Internacional

TRIBUNA ABIERTA

La lucha contra la precarización laboral en la Universidad de Costa Rica

Como en todo el mundo, en Costa Rica las condiciones laborales han tendido a la precarización. Una clase trabajadora desorganizada y con dirigencias sindicales que no solo son incapaces de ubicarse políticamente, sino que son incapaces por sí mismas de defender las conquistas laborales.

Miércoles 5 de octubre | 20:00

Un enorme dique de contención son la mayoría de las dirigencias sindicales, clavado entre la voluntad de luchas de las masas y el gobierno, y políticos de la burguesía que estén llevando adelante un ajuste. Con una imagen de progresismo burgués, el Partido de Acción Ciudadana (PAC), por primera vez en el gobierno, ha dado muestras de que la burguesía no teme reprimir ni ajustar cuando así lo dicta el mercado mundial de capitales.

En la Universidad de Costa Rica el ajuste está siendo llevado adelante por el rector Henning Jensen Pennington, que no contento con despedir a 400 trabajadores (proyecto PAÍS, que encargaba a la Universidad de la seguridad social en varios barrios de la capital, lo que hacía un excelente servicio de seguridad social) en 2013, ahora dirige un ataque al salario, reduciendo el aumento por anualidad.

En términos de financiación para la educación universitaria y pública de conjunto, el ajuste llega mediado por incrementos pírricos, una dudosa capacidad administrativa y un préstamo de financiamiento con organismos como el Banco Mundial, lo que sugiere el contenido de la política de ajuste.

Sin olvidar, por supuesto, la denuncia de tráfico de influencias que ha sido planteada por el SINDEU (Sindicato de Empleados de la Universidad) contra el propio Jensen, denuncia que hoy ha sido barrida por debajo de la mesa por el Consejo Universitario en una votación que ha escandalizado al país. Incluso el Ministerio Público está llevando adelante investigaciones. Esta denuncia es una afrenta a todos los docentes precarizados (“interinos”) pues la misma gira en torno a la firma de Jensen otorgando presupuesto para el puesto que su hija ocuparía, algo explícitamente prohibido en la legislación estatal. Mientras hay compañeros y compañeras que llevan 30 años en interinazgo, la hija del Rector consigue de su papá el presupuesto para su puesto.

Estas condiciones, más otras antiguas, han creado que la cifra de docentes precarizados (“interinos”) llegue a ser más del 60% cada semestre, con una población del 5% que cambia cada semestre. Sin derecho político a votar en ninguna elección universitaria, ganando salarios completos sólo 6 meses al año, en 4 meses solo una fracción del salario, y 2 meses al año sin salario alguno. Ganando 300 dólares al mes por 10 horas de trabajo mientras los docentes en plaza ganan, como mínimo, 3000 dólares, en la carísima Costa Rica. Presionados por terminar posgrados (maestría y doctorado) y tener publicaciones, pero con las condiciones mínimas apenas para planear las clases.

La UCR incluso ha dejado de becar para un segundo posgrado, lo cual atenta contra la posibilidad de seguir estudiando de la mayoría de… ¡los propios docentes!

Recientemente el rector ha denunciado la Convención Colectiva de Trabajo, en consonancia con el ataque que se ha llevado a otros sectores. Esto significa que se abre la posibilidad de renegociar condiciones laborales. Prácticamente en todos los escenarios que hemos visto nacionalmente esta renegociación ha sido a la baja para los trabajadores. Todas esas renegociaciones han sido llevadas adelante por directivas burocráticas, que viven del aparato y que en nada reivindican los derechos de los trabajadores.

La actual directiva del SINDEU de alguna manera nació con la derrota de los trabajadores del PAÍS y aunque ha tenido incidencia política con las denuncias, no cuenta con capacidad de movilización ni cuenta con la confianza de los trabajadores universitarios en todos los rangos.

Esto explica que el movimiento de interinos se haya expresado, hasta ahora, dentro del SINDEU pero con independencia frente a la Junta Directiva. Las exigencias actuales son tres, que de concretarse implicarían un importante cambio en las condiciones políticas de la Universidad.

En primera instancia exigimos que se nos de igual salario por igual trabajo. Estamos contratadas en plazas que tienen un presupuesto asignado, del cual a nosotros sólo se nos paga una parte. Exigimos que se nos pague nuestro trabajo en igualdad de condiciones. En segundo lugar exigimos pago completo al año, evitando la amarga situación de 6 meses al año sin salario o salario incompleto. En tercer lugar -y sin duda alguna la consigna más profunda- exigimos que se nos deje votar en todas las elecciones universitarias, para elegir Rectoría, Consejo Universitario.

La denuncia que la Rectoría ha hecho de la Convención Colectiva abre un ámbito de lucha para el movimiento de interinos que perfectamente podría entrar con sus propias consignas en la negociación. La negociación se llevará a cabo en el 2017, lo mismo que la elección de directiva del SINDEU. Un año sumamente interesante, de luchas y transformaciones, podría darse en la UCR.

Un detalle más: el gobierno del PAC, con su presidente a la cabeza, ha surgido casi en su totalidad de la UCR. Una batalla en el patio trasero del gobierno sería una excelente señal para el país y pondría un elemento a la izquierda en la medida en que las elecciones -en febrero del 2018- se acercan.




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