Sociedad

ENTREVISTA

"La juventud es el motor de la lucha en Chile"

Conversamos con Daniel Lara, estudiante universitario chileno, sobre la situación actual de su país. Historia de un pasado y un presente donde la juventud es protagonista de la lucha por cambiarlo todo de raíz.

Viernes 8 de noviembre | 23:49

Nacido en Nueva Imperial, pueblo de la Novena Región de la Araucanía, cuya capital es Temuco. Padre playero de estación de servicio, madre “dueña” de casa. Dos hermanas trabajadoras de la salud: una es “matrona” (obstétrica) y otra paramédica.
Inició sus estudios primarios en una escuela pública, luego entró a la enseñanza media en una escuela subvencionada.

Llegó a la Argentina en 2017 a estudiar en la universidad, sabiendo de su sistema gratuito a través de un amigo, algo impensado en tierras chilenas donde lo privado es el leitmotiv del régimen trasandino.

Primero la carrera de Música, luego Historia lo cautivó. Allí en los pasillos de la facultad conoció y abrazó las ideas del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). En la ciudad de las diagonales, con poca gente conocida, tuvo que enfrentar la cruda realidad que azota a miles de jóvenes: insertarse en un sinfín de trabajos precarios para solventar el alquiler, la comida, el estudio; la vida misma.

• ¿Cómo definirías la situación de la educación en Chile?

En Chile hay educación pública pero no es tan gratuita. Es más accesible en el sentido de que no pagás una matrícula excesivamente cara. Las universidades sí son pagas. Debes pagar un arancel para matricularte y mes a mes una cuota de acuerdo a la ayuda que puedas obtener, mediante una beca o un crédito (con el crédito te endeudas de por vida). En otras, pagás la cuota completa. Hay mucha desigualdad. No llegás igual a la universidad ni al PSU (prueba de selección universitaria), el cual es muy restricto. Tu das esa prueba de selección y en base al puntaje que obtienes te postulas a la carrera, siempre y cuando llegues al puntaje que tiene la carrera que quieres seguir. Este sistema viene desde la época de la dictadura. Es claro, si tienes plata accedes.

• Y la salud va por el mismo camino…

Sí. En el sistema público, como se muestra en varias manifestaciones que han salido doctores y funcionarios de los hospitales a denunciar, las condiciones en que están los hospitales son terribles, no dan abasto. No hay buena infraestructura, no hay inversión del Estado, los hospitales se la tienen que arreglar como pueden.

Hay un sistema de espera de atención que es mortal. Hay gente que muere esperando ser atendida. El sistema de Fonasa (especie de seguro de salud que le descuentan a los trabajadores en blanco) que cubre operaciones, remedios, tiene que cubrir a la mayoría de la población laburante y está colapsado. Hay datos que dicen que en 2018 se murieron alrededor de 9500 personas esperando atención médica.

En las privadas, que serían las clínicas, tu tienes plata y te atienden de una con el mejor servicio y la mejor atención. Es claro que el neoliberalismo es así, desigual. Lo notas en la salud, en la educación.

• Esta desigualdad fue puesta en cuestión por la juventud en los últimos años con varias revueltas estudiantiles, ¿qué nos podés contar de estas luchas?

En el 2006 fue la Revolución Pingüina (en alusión a los uniformes escolares que, por sus colores, desde lejos se veían como pingüinos), de la cual fui parte como estudiante secundario. Nos organizamos para exigir que la educación fuera pública y de calidad. Gracias a las movilizaciones logramos triunfos parciales como la gratuidad de la PSU y la obtención de la TNE (tarjeta nacional estudiantil, especie de boleto universitario que rebaja el costo del pasaje en el transporte). La lucha continuó a pesar del desgaste por parte del gobierno de Bachelet y el Partido Comunista (PC) que hizo que el movimiento se diluyera por cansancio. Fue en época de invierno y lluvia y era difícil mantener las huelgas y las tomas en los colegios. Los medios de comunicación aislaron la lucha y trataban de vándalos a quienes querían seguir.

En 2011 se replicó este movimiento, con la asunción del gobierno de Sebastián Piñera quien quería privatizar aún más la educación universitaria. La misma generación de pingüinos del 2006 volvió a la lucha por la educación gratuita. Acá tomó protagonismo como cabecilla del conflicto Camila Vallejos, hoy diputada por el PC. Fue un proceso que también fue desviado. Piñera solo otorgó migajas como “abrir la discusión en el congreso”, que nunca sucedió. No hubo cambios en profundidad. Cuando reasume Bachelet hizo algunas concesiones que terminaron siendo una trampa para los estudiantes. Esta generación, que algunos terminaron la universidad, otros fueron padres y madres, fueron los primeros en solidarizarse con los secundarios el 18 de octubre de este año.

• Hablamos de una continuidad de lucha

Lo que pasa hoy en Chile no es todo espontáneo como algunos creen, todo tiene una historia de lucha de los estudiantes que empezaron a cuestionar el régimen. Los estudiantes de hoy se fueron criando con estas luchas que mencioné antes. Y hoy el pueblo chileno está cuestionando el régimen. Como dice la consigna “no son 30 pesos, son 30 años”; son 30 años de esperar lo que nos prometió la Concertación de tener una vida mejor que nunca llegó.

Chile fue el bastión del neoliberalismo en América Latina, que es lo cuestionado ahora. Con un odio muy fuerte a las fuerzas de seguridad. Vos pensá que allá no podés llegar y marchar pacíficamente porque los carabineros te atacan o los medios montan una imagen donde muestran que tú iniciaste lío y así limpian su imagen. El pueblo explotó por la indiferencia, la desigualdad brutal que los vemos con las AFP que son como las jubilaciones de aquí pero privadas, que son como sanguijuelas de nuestros jubilados que los tienen en la miseria. Hoy ves a abuelitos y abuelitas revolver los tachos de basura.

La bronca está y estalló a través del estudiantado. Como en el Mayo Francés que los estudiantes incentivaron a los obreros a salir de las fábricas y luchar juntos, creo que en Chile la juventud está cumpliendo ese papel. Están conmoviendo a todas las generaciones.

• ¿Cómo ves la repercusión en Argentina?

Los partidos burgueses no se han pronunciado. Alberto Fernández ha reconocido el saludo de Piñera y ha propuesto trabajar juntos con un presidente que ha sacado a los militares a la calle a reprimir al pueblo. Gracias a Nicolás del Caño se hizo visible lo que pasaba en Chile cuando lo expresó en el debate presidencial. Y esto se reflejó luego en las calles, en La Plata varios chilenos y chilenas residentes autoconvocados convocamos a un acto en Plaza Moreno para visibilizar la situación; en Capital hubo una marcha a la embajada donde también hubo represión.

Pero somos pueblos hermanos y solidarios y eso se ve y se siente. Es así que el 16 de noviembre el PTS en el FITU hará un acto en solidaridad con nuestro pueblo en el Estadio Cerrado de Ferro, junto a trabajadores chilenos.

La pelea por cambiar este sistema de opresión y explotación que sufre el pueblo chileno como el argentino por parte de una minoría parásita es una lucha colectiva. Lo vemos en las calles junto a los miles de jóvenes, trabajadores, jubilados y mujeres que han estallado en bronca y se han convertido en protagonistas de una gran rebelión popular.







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