Política

CRISIS POLÍTICA EN ECUADOR

La izquierda ecuatoriana frente al referéndum de Lenín Moreno

Con la “descorreización” del Estado como estandarte, la consulta recibió el beneplácito de todas las fuerzas políticas. Stalinistas y socialdemócratas otra vez tiran por la borda la independencia política de los trabajadores.

Jueves 19 de octubre | 07:54

Foto: Ecuador Libre Red

Las mesas de diálogo con la oposición anticiparon el cambio de rumbo. La disputa con Correa. La profunda grieta dentro del partido gobernante. El lobby empresarial para un ajuste urgente. El vicepresidente en prisión, y un sinnúmero de exministros y funcionarios acusados de corrupción. En sus primeros cuatro meses de gestión, Lenín Moreno mostró dosis de gradualismo combinado con golpes de timón.

Erigido como la continuidad del proyecto correista en Ecuador, el nuevo presidente impulsa una consulta popular para legitimar el cambio de dirección. El giro político no oculta el temblor al interior del Estado y la corrupta clase política, que sólo busca emparchar los aspectos más cuestionados de la Constitución de 2008.

Cinco de las preguntas implican enmiendas constitucionales. La eliminación de la reelección indefinida, la inhabilitación política para sentenciados por corrupción, y la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana; son los tres puntos que reclamaba la oposición, a los que Lenín Moreno abraza.

La no prescripción de delitos sexuales contra menores de edad y la prohibición de minería metálica en áreas protegidas, son las otras enmiendas propuestas. Hay dos consultas más, la derogación de la Ley de Plusvalía -solicitada por la burguesía terrateniente y constructora-, y la ampliación del área de intangibilidad del Parque Nacional Yasuní.

Con la necesidad de “descorreizar” la estructura del Estado como estandarte, el referéndum recibió el beneplácito de todo el arco político opositor, los partidos con representación parlamentaria, colectivos, organizaciones sociales y sindicales, etc.

En la izquierda, tanto la abiertamente reformista como la que se dice revolucionaria, el apoyo fue explícito, más allá de algunas tibias diferencias. A pesar de tratarse de una consulta presionada por derecha para revitalizar el régimen político presidencialista instaurado en la Constitución de Montecristi.

Unidad Popular (UP) - Partido Comunista Marxista Leninista (PCMLE)

Tras la marcha del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), sus dirigentes entregaron un pliego con puntos para la consulta. Moreno no aceptó ninguno de los que hubiesen significado avances para los trabajadores, como la restitución de los derechos de contratación colectiva, o la derogación del Decreto 16, que restringe la libertad de organización.

Con el fracaso de la estrategia de “presión” sobre el filtro del Ejecutivo a la vista, UP igualmente manifestó su apoyo total al proceso. “Haremos campaña por la democracia y contra la corrupción”, expresó el director nacional del movimiento, Giovanni Atarihuana.

Como “algunas de las preguntas de la consulta contribuyen a desmontar esa institucionalidad autoritaria y corrupta creada por el correísmo”, se llama a votar por el SÍ en todos los puntos, según el semanario del PCMLE. Esto en reemplazo a una plataforma de denuncia hacia el objetivo sostenedor del régimen que implica este proceso.

El alineamiento tras los intereses de los partidos políticos de la burguesía opositora a Correa no es novedoso. Con el mismo argumento de “acabar con el correísmo”, hicieron campaña a favor del banquero Guillermo Lasso en la pasada segunda vuelta presidencial.

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Al caracterizar el referéndum como un “espacio para acumular fuerzas”, piden a “las organizaciones populares, sociales y movimientos políticos democráticos, progresistas y de izquierda a unificar su accionar para enfrentar unidos la campaña por el SÍ”. Esto desglosa su táctica frentepopulista de concordancia con la burguesía y pequeño burguesía nacional, sin caminos independientes para las y los trabajadores.

Pachakutik (MUPP) - Conaie

Mientras sus dirigentes continúan imbuidos en el diálogo con Moreno, la Conaie acaba de elegir nuevas autoridades. Tras algunos avances en los indultos a ambientalistas y dirigentes sociales, encarcelados o judicializados bajo el gobierno de Correa, aún demandan una serie de amnistías, trabadas en la Asamblea Nacional.

En las últimas semanas de la presidencia de Jorge Herrera, la organización presentó tres puntos para el referéndum: ratificación del derecho constitucional de las comunidades a la consulta previa sobre la explotación de recursos en sus tierras; la inhabilitación constitucional a la imposición presidencial de proyectos extractivistas en áreas protegidas o intangibles; y destitución inmediata del vicepresidente Jorge Glas.

En la ceremonia de cambio de mando del 12 de octubre, el nuevo presidente Jaime Vargas ratificó el apoyo al Gobierno, aunque puso condiciones. “Vamos a apoyar la consulta, pero queremos resultados en amnistías y restitución de la educación intercultural bilingüe, sino las tres regiones y sus bases tomarán medidas”, advirtió.

