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DECLARACIÓN CRT

¡La juventud y la clase trabajadora deben encabezar una lucha independiente por el derecho a decidir!

Lunes 25 de septiembre | 14:30

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La escalada represiva del Estado contra el 1-O parece no tener límites. En esta última semana antes del referéndum más de 4.000 guardias civiles están desplegados por todo Catalunya, tres barcos cargados de Policía Nacional esperan en los puertos de Barcelona y Tarragona y el Ministro del Interior quiere disponer de forma directa de todo el cuerpo de los Mossos d’Escuadra y las policías locales. Los jueces y la fiscalía siguen cursando querellas, órdenes para llamar a declarar, registros y amenaza no solo a los más de 700 alcaldes sino hasta a los directores de institutos.

El gobierno del PP, el PSOE y Cs apoyan y jalean esta ofensiva, igual que la Corona desde Zarzuela, el conjunto de las instituciones del Régimen y toda la prensa de cámara a su servicio. La extrema derecha también se siente envalentonada y convoca actos por todo el Estado y en la misma Catalunya para el 1-O. El Régimen del ‘78 muestra su verdadera cara, quiere dejar claro que sus “candados” impedirán por todos los medios el ejercicio del derecho a la autodeterminación.

La movilización social contra esta brutal represión y el recorte de derechos y libertades básicas, así como en apoyo al derecho a decidir y el referéndum del 1-O, está ampliándose y profundizándose en estos últimos días. Además de las concentraciones contra los registros en la sede de la Conselleria d’Economia y de la CUP del pasado miércoles, miles de personas se han manifestado frente al TSJC por la libertad de los 14 detenidos o en los ayuntamientos. Pero lo más novedoso es que el movimiento está teniendo repercusión en los centros de estudio y las organizaciones sindicales.

El movimiento estudiantil ha empezado a vaciar las aulas, organizar asambleas y actos de protesta como la ocupación del Rectorado de la UB. Esta semana los estudiantes de secundaria irán a la huelga el 27 y el 28 y los de las universidades el 28 y 29. También los sindicatos de profesores llaman a concentraciones y actos de protesta. La izquierda sindical catalana, con el apoyo de numerosas organizaciones políticas y sociales en favor del 1-O, llaman a una huelga general en Catalunya para el próximo 3 de octubre. Y algunos sectores como los estibadores dieron un ejemplo de medida de fuerza votando en asamblea no abastecer a los barcos policiales.

También han aumentado los actos en solidaridad en el resto del Estado con el derecho a decidir y contra la represión, convocados por diversas fuerzas de la izquierda política, social y sindical. Pequeñas muestras de algo que se debería generalizar y extender. Que la clase trabajadora y los sectores populares del Estado español hagan suya la demanda del derecho a decidir de todas las naciones oprimidas es fundamental para soldar la unidad en la lucha contra el régimen que lo prohíbe.

Desde la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) apoyamos todas estas medidas de lucha y estamos siendo parte de las mismas. Consideramos que este es el camino para poder poner en pie un gran movimiento de lucha que enfrente la represión del Estado y defienda el derecho a votar el 1-O. Con paros, asambleas, ocupaciones y defensa de los centros de votación, huelgas sectoriales como la de educación y la paralización de toda la actividad económica, la huelga general.

Es criminal la política que mantienen las direcciones de CCOO y UGT, que se siguen negando a extender la lucha a los centros de trabajo. Exigimos que se sumen a la convocatoria de la huelga general prevista para el día 3. Al mismo tiempo, creemos que la huelga debería haber sido prevista y convocada para antes del 1-O para favorecer la pelea por su realización, por lo que es imprescindible que las organizaciones convocantes pongan en marcha desde ahora su organización e impulsen medidas de lucha parciales en los centros de trabajo.

Esta gran movilización social supera en los hechos a la hoja de ruta del PDeCAT y ERC, basada en la “desobediencia institucional” y movilizaciones ciudadanas puntuales y controladas. Una hoja de ruta que no ha preparado la respuesta necesaria y efectiva para derrotar una ofensiva represiva, que no puede sorprender a la dirección de ninguna de estas organizaciones. La CUP, que ha asumido desde el inicio esta hoja de ruta, si verdaderamente está dispuesta a desarrollar una lucha anticapitalista y de independencia de clase, debería empezar por abandonar su subordinación a los partidos de la burguesía catalana.

Desarrollar la lucha de clases para conquistar un derecho como el de autodeterminación no sería propio de los partidos históricos de la burguesía catalana, que venden la ilusión de una imposible concesión de este derecho otorgada pacíficamente por el Estado. Pero desde la izquierda independentista deberían preguntarse a dónde ha llevado la política de “mano extendida” a quienes encerraron el movimiento democrático catalán entre las paredes del Parlament y movilizaciones totalmente dirigidas por la dirección burguesa del procés.

