Mundo Obrero

AVELLANEDA

La lucha contra los despidos en Siam tiene rostro de mujer

Llevan en sus marchas un pañuelo que dice "Ni una Menos sin trabajo". Charlamos con trabajadoras y esposas de la metalúrgica de Piñeyro que se pusieron desde el primer momento al frente de la lucha. En menos de dos semanas, dieron innumerables lecciones sobre cómo enfrentar a la derecha, el ajuste y los despidos. ¿Cuáles son las historias detrás de la lucha de Siam?

Catalina Ávila

@linaa_avila

Domingo 25 de noviembre de 2018 | 21:47

Esta vez las protagonistas de la historia de Siam son mujeres. Lorena, una de las trabajadoras despedidas por esta empresa ubicada en Avellaneda, en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, tiene 39 años, décadas de trabajo en fábricas y más de cuatro años como operaria en esta empresa. “Me echaron, como a mis compañeros, de un día para el otro, sin causa. La mano está dura para salir a buscar trabajo. Yo voy a cumplir 40 años ya. ¿A dónde me van a tomar? No hay laburo para nadie. ¿Y qué hacés con la indemnización que te dan ellos? No te queda nada. Hay que pelearla. Si ganamos mejor, y si perdemos por lo menos la peleamos. Pero lo que está claro es que estamos haciendo historia"

"Si ganamos mejor, y si perdemos por lo menos la peleamos. Pero lo que está claro es que estamos haciendo historia”

“Ya éramos luchadoras cuando estábamos peleando adentro, y ahora que estamos afuera vamos a pelear el doble”

En vísperas del Día internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres, poco se habla de ellas en los medios masivos de comunicación, pero estas valientes mujeres están haciendo historia, y con su lucha, hoy inspiran a nuevas trabajadoras y jóvenes que las observan con atención.

En diálogo con La Izquierda Diario, tres de ellas nos cuentan cómo fueron despedidas por la patronal sin causa, cómo mantuvieron el acampe en la puerta de la fábrica junto a sus compañeros, cómo conquistaron solidaridad y se plantaron frente al gobierno, la empresa, el sindicato, la justicia y la policía, resistiendo en primera línea el desalojo y la represión de Vidal, así como la complicidad del intendente Ferraresi.

“El que se rinde no tiene premio. Te amamos má”, dice el posteo que le hicieron hace unos días sus dos hijas de 18 y 21 años a Lore. “Creo que les estoy enseñando a no dejarse pisar la cabeza por nadie, ni por los dueños de la fábrica. Ellas lo entendieron, y por eso me apoyan”, explica con el orgullo que siente por sus hijas.

“Peleamos también por ellos”

El apoyo y ánimo de la familia es una fuente de fuerza permanente para estas mujeres que, como ahora, también supieron timonear las consecuencias de la crisis adentro de sus hogares.

“Mi marido tuvo depresión cuando empezaron a echar trabajadores, no se sabía a quién le tocaba, si entraban o no, y se sacaron las horas extra. No nos alcanzaba la plata. Yo había dejado de trabajar porque no puedo pagar una niñera para quedarse con mis hijas. Y él estuvo meses mal, tuvo que ir al psicólogo y al psiquiatra. Fue una situación fea. No podía dormir de noche, y yo tampoco porque me quedaba con él. Pero lo pasamos los dos juntos y salimos adelante”, cuenta Jésica, la esposa de Alexis, uno de los 20 despedidos.

Estuvo desde el primer día en el acampe junto al resto de los trabajadores, con sus hijas de 8 y 9, que le pedían permanentemente que las lleve con ella porque querían “ir a apoyar”. “A mí, como parte de la familia de un despedido, me costó entender al principio. Él estaba un montón de días en el acampe, y nosotros tenemos que seguir con nuestra vida, nuestras nenas tienen que ir al colegio, al club, a patín. Llegué a decirle que busque otro trabajo, y me dijo que no lo apoyaba. Entonces fui al acampe a ver de qué se trataba todo. Y desde que llegué no me quise ir. Y estoy apoyando a todos los compañeros”.

María trabaja en la empresa hace un año y medio. “Mi marido ya pasó por algo así, también fue despedido y la estuvo peleando. Otra no nos queda. Se complica a veces porque uno tiene nenes chiquitos y se ponen mal. El otro día había llevado a casa los afiches contra los despidos y lo vio mi nene y se preocupó, me dijo “¡No! ¿Estás despedida?”-me preguntó. Se puso triste. Creo que peleamos por ellos, para enseñarles también con qué cosas se pueden encontrar en la vida. Por eso, vamos a ir hasta el final. Si llegamos hasta acá, tenemos que ir hasta lo último”.

Las mujeres enseñan cómo se lucha, la conducción de la CGT hace la plancha

Como vienen denunciando los trabajadores de Siam, no se trata de una Pyme ni una empresa quebrada. Forma parte del grupo multinacional Newsan, que vende marcas líderes como Atma, Noblex, Philco, entre otras. Su principal accionista es Rubén Cherñajovsky, una de las personas más ricas del país. Un cheto multimillonario que no vive ni un segundo todas las situaciones que viven estas mujeres y sus familias en el conurbano de la provincia, que no perdió oportunidad para descargar su ideología contra ellas: la empresa llegó a anunciar hace unos meses que no querían más mujeres en la planta, cuentan.

“Decían que querían sacarnos a todas porque quedamos embarazadas y faltamos cuando nace el bebé o se enferma. Parece que quieren volver el tiempo atrás, que los maridos sean los que trabajen y las mujeres se queden en sus casas sin derechos. Nosotras nos organizamos contra eso y también lo denunciamos al municipio. Nuestro sindicato, la UOM, tampoco en esa ocasión dijo nada, ni siquiera hay mujeres al frente del gremio”, explica Lorena.

