Cultura

A 80 AÑOS

La guerra civil española fue y será el espectro de la clase dominante (I)

Sergio Folchieri

Trabajador de Volkswagen

Martes 19 de julio de 2016 | Edición del día

«En el momento en que escribimos la guerra civil española, aun no ha terminado.
Los obreros de todo el mundo, esperan febrilmente la noticia de la victoria del proletariado español.
Si, firmemente esperamos, alcanza la victoria, deberemos decir que esta vez, los obreros habrán vencido, a pesar de que su dirección haya hecho todo lo posible por preparar la derrota.
¡Tanto más honor y gloria para los obreros españoles!
»
León Trotsky

«La guerra es la continuación de la política, por otros medios»
Carl Von Clausewitz, citado por Vladimir Lenin

¿Es un simple deseo de recordar la historia? ¿de reconocer nuestro pasado? Esencialmente no. Conocer las batallas militares de nuestra clase, sus generales, oficiales y soldados, sus estrategias, sus triunfos y derrotas, sus amigos y traidores, tiene el objetivo moral, pero también técnico, de aprender de la creatividad de nuestra clase, para revoluciones futuras. Nada es igual, y mas aún, después de 80 años. Pero solo un idealista , o un escéptico, pueden esperar que las cosas cambien profundamente, sin nuevos hechos violentos, al estilo de la guerra civil española, con el saldo de un millón de muertos. ¡¡Terrible!! ¿Cómo se podría menospreciar estas lecciones de guerra? Porque los marxistas creemos que la revolución será obrera, popular y armada, o será una caricatura de ella. Pues entonces, aprendamos de esas batallas y preparémonos hoy, y las futuras generaciones, para vengar la sangre obrera, derramada en España y el mundo, en lucha por la igualdad y la derrota de la reacción capitalista.

El 17-18 de julio de 1936

El general Francisco Franco, comienza el levantamiento fascista, contra el gobierno de la república, conduciendo desde las islas Canarias, un frente militar de guerreros moros indígenas, y legión extranjera, ambos inmunes a ser influenciados por propaganda política popular, en el Marruecos español. La colonia africana, que reclamó durante años su independencia, que festejó el triunfo republicano-socialista, y que vio desaparecer la esperanza emancipadora, por responsabilidad de republicanos, socialistas y estalinistas, que mantenían el saqueo colonial del decadente imperio español, oprimiendo a propios (catalanes, vascos) y ajenos (marroquíes). La improvisada resistencia de albañiles, agrupados en la socialista “casa del pueblo” y algunos aviadores republicanos, son sofocadas, y fusilados todos estos, bajo la ley marcial.

Siendo las 9 de la mañana, se escuchan las primeras palabras del gobierno republicano de Azaña.

“... el movimiento se ha limitado a algunas zonas del protectorado (Marruecos) y que nadie, absolutamente nadie, en la península, se adhiere a una empresa absurda”, mientras los militares se sublevan en Málaga y Sevilla. A las 15 hs., ante el pedido de armas de los partidos y sindicatos de la clase obrera, reclamadas por sus bases, respondiendo “la mejor forma de ayudar, es garantizar el carácter normal de la vida cotidiana…dando confianza en los medios de la fuerza militar del Estado” (1).

Largo caballero, dirigente de la UGT (central sindical socialista) y líder del ala izquierda de dicho partido, reclama armas, pero son negadas. Y un comunicado común del Partido Socialista y del Partido Comunista, declara “el momento es difícil pero no desesperado… El frente popular (2) está dispuesto a intervenir en la lucha a partir del momento que se reclame su ayuda. El gobierno manda, el frente popular obedece”.

Renuncia el presidente republicano, Casares Quiroga, y el gobierno apuesta a incorporar a la derecha republicana, con fuera del frente popular, poniendo de presidente a Martínez Barrio (republicano de derecha) intentando llegar a un acuerdo con los generales sublevados, ofreciéndoles cargos ministeriales. La República, en su amanecer, se une al fascismo, para tratar de derrotar la clase obrera, evitando encender la revolución con las llamas de la guerra civil. Pero centenares de miles se arrojan a las calles de Madrid, para enfrentar a la reacción, sin esperar las ordenes de sus jefes políticos o sindicales. Cae el posible gobierno de unión republicano-militar, comienza la guerra civil en la península.

Triunfos fascistas

Navarra: sector tradicionalista, con peso popular de masas, entre monárquicos y fascistas. Corazón de la reacción.

Andalucía: el gobernador negó las armas a los obreros, por la fidelidad del ejército, y terminó preso. La huelga general de Cadiz, fue desactivada, hasta que se sublevó la guarnición. Los mineros del Río TInto, organizados por su sindicato, marcharon contra Sevilla sublevada. Los guardias civiles que los acompañaban, los traicionaron y los asesinaron.

Sevilla: bastión obrero, con engaños y una concentración de falangistas y señoritos en la guardia civil (policía regular) derrotan a las guardias de asalto (republicanas). Cuando los obreros salen a combatir, ya era tarde. Llegaron en avión, las tropas moras y masacraron 9.000 obreros, violando, matando y rapando a las mujeres.

