Política Venezuela

EE.UU. EMITE NUEVA ALERTA DE VIAJE SOBRE VENEZUELA

La injerencia de Estados Unidos y sus “alertas” de viaje a Venezuela

Este jueves, el Departamento de Estado de EE.UU. emitió lo que dio en llamar “una nueva alerta de viaje” sobre Venezuela, bajo la argumentación de "delitos violentos, disturbios sociales…" en el país.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Viernes 16 de diciembre de 2016 | Edición del día

Dentro del comunicado el Departamento de Estado indica que "La escasez de alimentos, agua, medicinas, electricidad y otros bienes básicos en todo el país ha provocado disturbios sociales, entre ellos la violencia y el saqueo. Las fuerzas de seguridad han arrestado a individuos, incluyendo ciudadanos estadounidenses, y los han detenido durante largos períodos con poca o ninguna evidencia de un crimen". Y alertan que "al ciudadano detenido se le puede negar el acceso a atención médica adecuada, agua limpia y alimentos".

Aduciendo además que "todo el personal de contratación directa de Estados Unidos y sus familias asignadas a la Embajada de los Estados Unidos en Caracas están sujetos a una política de movimiento de embajadas que limita su viaje", y que estas medidas de “seguridad” pueden restringir los servicios que proporciona la Embajada. Estados Unidos asegura que la situación política y de seguridad en Venezuela es "impredecible y puede cambiar rápidamente". Esta nueva alerta reemplaza a la advertencia emitida el pasado 15 de julio.

No es necesario resaltar el alto contenido político de la nueva advertencia emitida por Departamento de Estado. No se trata de una cuestión sobre la “protección” de los estadounidenses en Venezuela sino de incidir, de manera directa, en la política del país, y sobre todo de apuntalar a la oposición política aglutinada en la MUD, que cada vez que EE.UU. emite un comunicado de estas características lo sale a festejar. En verdad busca erosionar y debilitar al gobierno de Maduro que atraviesa una situación marcada por una profunda crisis económica, política y social.

Pues hay un cinismo mayúsculo del gobierno en estas advertencias si a la situación interna de Estados Unidos aludimos, un país donde los más elementales derechos sociales, políticos y económicos son violados, sobre todo de la población más pobre, de los sectores inmigrantes, de los afrodescendientes, donde ser latino o árabe ya es digno de ser sospechoso, donde las deportaciones se dan a gran escala incluso de niños que son detenidos en la frontera para encontrarse con sus familiares, esto sin mencionar la tensa situación social con los altos niveles de criminalidad producto de la descomposición social. Si esta fuera la razón al primer lugar que el Departamento de Estado debería recomendar no viajar sería al propio Estados Unidos.

Es claro que en Venezuela se vive bajo una grave crisis política, económica y social. Hechos cotidianos ponen en evidencia en toda su magnitud la agobiante crisis económica que se vive en el país que golpea con toda intensidad a las familias trabajadoras y populares, incidiendo con mayor fuerza aún entre los más pobres, a la par que se aplican ajustes económicos que hacen más pesada aún la crisis para el pueblo trabajador. Más aún, los grandes operativos con que el gobierno dice combatir la inseguridad recaen violentamente sobre los más pobres, llegando al extremo de ajusticiamientos por parte de los órganos de represión, masacres abiertas y hasta desapariciones enterrando en fosas comunes cuerpos para no dejar en evidencia los delitos de los órganos de represión como ocurrió en Barlovento.

Pero de esta situación, que los trabajadores y el pueblo pobre sufren y que deben enfrentar con una política propia, a hacerle coro a las declaratorias de los Estados Unidos, hay una enorme distancia pues sus objetivos políticos son otros e incluso muy diferente a los que hace alusión.

Es necesario rechazar estas declaratorias y “alertas” de la injerencia estadounidense, que utilizan de cobertura para luego acelerar sus planes intervencionistas. Tener esta política no implica avalar al gobierno de Maduro, que frente a la crisis que se vive solo avizora planes de ajuste, criminaliza a los pobres con planes como los de la OLP, reprime luchas obreras y populares, además de cumplir a rajatabla sus “compromisos” internacionales como el pago de la deuda externa mientras el pueblo sigue sufriendo los mayores padecimientos. Es más, Maduro, lejos está de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos frente a la crisis económica que atraviesa el país.

Las cuentas con el gobierno de Maduro, el enfrentamiento a sus planes, así como las violaciones de los derechos democráticos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador, no la burguesía imperialista estadounidense ni la oposición derechista que busca pescar en río revuelto para sus intereses económicos y políticos.






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