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La huelga de los docentes de Los Ángeles por la educación pública

La huelga de los docentes de Los Ángeles que hace temblar al gobierno y a los ricos.

Jueves 17 de enero | 00:00

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio Left Voice

El pasado lunes, primer día de la huelga docente llamada por la UTLA (Docentes Unidos de Los Ángeles) caía una espesa lluvia sobre los coloridos paraguas y ponchos de la clase obrera californiana. Decenas de miles de docentes, enfermeras y consejeros, padres, alumnos y miembros de la comunidad marcharon desde la sede del gobierno de la ciudad hasta las oficinas del sindicato. En realidad, muchos no lograron llegar ya que las calles estaban atestadas de gente que expresaba su solidaridad por el Red-For-Ed ("Rojos por la Educación", la consigna que se usó en la ola de huelgas docentes del año pasado en estados gobernados por el Partido Republicano, cuyo color es el rojo). Fue un largo día para los huelguistas: empezó a las 5 de la mañana con cortes de calles y piquetes, a las 10:30 la masiva marcha y de vuelta a los piquetes hasta las 4 de la tarde. En toda la ciudad se escucharon los cánticos de “U-T-L-A “.

Más de 31.000 docentes han vuelto a utilizar la huelga como arma contra las patronales, algo que no ha sucedido en Los Ángeles desde 1989 y, antes de eso, en 1970, en un hecho que fue fundacional para el sindicato UTLA. La resistencia de los trabajadores de la educación, largamente pospuesta, constituye una muy importante y bienvenida dosis de lucha de clases a lo que, por lo demás, ha sido una guerra de clase unilateral contra los trabajadores. Que más de 50.000 personas entre huelguistas y simpatizantes se hayan enfrentado a la lluvia y el frío demuestra la determinación de los docentes de Los Ángeles.

La lucha por mejores condiciones de enseñanza se ganó el apoyo de la mayoría de los padres y alumnos. Muchos sindicatos también expresaron su solidaridad, incluso uniéndose a los piquetes en una de las mejores tradiciones obreras. La seccional local del sindicato de camioneros (Teamsters) llamó a sus miembros a “participar de los piquetes… hacer que se sepa que estamos con los maestros”. A ellos se sumaron trabajadores del transporte, de los puertos y otros.

Algunos elementos dentro del movimiento obrero encontraron excusas para cruzar los piquetes que bloqueaban el acceso a varios establecimientos y así debilitar la huelga. La dirigencia del sindicato SEIU (Unión Internacional de Empleados de Servicios) que agrupa a personal de los comedores escolares y conductores de buses, vergonzosamente comunicó a sus miembros que se presentaran a trabajar a menos que el 80% de los docentes de cada colegio votara a favor de los bloqueos. Estos supuestos líderes prefieren traicionar a los trabajadores de la educación que arriesgarse a romper una ley o perder un día de sueldo. Los elementos más conscientes del SEIU se han organizado junto a sus compañeros en huelgas de solidaridad con los docentes por lo menos en 10 establecimientos.

Luchando por la educación y la Igualdad

Las huelgas de este lunes son parte de toda una rebelión que lucha por educación pública y de calidad, iniciada el año pasado por docentes de West Virginia, Oklahoma, Colorado, Arizona y Kentucky. En Los Ángeles, la lucha se centró en demandas que tienen impacto directo en la vida de los estudiantes, la mayoría de los cuales son latinos, de clase trabajadora. Exigen menor cantidad de alumnos por clase, más personal de enfermería y orientadores, y restricciones a la expansión de las escuelas charter (escuelas privadas subsidiadas por el estado, NdT). La UTLA también exige un aumento de sueldo del 6,5% inmediato cuando el distrito escolar de Los Ángeles ofrece 6% repartido en 2 años. Los maestros apuntan a un fondo de reserva de dos mil millones de dólares para financiar los recursos y el personal que se necesitan urgentemente.

A pesar de ser la quinta economía más grande del mundo y que las compañías que tienen sede en California generan ganancias siderales, el estado tiene las aulas de clase más sobrepobladas del país. El estado gasta alrededor de $70 mil dólares por año por cada persona encarcelada en el gigante sistema penitenciario californiano pero Los Ángeles se encuentra entre las ciudades con menor gasto por alumno del país. Los colegios charter tienen más presencia en el gran Los Ángeles que en cualquier otro lugar del país. Esto ilustra la tendencia general: los distritos escolares en zonas de bajos ingresos, con mayoría de estudiantes afroamericanos, son sistemáticamente desfinanciados.

El Partido Demócrata: una vez más atacando la educación pública

Como muchos han observado, una diferencia clave entre la huelga de la UTLA y la primavera docente que floreció el año pasado es el “escenario” de gobierno local y estatal al que se enfrentan. Las luchas del año pasado ocurrieron en estados profundamente Republicanos. En West Virginia, por ejemplo, muchos demócratas salieron en defensa de los maestros que luchaban contra sus rivales republicanos en el gobierno. Pero en Los Ángeles, Oakland, Chicago y New York, entre otros, no son los republicanos los que presionan por la privatización del sistema educativo sino el gobierno demócrata.

Al igual que los docentes que en 2012 se enfrentaron al gobernador demócrata Rahm Emanuel, en Los Ángeles se ven las caras con otro funcionario del partido azul. Austin Beutner, un multimillonario que no tiene nada que hacer dirigiendo los colegios de la ciudad, fue nombrado por la Junta Educativa que controlan los demócratas. El alcalde Eric Garcetti y el Gobernador Gavin Newsom pertenecen al mismo partido.

Los Ángeles, Oakland, Matamoros: la misma lucha

Mientras la huelga en Los Ángeles entra en su tercer día, los ecos del malestar laboral llegaron hasta la ciudad de Oakland, California, donde los docentes enfrentan problemas similares y podrían ir a la huelga muy pronto. Entre tanto, cientos de trabajadores de maquiladoras llevan 4 días de huelga en el estado de Matamoros, en México, exigiendo salarios impagos y, en algunos casos, nuevos sindicatos, afectando más de 40 empresas. La solidaridad que anima los piquetes de la UTLA se debe extender a nuestros hermanos y hermanas trabajadoras no solo en California sino internacionalmente.







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