Política

SENADO

La izquierda tenía razón: un “frente” para la victoria de los buitres votó la entrega

El macrismo logró la votación con apoyo de más de 20 senadores del FpV, sin los cuales se caía la entrega. La izquierda se opuso en el Congreso, en las calles y tuvo razón al votar en blanco.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 31 de marzo de 2016 | Edición del día

Al cierre de esta edición de La Izquierda Diario, quedaba allanado el camino para una gran entrega nacional.

En el Senado, donde el Frente para la Victoria tiene mayoría, más de 20 legisladores de esa fuerza política tomaron una opción. “En la vida hay que elegir”, rezaba un slogan kirchnerista algunos años atrás: sin dudarlo, entre patria y buitres, la mayor parte de los senadores del FpV eligió a los buitres.

Esto los llevó a votar junto a los senadores oficialistas de Cambiemos, y con Carlos Saúl Menem, el peronismo disidente, el UNA, el GEN y el Movimiento Popular Neuquino. Se armó un verdadero frente para la victoria…de los buitres, que votó la entrega con 54 votos a favor y 16 en contra, superando largamente lo necesario para la aprobación del acuerdo, que eran 37 votos.

Estas fuerzas permitieron entonces el principal triunfo que necesitaba Mauricio Macri para la continuidad de su plan económico de ajuste, entrega, y ataque a las condiciones de vida.

No casualmente, ayer a la noche el presidente sostuvo en el canal TN que está "muy contento" por sus primeros meses de gobierno, y afirmó: "siento que los primeros resultados se empiezan a ver, y que hay una esperanza enorme en Argentina". Horas antes, el presidente provisional del Senado y dirigente del PRO, Federico Pinedo, había celebrado también diciendo que el de ayer era "un día muy importante para la Argentina".

Para que no queden dudas de lo ocurrido ayer: si el Frente para la Victoria, con mayoría en el Senado, votaba en contra, se hubiera caído el acuerdo con los holdouts, que significa una fabulosa entrega nacional a los usureros más grandes del mundo, y cuyo costo recaerá sobre las espaldas del pueblo trabajador y sus futuras generaciones, sus empleos, educación, salud y condiciones de vida en general.

Como dijo la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman durante una de las etapas del debate por la deuda: “Que nos pongan un ejemplo donde la deuda no haya beneficiado a los grandes empresarios, a los grandes bancos, que no haya terminado siendo una carga pesadísima para el país”. El recuerdo de los ´90 y el 2001 está presente en la memoria popular.

Ayer, entonces, el Congreso Nacional, transformado en la escribanía del juez neoyorkino Thomas Griesa, terminó de votar a favor de un pago que significa ganancias de más del 1000% para los buitres. Para el pago millonario a los holdouts (más de 12.000 millones de dólares), se prevé la emisión de deuda a 5, 10 y 30 años, a una elevada tasa, superior al 7%.

Con la tarea hecha a pedir de los buitres, ahora el gobierno nacional aguarda la realización de una audiencia el 13 de abril en la Corte de Apelaciones de Nueva York, donde espera que no surjan nuevos inconvenientes para avanzar en la entrega nacional.

Argumentos buitres

Si de parte de Cambiemos desde un principio se escucharon los argumentos de acordar con los buitres para volver al mercado financiero internacional y así “normalizar” la economía nacional, desde el FpV también hubo justificaciones y cruces.

Ya el día anterior, Miguel Ángel Pichetto, jefe de bancada del Frente para la Victoria en el Senado, había anticipado que votaría a favor del acuerdo, y que no había que sorprenderse, ya que el kirchnerismo le había pagado “al Club de París, a YPF, al Ciadi, a todo el mundo”. No se había privado tampoco de decir que según él, esa misma actitud tomaría hoy Néstor Kirchner.

Vale recordar que Pichetto fue durante todos estos años la principal espada del kirchnerismo en el Senado. A diferencia de la histórica sesión durante la crisis del campo, esta vez Pichetto y Julio Cobos votaron juntos.

En las declaraciones del jefe de bancada del Frente para la Victoria, hay una gran verdad, por más que otras voces kirchneristas le salieron al cruce. Como denunciara el Frente de Izquierda durante la campaña presidencial, tanto el candidato del FpV Daniel Scioli, como el de Cambiemos, Mauricio Macri, compartían en lo esencial un mismo plan económico de ajuste y endeudamiento. El asesor económico de Scioli, Miguel Bein, no se cansó de repetirlo incluso después de la elección, mientras que durante la campaña Juan Manuel Urtubey había viajado a Nueva York, a pedido de Scioli, para tantear un acuerdo con los holdouts.

