Mundo Obrero

TRIBUNA ABIERTA

La huelga de los telefónicos de 1957

Del 27 de agosto al 7 de noviembre se desarrolló una huelga en ENTEL (la empresa telefónica nacional de la época) por un aumento de salario que fue reprimida duramente por la dictadura de Aramburu.

Leónidas Ceruti

Historiador

Miércoles 8 de noviembre | Edición del día

  • "Sin huelgas y lucha constante, la clase obrera sería una masa descorazonada, débil de espíritu, desgastada, entregada"”. Carlos Marx

El 6 de julio de 1957, FOETRA solicitó a ENTEL, la Cía. Argentina de Teléfonos y a la Cía. Siemens Argentina un aumento de emergencia de $700, teniendo, en cuenta el incesante aumento del costo de vida y los magros salarios que abonaban las empresas.

Las innumerables negativas y dilaciones empresarias avaladas por el gobierno de facto, obligaron a convocar al VI Congreso Extraordinario de Delegados, el que con fecha 13 de agosto, adoptó diversas resoluciones entre las que se destacaban:

1) Desconocer el Decreto 824/57 y su reglamentario 825/57 que congelaban los salarios por un año.
2) Emplazar a las empresas para que den respuesta definitiva a los planteos de FOETRA por el personal injustamente sancionado con cesantías y traslados por causas políticas.
3) Emplazar a las empresas para que otorguen el aumento de emergencia solicitado.

Al no recibir respuesta a las demandas, se inició una huelga nacional del gremio, que se destacó por la dureza de las partes; teniendo como telón de fondo la cuestión política nacional.

La huelga fue muy importante, ya que se extendió desde fines de agosto, durante los meses de septiembre, octubre y terminó al finalizar la primera semana de noviembre.

Justificándose en el paro de telefónicos y telegrafistas, el gobierno decretó el Estado de Sitio por 30 días, en Capital Federal y Buenos Aires. De la reunión en la cual se definió dicha medida represiva participaron el ministro Alconada Aramburu, el subsecretario García Puente y el jefe de la Casa Militar, Capitán de Fragata, Francisco Manrique.

El sindicato envió el siguiente telegrama: “Cumplido el plazo fijada por el VI Congreso intimamos a conceder aumento de emergencia de $ 700 y dar solución inmediata a la situación del personal sancionado arbitrariamente antes de la cero hora del día martes 27 de agosto. Conminamos con iniciación de paros progresivos en forma inmediata al vencimiento del plazo señalado. Colaciónese”.

No habiendo respuesta se iniciaron los paros progresivos de una hora por turno, hasta el día 4 de septiembre, en que se paralizaron las actividades durante 24hs. Luego de una tregua, los paros se reanudan el 11 de septiembre.

El día 17, la empresa denunció ante la Justicia por violación del artículo 197 del Código Penal, a los trabajadores en conflicto. Ese artículo, establecía prisión de 6 meses a 2 años, al que interrumpiere o entorpeciere las comunicaciones telegráficas o telefónicas.
Ese mismo día, a través de un comunicado radial ENTEL explícita su propósito y la causa real de su intransigencia: “Condiciona tratar el aumento de emergencia sobre la base de modificar la jornada de trabajo llevándola de 35 horas semanales corridas a 45 discontinuas”.

A las 16 horas del día 17, comenzó la represión con la ocupación por las fuerzas armadas, de la repetidora Adrogué y la detención de todos los trabajadores que se hallaban en ella.

Además, se realizaron detenciones masivas de delegados, colaboradores y afiliados sin ninguna discriminación. Hombres y mujeres fueron encarcelados y allanados sus hogares.

En la madrugada del día siguiente, ya eran 170 los presos. El Secretariado declaró la huelga general por tiempo indeterminado. El gobierno suspendió inmediatamente la personería gremial de FOETRA y reprimió con uso de la fuerza pública, las reuniones de los trabajadores telefónicos.

Hacía tiempo que se había iniciado la huelga y las negociaciones con la Empresa estaban interrumpidas y sin miras de reiniciarse. Un sábado a la noche, se encontraban de guardia tres compañeros del Secretariado Nacional en la sede central de FOETRA. Cerca de la medianoche, uno de ellos comentó que en su oficina, ubicada cerca de la Casa de Gobierno, a veces atendía llamadas telefónicas equivocadas” que querían comunicarse con la presidencia.

Decidieron marcar el número que le mencionaban los interlocutores “equivocados” y, efectivamente se comunicaron con la presidencia. Inmediatamente solicitaron que el secretariado fuera recibido por el general Aramburu para continuar las negociaciones y superar el conflicto.

Al día siguiente los miembros del Secretariado no podían creer la noticia de que debían concurrir a la Quinta Presidencial de Olivos a las 11 hs. Cuando se presentaron ante el portón de entrada fueron inmediatamente llevados ante el Gral. Aramburu con el que estuvieron más de una hora.

Más allá del éxito o no de la negociación, importa aquí resaltar esta insólita situación, producto de las “equivocaciones” de los telefonistas.

El informe de FOETRA señaló que: “Habiendo sido declarados ilegales una serie de paros parciales el 11 de septiembre de 1957, los empleados fueron desalojados de sus oficinas, de las que se hizo cargo el ejército. El 18 de septiembre fueron detenidos alrededor de 180 dirigentes y delegados por denuncia de la empresa; los que no fueron arrestados tuvieron custodia policial dentro de sus domicilios durante una semana. El juez que entendía en la causa dictaminó al cabo de tres días que no existía razón alguna para su detención. Como consecuencia de los arrestos se declaró la huelga general, siendo suspendida la personería gremial de F.O.E.T.R.A”.

Señalaba el informe que a continuación se produjeron numerosas detenciones de los sindicalistas más activos. Habiendo sido retirada la personería gremial del sindicato, el mismo sólo pudo negociar en forma extraoficial con la empresa, prohibiéndosele también realizar asambleas de afiliados. Finalmente, en virtud de la persecución de la policía y acuciados por el hambre, los empleados telefónicos decidieron volver a sus tareas el 7 de noviembre de 1957.

La huelga se mantuvo durante 72 días de ardua lucha pero pese a la capacidad y espíritu de combate del gremio, el apoyo de las restantes organizaciones de trabajadores, la simpatía de la clase obrera y la solidaridad de los partidos políticos populares, se debió resolver el levantamiento de la huelga. Las distintas agrupaciones tuvieron una participación activa en esta huelga.

Pero en Buenos Aires, la policía impidió una asamblea que se iba a realizar en el estadio Luna Park, reprimiendo con gases y tratando de dispersar a los telefónicos que marcharon hacia Plaza de Mayo. Al día siguiente se conocía que el 85 % de los trabajadores retornaban a sus trabajos.

Según algunos de nuestros entrevistados hasta el día de hoy, algunos veteranos siguen discutiendo sobre el balance de aquella huelga, que entro en la historia de los telefónicos con sus 72 días de lucha y cientos de detenidos.

Pocos meses más tarde, sin embargo, bajo la presidencia del dr. Arturo Frondizi, el Congreso de la Nación, sancionó la ley 14.460, que obligaba a las empresas telefónicas al pago de los salarios caídos durante el conflicto.

Para leer la nota completa ver La huelga de los telefónicos de 1957








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