Sus pedidos no fueron incluidos en la consulta, pero la burocracia indígena continúa en su apuesta por obtener avances en la mesa de diálogo, y evaluará sus resultados en diciembre. Quieren presionar a Moreno con la amenaza de cambiar su apoyo al referéndum justo un mes antes de la fecha estimativa de su realización.


Foto: El Comercio

Colectivo YasUNIDOS

Esta organización, nacida en las luchas ambientalistas e indigenistas contra la explotación del Yasuní, esquivó el chantaje de la consulta popular sobre el punto referido a este tema. Le exigen al presidente que “aclare” los alcances de la pregunta que reducirá el área de explotación petrolera en este Parque Nacional.

“Teníamos un horizonte claro: la no explotación del Yasuní-ITT, como el primer paso a un Ecuador post petrolero, en ese sentido sabemos que la deuda democrática sigue pendiente”, le señalaron a Lenín Moreno en una carta. Pero su propuesta no pasa de exigir cambios en el anexo de esta pregunta.

Partido Comunista Ecuatoriano (PCECU)

El secretario general Carlos Andrade aseguró, en continuidad con la colaboración directa con el partido gobernante, que es fundamental “el proceso de unidad de la izquierda para generar un debate amplio y encontrar los mecanismos adecuados de defensa al proceso denominado Revolución Ciudadana”.

Recientemente, su vocero y ex secretario general, Paul Almeida, fue señalado por los medios de comunicación como candidato a ocupar la Secretaría de la Política en el Ejecutivo. Pero la cercanía con el gobierno de Lenín Moreno se disuelve, y el PCECU perfila una política más apegada al ala correista.

En la consulta popular, se oponen categóricamente al punto sobre la reelección indefinida: “por principio democrático es la opinión ciudadana la única que debe limitar la posibilidad de continuidad de un representante de elección popular”, explican las resoluciones del comité. El mismo argumento que esgrimen los allegados al ex mandatario, que denuncian una “regresión de derechos”.

Paradójicamente, respaldaron ante la prensa la imposición por decreto de la vicepresidenta María Alejandra Vicuña.


Foto:PCECU

Partido Comunista de Ecuador (PCE)

Es llamativo el silencio de esta fracción stalinista, que también apoya el gobierno de Moreno. Ni su periódico ni sus dirigentes se pronuncian desde el 2 de octubre, día en que se anunció el contenido del referéndum.

A mediados de septiembre, en la editorial de su periódico informaron que apoyarán el proceso para avanzar hacia una constituyente. “Con la presencia en dicha Asamblea de obreros, campesinos, indígenas, empleados, militares, artesanos, artistas e intelectuales de gran valía (sic) que nos abran paso a un nuevo sistema social”, quieren relegitimar la Constitución de Montecristi.

No explican de qué forma aseguran la hegemonía de estos sectores en dicha asamblea, porque más bien se trata de una propuesta vacía de estrategia política. O más bien, la estrategia de seguir colaborando con el “socialismo del Siglo XXI” de Alianza PAÍS.

Partido Socialista Ecuatoriano (PSE)

Este partido de orientación chavista, antiguo apéndice del correísmo, aún no expresó ningún pronunciamiento sobre la consulta popular. Su presidente, Patricio Zambrano, fue designado como Ministro de Defensa hace cerca de un mes.

Zambrano presidió el Consejo de Regulación de la Comunicación (CORDICOM) por mandato de Correa, mostrándose como hombre de confianza del ex mandatario. La reciente designación como ministro no deja lugar a dudas sobre su inclinación hacia el ala morenista del oficialismo, por lo que se estima probable el pleno apoyo del partido a la consulta popular.


Foto: El Telégrafo

Una y otra vez, sin independencia de clase

En la izquierda ecuatoriana no hay lugar para una política propia de la clase obrera. En las distintas posiciones indigenistas, stalinistas, socialdemócratas o ambientalistas, priman los apoyos más o menos críticos al gobierno, reflejados en la asimilación de la consigna por “descorreizar” y maquillar al Estado.

Incluso en el caso del PCMLE, que se jacta de defender una estricta independencia de clase, lo único que se ofrece es una estrategia de acomodamiento al campo burgués que consideran más progresivo. Bien revelan una perfecta aplicación del dogma stalinista de la “revolución por etapas”, donde el perfeccionamiento de la democracia burguesa traba cualquier intento por articular una vanguardia política.

Una y otra vez, a los sectores explotados y oprimidos se les niega la posibilidad de agruparse en torno a un programa anticapitalista, que defienda la independencia de clase, rechace el reformismo, y proponga el agrupamiento de fuerzas ya no para legitimar el régimen político actual, sino para impulsar la movilización obrera y popular como antesala de un gobierno de los trabajadores.






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