El santafesino Omar Perotti explicitó esto durante la sesión de ayer al justificar su voto a favor del acuerdo, diciendo que “hice campaña con Scioli, y su equipo económico planteaba cerrar el default de la Argentina”.

Por su parte, los gobernadores peronistas (muchos de ellos impulsaron a sus senadores a votar a favor de los buitres, pensando en obtener fondos para sus distritos), ejecutan en sus provincias los mismos planes de ajuste que Cambiemos, con despidos y techos salariales incluidos. Es el caso, por ejemplo, de Alicia Kirchner en Santa Cruz.

A sólo 10 días del cierre de listas para la elección de autoridades del Partido Justicialista, las diferencias en la votación dentro del Frente para la Victoria no constituyen más que una división de tareas donde nadie saca los pies del plato. Se dobla, pero no se rompe. El pensamiento no está puesto en enfrentar el ajuste y la entrega que sufren los trabajadores y el pueblo, sino en el 2017, y en el 2019.

De hecho, ninguno de los legisladores del FpV críticos del acuerdo llamó a movilizar seriamente para rechazar el acuerdo, o siquiera para imponer la consulta popular. Máximo Kirchner, en Diputados, no rechazó la entrega sino que lanzó un tibio pedido de que “vayan y negocien mejor, que no haya tanto apuro, que no cedan tan fácil a la extorsión”. Al fin y al cabo, como decía Cristina Fernández, los gobiernos kirchneristas fueron “pagadores seriales de deuda externa”.

Ayer en el Senado, la minoría del FpV que votó en contra, usó argumentos parecidos. Anabel Fernández Sagasti, por ejemplo, pidió encarar nuevas negociaciones con los tenedores de bonos en default: “negociar con soberanía, cuidando los intereses de la Argentina”.

Sólo el Frente de Izquierda rechazó en el Congreso la ilegítima deuda externa.

Voto en blanco: un acierto del Frente de Izquierda

De este modo, la votación en el Congreso a favor de los fondos buitre demostró el acierto del Frente de Izquierda de haber llamado a votar en blanco durante el balotaje. Sólo esta fuerza rechaza esta entrega en el Congreso y propone movilizarse en las calles para enfrentarla.

Así lo expresó ayer el ex candidato presidencial de esta fuerza, Nicolás del Caño, quien dijo que “si a alguien le quedaba alguna duda, la izquierda tenía razón en llamar a votar en blanco en el balotaje, ya que no tenían diferencias sustanciales unos y otros”.

A la vez, resaltó que “a la unidad que se ve por arriba para apoyar la entrega y el ajuste que aplica el Gobierno de Macri se le enfrenta un descontento obrero y popular, como hemos visto en las multitudinarias marchas del 24 de Marzo, en las luchas de los docentes de Santiago del Estero, Mendoza y Tierra del Fuego y la de los estatales de la Ciudad. La mayor parte de la dirigencia sindical mira para otro lado, cuando lo que está planteado es un plan de lucha hacia un paro activo nacional contra el ajuste, la entrega y los despidos".

Más entrega nacional, más despidos y más tarifazos

Pasados los famosos 100 días de gobierno, Macri aplicó una buena parte del plan a pedido de los grandes empresarios: devaluación, levantamiento del cepo, anulación y baja de retenciones, negociación con los buitres, tarifazos, despidos en el Estado y relaciones amistosas con Barack Obama y otros líderes imperialistas.

Pero esto recién empieza. Para el mes de abril ya están anunciados fuertes tarifazos en el gas, agua, transporte y naftas. Al mismo tiempo, ha comenzado una nueva tanda de despidos en el Estado. La fecha clave de hoy, 31 de marzo, cuando vencen miles de contratos, ya fue anticipada en el día de ayer con despidos, y también con respuestas por parte de los trabajadores.

Mientras espera las demoradas y dudosas inversiones de capital extranjero, Macri busca a su vez bajar la inflación con un antipopular plan recesivo de enfriamiento de la economía, que a la vez encuentra sus límites en la predisposición de los trabajadores para enfrentar el ajuste.

Por su parte, las conducciones sindicales permanecen en la tregua, y sólo exploran acuerdos en el Congreso por el impuesto al salario. El Frente para la Victoria, lejos de la resistencia con aguante, permite que Milagro Sala continúe presa sin luchar seriamente por su libertad, muchos de sus senadores votan a favor de los buitres, y sus dirigentes sindicales bien lejos están de llamar a un plan de lucha.

El Frente de Izquierda plantea la necesidad de un paro activo nacional contra el ajuste, la entrega y los despidos, y la necesidad de construir una alternativa política de los trabajadores contra los partidos del ajuste y la impunidad.







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