LID: ¿Qué opinan que es necesario hacer para frenar los despidos en Siam?

M: Un paro total del gremio, apoyándonos. El gremio está ausente. También creo que podemos hacer un gran avance si la fábrica para, con el apoyo de los compañeros que están adentro. Más allá de que tenemos mucho apoyo, ellos sin el sindicato no pueden hacer nada. Es fundamental que esté el sindicato y que pare.

J: Para mí todos tienen que parar, todo el país, la CGT. Somos muchísimos los que estamos pasando la misma situación.

L: Se tendría que levantar el pueblo porque somos muchos los que estamos así. Ojalá nuestra lucha ayude a eso.

“¡Acá no se rinde nadie!”

Estas mujeres miran con desprecio el rol que está teniendo el sindicato durante este proceso de lucha. Recordemos que Siam está intervenida y no tienen representación gremial. Sin embargo, Alejandra, otra de las trabajadoras despedidas, fue electa como delegada por sus compañeros, en unas elecciones que el mismo sindicato desconoció. Tiene 29 años y es una de las principales referentes de la lucha de Siam. Estudiante de la universidad pública, que también salió a defender frente al ahogo presupuestario, se solidarizó con diferentes luchas en curso, como la de Coca-Cola, Gaelle, Cresta Roja y Canale entre otras. “De acá no nos movemos. Si me tienen que sacar, me van a sacar con los pies para adelante. ¡Acá no se rinde nadie!”, supo decir instantes previos al desalojo policial al acampe, que los trabajadores resistieron con el apoyo de los vecinos del barrio y organizaciones solidarias.

“Todo el año peleamos adentro de la fábrica porque nos viene demostrando que no tiene ningún reparo en dejarnos a nosotros y a nuestras familias sin comer. A nosotras, que somos mujeres, nunca nos dieron la posibilidad de manejar ninguna máquina ni estar en un puesto especializado donde podamos cobrar más, siempre negándonos las categorías, o por ejemplo aguantándonos que los supervisores cuando nos vengan a hablar nos agarren del brazo, nos toquen el hombro, se pasen de su confianza. Y con las chicas fuimos parte de revelarnos un poco contra eso y no permitirlo”, explica Alejandra.

“Ya éramos luchadoras que estábamos peleando adentro y ahora que estamos afuera vamos a pelear el doble. Para nosotras es natural ponernos a la cabeza. Salimos de la fábrica y seguimos sufriendo el machismo en la calle, quizás eso nos hace siempre ponernos en el lugar del otro, y ahora que estamos acá afuera no estamos peleando solamente por nosotras sino que hay un montón de mujeres de distintos sectores, como las enfermeras que defienden la salud pública, que están también plantándose contra el ajuste, los despidos. Yo creo que esta experiencia, lejos de angustiarnos, nos está fortaleciendo porque nos está haciendo ver no solamente la fuerza que tenemos las mujeres si nos unimos, sino también todos los trabajadores y trabajadoras, creo que vamos a hacer todo lo posible para ganar y creo que lo que sí ya ganamos es todo esta solidaridad y consciencia de la fuerza que podemos tener”, dice.

Peleá como obrera

Violencia es despedir, reprimir, sacarle la fuente de trabajo a las familias de las trabajadoras y trabajadores. María Eugenia Vidal, que mandó la represión para cuidar los intereses de la empresa, como siempre hacen los gobiernos de turno, nada tiene que ver con estas mujeres. Ellas son obreras, mujeres de la clase trabajadora, parte de la enorme mayoría de la humanidad que guarda dentro una fuerza gigante: lo vimos este año en la pelea por el derecho al aborto y la separación de la iglesia del Estado, en las trabajadoras del Hospital Posadas, en las leonas de Pepsico, que buscaron en la organización y la lucha, el puente para escribir su propia historia.

La lucha de Siam no es solamente una lucha en un rincón de Avellaneda por 20 despidos: es el comienzo de una resistencia que surge, cada vez con más fuerza, con el rostro de las mujeres.

LID: ¿Qué opinan de la actitud de Rubén Cherñajovsky?
J -No le importa
L- Somos números para ellos, los empresarios.
M- Igual que para el presidente.
L- Quieren un gobierno de ricos, y los pobres chau.
J- Dicen que van a cambiar el mundo entero y acá está el cambio. Yo no lo voté, voté en blanco. No me quería ensuciar las manos.

En solo unas pocas semanas, ellas se han sabido enfrentar a empresarios multimillonarios y el ajuste del FMI; la política represiva del gobierno de Macri y Vidal y la complicidad del municipio de Ferraresi; la justicia siempre funcional a la propiedad privada, como lo demostró el juez Carzoglio, dando la orden para el desalojo del acampe; y la burocracia sindical, guardiana de los intereses de los patrones. Lo hicieron apostando a la organización y solidaridad entre trabajadores, estudiantes y vecinos. Un pequeño gran ejemplo de lo que se necesita para enfrentar la situación de hambre y miseria que estamos viviendo en el país.

“Vamos a ir a apoyar a otros trabajadores también, porque esto no va a parar si no lo paramos todos nosotros”, afirman. Quien se proponga enfrentar al neoliberalismo, el ajuste de Cambiemos, los gobernadores peronistas y el FMI, deberán mirar a las luchadoras de Siam y esta nueva página en la historia del movimiento obrero que están escribiendo.







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