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La interna del PP y el intento de frenar la disgregación de la derecha

Con doble vuelta, bajísima participación de los afiliados, sin decisión directa de estos y sin debate entre los candidatos, se dan las primeras internas de la historia del PP.

Federico Grom

Barcelona

Miércoles 4 de julio | 17:50

Recta final de la campaña que definirá la sucesión interna de los populares en primera instancia, dando como resultado dos candidatos entre los cuales se dirimirá su liderazgo de cara a las elecciones las elecciones locales y regionales de 2019.

Un proceso que se vio forzado por el triunfo de la moción de censura que puso fin de forma anticipada a la segunda legislatura de mariano Rajoy al frente del ejecutivo. Una salida por arriba desde el bipartidismo del régimen que pretende ensayar una respuesta a la crisis del régimen.

El día 5, los inscritos elegirán un máximo de dos candidatos entre los seis aspirantes. El 20 y el 21, que será cuando tendrá lugar el congreso del partido, se decidirá entre los compromisarios del partido quién es el nuevo líder.

Las dos colaboradoras de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, y María Dolores de Cospedal, que se dividen casi a partes iguales los apoyos los apoyos de dirigentes regionales, son las dos favoritas por parte del aparato.

Mientras esta última además de ex ministra de Defensa es secretaria general de la formación y presidenta regional de Castilla- La mancha, Sáenz de Santamaría solo cuenta con la exposición pública que le dio el cargo de vicepresidenta mientras duro el Gobierno de Rajoy. Lo que sin embargo no la priva de apoyos.

Pablo Casado por su parte, para competir contra esto, necesitará apelar a la base de afiliados del partido queriendo venderse como “aire fresco” y de “renovación” frente a sus competidoras.

También participaran de la disputa José Manuel García Margallo, José Ramón García Hernández y Elio Cabanes como las opciones que contarían con menos apoyos partidarios.

Como no podía ser de otra manera en una organización que nos tiene acostumbrados a la más absoluta opacidad, no ha habido debate público común entre los candidatos.

Ya ha sido puesto de relevancia los datos de participación de los afiliados en la primera interna del PP en su historia. Serán algo menos de 67.000 afiliados, lo que cumplieron los dos requisitos pedidos por el la Comisión organizadora del PP para el congreso. Que se haya inscripto para participar de las mismas y que cuenten con la cuota al día. Algo que solo ha cumplido un pequeño porcentaje, 7,6%, de los afiliadostotales (869.535) que el PP declara tener.

Una de dos, o es un partido acostumbrado a financiarse con dinero negro de empresarios y banqueros así como de las corruptelas que les brinda el Estado por lo que no hay ninguna gimnasia de los afiliados en pagar alguna cuota para mantener su organización o el censo es un fraude como el master de Cifuentes, lo que explica la necesaria financiación ilegal para sostener al partido.

Pero más allá de estas hipótesis, deja al próximo líder de la organización y al propio PP con poca “legitimidad”. Por lo que este tema generó tal enfrentamiento interno que el presidente de la comisión organizadora, Luis de Grandes, pidió que los candidatos que “no desprestigien al partido”, mientras les solicitó que “nadie tire piedras sobre su propio tejado” frente a la propuesta de cuatro de los aspirantes- Casado, Margallo, Hernández y Cabanes- que han bregado por flexibilizar los requisitos para que los afiliados del partido puedan votar así como la ampliación de los plazos de inscripción vencidos. Algo que finalmente no ocurrirá.

Mientras que Cospedal y Sáenz de Santamaría no se han pronunciado a favor de estas propuestas ya que por su control e influencia en el aparato se ven favorecidas de una baja participación.

Andalucía parece ser el punto caliente de las disputas entre los candidatos ya que es la autonomía que cuenta más inscriptos y máscompromisarios de cara al congreso.

Si a nivel del Estado el PP quiere evitar con este proceso lo que auguran varias encuestas y lo que el partido teme, que es que pierda posiciones frente a Ciudadanos de cara a las elecciones generales de 2020 quedando como un partido residual, esos temores en Catalunya son una realidad.

Desde que las elecciones autonómicas de diciembre quedaron reducidos a cuatro diputados autonómicos, el peor resultado de su historia, el PP catalán vive una aguda crisis. Mientras la formación naranja lograba "una paliza formidable" con sus 36 escaños, como aguijoneo el expresidente del partido José María Aznar.

El fracaso del PP en su recomposición política puede dar en su disgregación, además del fortalecimiento de Ciudadanos, otras variantes políticas del espectro más extremas que hasta ahora son contenidas dentro del propio PP. Quizás VOX haya sido un pequeño adelanto de esto. Sin embargo la extrema derecha sin tener partido propio hoy, tiene tanto peso en el Estado español como en algunos sitios de Europa donde consiguieron levantar cabeza. Su escisión por la disgregación del PP reconfiguraría de manera más profunda aún a la derecha española.






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