Zaragoza: de igual forma, este bastión obrero, confió en el gobernador, el general presuntamente republicano y las CNT (Confederación de sindicatos anarquistas), y se desmovilizaron los obreros. Cuando reaccionaron, comenzó la huelga general, ya los insurrectos controlaban la capital de Aragón. A pesar de la tortura a los dirigentes, la huelga general duró 8 días. Una concentración de las juventudes libertarias, sufre múltiples bajas.

Oviedo: triunfo inesperado. En el corazón de la combativa Asturias. Mineros socialistas y anarquistas, con tradición de combate y armas enterradas, de la insurrección obrera del 1934. Convencidos por el jefe republicano de la guarnición, parten los dinamiteros de Oviedo a defender Madrid. Los obreros anarquistas de la CNT, comunistas y socialistas de izquierda, desconfiaron y comenzó una guerra barrio por barrio, contra los alzados. Volvieron los mineros y Asturias sobrevivió, pero retuvo a decenas de miles de los mejores combatientes obreros.

Triunfos obreros y populares, en el bando republicano

La flota: Los marineros, a diferencia del ejército, eran de extracción obrera, y más formados políticamente. La mayoría de los oficiales eran conspiradores, pero se organizaron clandestinamente, marineros socialistas y anarquistas, se comunicaron entre los buques y constituyeron un comando central, que fusiló la mayor parte de los oficiales, y a los dudosos, los puso bajo su mando. En lugar de garantizar el paso de las tropas desde Marruecos, los buques les impedían llegar. Un duro golpe a los fascistas.

Barcelona: El corazón proletario de España. Acumulaba el 45% de la clase obrera. Al igual que en el resto de España, el gobierno de la "Generalitat" (3) no solo negó las armas a las CNT, sino que les quitó las que tenían. Del 18 al 19, obreros de la CNT, requisaron toda arma que encontraron a su paso. Guardias de asalto, entregaron armas también. Doce mil soldados sublevados, fueron enfrentados por decenas de miles de obreros mal armados, o sin nada, sin dirección política o sindical y con graves pérdidas. Pero los muertos y heridos fueron inmediatamente reemplazados, y la multitud sumergió a los soldados. En primera fila cayeron el secretario de la juventud del POUM (4), el dirigente de las FAI (5) y del JSU (6). El calor es tan contagioso como el miedo, y se desmoronó y dividió el ejército sublevado. Las masas se apropiaron de cañones y derrotaron a los facciosos. Los oficiales fueron sublevados y Barcelona vio flamear la bandera roja.

Madrid: el 18, la CNT, comenzó a requisar autos y armas. Junto a la UGT, largan la huelga general. Los socialistas desenterraron armas del 34 y las distribuyeron. Barricadas y enfrentamientos a tiros. Ya las milicias actuaban, antes que se mueva un solo soldado. Tiempo precioso ganado para la clase obrera. Dos veces se rindieron los sublevados, sitiados por el pueblo y la aviación leal, y volvían a disparar a la población, causando grandes pérdidas y generando el cólera, que líquidó hasta el último de los sitiados rebeldes. Con acciones heroicas, caen uno a uno, los bastiones madrileños de la contrarrevolución.

Málaga: vacilaciones del general faccioso (tomó la ciudad y después volvió al cuartel), dieron la posibilidad de que los trabajadores prendieran fuego las casas que rodeaban el cuartel y lo regaran de dinamita. Se rindieron y el general fue linchando.

País Vasco: los nacionalistas vascos, inclinaron la balanza a favor del bando republicano. Las CNT, fueron la vanguardia de lucha.

Valencia: ante la derrota del levantamiento en Barcelona y Madrid, no tomaron parte de ningún bando, aunque se negaban a entregar armas y exigían levantar la huelga general. Los anarquistas, reclaman fusionar las milicias de la CNT, con las tropas leales. Se conforma un poder ejecutivo popular, que es el que realmente manda, a pesar de estar Martínez Barrio (presidente de España) en la ciudad. Recién a principios de agosto, se tomarán los cuarteles.

Conclusión final de la insurrección

Franco y la burguesía, apostaban a liquidar la República y con ella, a la clase obrera, en 48 hs. No solo fracasó. Todo lo contrario. Desencadenó la Revolución Española, y la esperanza de los oprimidos del mundo, de detener a la bestia fascista internacional, y la próxima guerra imperialista.

Notas:
1. Citas extraídas del libro de Pierre Broué y E. Témime: La Revolución y la guerra de España (I), México, Biblioteca actual, 1962.
2. Frente popular: Coalición obrera-burguesa de republicanos, socialistas, comunistas, con el apoyo político de anarquistas y del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).
3. Generalitat: gobierno del Estado de Cataluña. Dirigido por Companys, de la Ezquerra Catalana.
4. Partido Obrero de Unificación Marxista: fundado en 1935 como unificación de la Izquierda Comunista de España (ICE) dirigido por el extrotskista Adreu Nin y el Bloque Obrero y Campesino de Maurín, al que Trotsky se opone.
5. Federación anarquista Ibérica. Rama política del anarquismo.
6. Juventudes Socialistas Unificadas. La juventud del PC, en Cataluña.








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