Por ello desde la CRT sostenemos que la lucha que comienza a prender en el movimiento estudiantil y sectores de la clase trabajadora debe adoptar una posición de total independencia del Govern y sus partidos. En la universidad esto es radicalmente distinto a lo que vienen proponiendo las agrupaciones estudiantiles de la CUP, ERC y PDeCAT (Universitat per la República), que se niegan a convocar asambleas y a que los estudiantes puedan discutir y decidir el contenido y el tipo de movilizaciones que quieren realizar. La CUP y el SEPC debería romper con esta política burocrática de Universitat per la República y llamar a asambleas masivas en todo Catalunya por la defensa del referéndum y el derecho a decidir, contra los recortes y por la gratuidad total de las universidades públicas.

Los trabajadores y la juventud no podemos ser la base de maniobra de la hoja de ruta de Puigdemont y Junqueras, ni dejar “para otro momento” nuestras propias reivindicaciones. El referéndum y el derecho a decidir debemos conquistarlo con nuestros propios métodos de lucha, y poniendo en el centro la agenda obrera y popular que el procesisme -y todas las fuerzas de la izquierda y el movimiento obrero que se han subordinado al mismo- han dejado encajonada estos 5 años, mientras el PDeCAT y ERC mantenían sus políticas de ajuste y ataques contra nosotros envueltos en la estelada.

Luchar por que la clase trabajadora hegemonice el proceso en forma independiente

A pesar de lo que dice el Govern, los ataques del Estado central y la violencia que ejercerá el mismo 1-O han llevado a una situación en que resulta imposible que se realice un referéndum en condiciones. Por ello, desde la CRT llamamos a seguir en las calles, acudir masivamente el 1-O a los colegios y a todas las acciones que se convoquen para defender el derecho a votar contra la represión estatal, fortalecer la organización independiente en los centros de estudio y trabajo, preparar las huelgas sectoriales en curso y la huelga del día 3.

No llamamos a votar Sí porque ni somos independentistas ni compartimos el proyecto de república y proceso constituyente que propone Junts pel Sí y la CUP. Tampoco somos defensores del No, en tanto es percibido como el mantenimiento del estado de cosas actual. Nos posicionamos en el voto blanco o nulo, como expresión de una tercera posición dentro del campo de quienes defendemos el 1-O: la de una hoja de ruta de clase para conquistar el derecho de autodeterminación y confluir con el resto de sectores populares del Estado en una lucha común con el Régimen del ‘78 para abrir procesos constituyentes libres y soberanos. Una posición que rechaza toda división en etapas de esta lucha, una de la mano de los partidos históricos de la burguesía catalana y otra futura en la que lucharíamos por las demandas sociales.

La lucha democrática puede y debe servir de motor para un movimiento que incluya la pelea por estas demandas con los métodos de lucha que las pueden hacer posible junto a las demandas sociales de quienes debemos estar a la cabeza de esta pelea, la clase trabajadora y los sectores populares. Esta es la única vía para poder decidir y poder decidir sobre todo, muy diferente de la Ley de Transitoriedad y el proceso constituyente que propone, totalmente burgués, de la “ley a la ley” y con una agenda limitada sobre lo que se podrá o no discutir.

La cuestión catalana es la principal brecha que se le ha abierto al Régimen del 78. Como tal, puede abrir una oportunidad para superarlo. Pero para hacerlo en una perspectiva favorable al conjunto de la clase trabajadora y el pueblo, la izquierda política y sindical, junto a sectores de la juventud y la clase obrera, debemos pelear por que sea la clase trabajadora la que hegemonice este proceso, rechazando tanto las políticas de subordinación a las burguesías periféricas en su proyecto de fundación de nuevos estados que sean un calco en catalán del Régimen del ‘78, como a quienes, como Podemos o los comunes, quieren ahogar las aspiraciones democráticas en los límites institucionales y reconducirlas a una regeneración pactada del Régimen con su pata izquierda, el PSOE, que hoy aplaude en envió de la Guardia Civil a Catalunya.

La única perspectiva superadora del Régimen del ‘78 es aquella que se proponga tumbarlo y conquistar repúblicas de trabajadores en todo el Estado libremente federadas, terminando con esta democracia para ricos e imponiendo medidas como el reparto de horas sin reducción salarial para acabar con el paro, el no pago de la deuda, la nacionalización de la banca y las grandes empresas, impuestos a las grandes fortunas para garantizar una educación, una sanidad y unos servicios públicos y gratuitos, y el conjunto de las reivindicaciones obreras y populares pendientes.






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