa de Amazon plantea dos acciones de lucha relacionadas directamente con la situación de los trabajadores y trabajadoras de ETT. El viernes 13 de abril se convoca a dos concentraciones en las sedes de Adecco y Manpower (dos de las principales empresas de trabajo temporal del mundo), denunciándolas como “cómplices de coacciones y las no renovaciones a compañeros después de a huelga”.

La lucha de Amazon, que busca la unidad entre indefinidos y temporales, es un ejemplo para un mercado de trabajo dualizado y en el que la temporalidad y precariedad laboral ha sido una de las “grandes conquistas” de la ofensiva neoliberal de las últimas décadas. Por ello, terminar con la precariedad y la temporalidad, que fue impuesta en las últimas décadas con la complicidad de las burocracias sindicales de los principales sindicatos, es el gran combate de la clase obrera del siglo XXI para unificar sus propias filas.

Plan de lucha: el conflicto de Amazon sale a la calle

Al seguir sin noticias de la Empresa, las secciones sindicales de MAD4 acordaron este martes convocar nuevas movilizaciones para el mes de abril.

El 5 de abril se concentrarán nuevamente a las puertas del centro para exponer el calendario de movilizaciones del mes, mientras que el día 13 los trabajadores se concentrarán a las puertas de las ETT de la zona, Adecco y Manpower.

Y el día 20, los trabajadores “visitarán” a la dirección de Amazon España, con una gran manifestación por Madrid que comenzará a las 11 horas en Legazpi para finalizar frente a las nuevas oficinas corporativas de Amazon en la zona de Delicias (Madrid).

Pero “el objetivo gordo es el prime day”, adelanta Marc. Junto con el “black friday”, el “prime day” es uno de los dos días de mayores ventas del año. Para esa fecha, fijada cada año por la empresa coincidiendo con el aniversario de la llegada de Amazon a España (suele ser entre el 5 y el 10 de julio), la lucha de Amazon amenaza con que no pueda realizarse “mientras se mantenga el conflicto" y darle un nuevo disgusto al capitalista más rico del mundo.






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