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La “flexibilización” laboral de Piñera: ¿verdaderamente podemos contar con más tiempo para nuestras familias?

La reforma laboral de Sebastián Piñera abre múltiples contradicciones respecto de qué tan real será la supuesta “flexibilización” de la jornada para los trabajadores y trabajadoras. El gobierno ha puesto al centro como uno de los principales argumentos para su reforma, una supuesta “adaptabilidad” para que los trabajadores puedan compatibilizar los tiempos con sus familias.

Patricia Romo

Docente Liceo B-13. Presidenta Colegio de Profesores Comunal Antofagasta

Lunes 20 de mayo

En el contexto de la segunda etapa de la reforma laboral que busca instalar la derecha, el gobierno de Piñera ha sustentado esta “compatibilidad” en los tiempos con los que podrían contar los trabajadores para estar con sus familias. Instalan esta posibilidad desde el supuesto de que cada trabajador va a poder “pactar” su jornada de trabajo con su empleador. Debilitando a las organizaciones sindicales a través de las siguientes medidas anti-trabajadores que traerá la reforma laboral, el gobierno busca que los trabajadores negocien individualmente y en desventaja con sus jefes y empresarios.

La gran contradicción de estos argumentos de parte del gobierno es que la mayoría de los trabajadores en Chile gana salarios que no alcanzan para subsistir ni mantener a sus familias, incluso tomando en cuenta la realidad de gran parte de las madres trabajadoras (que en muchos casos son el único sustento de su hogar). Es por ello que hoy ya es común que ambos padres salgan a trabajar, o incluso, que busquen un segundo trabajo que sea compatible con sus tiempos, para poder conseguir un sueldo que sea más acorde a sus necesidades. Desde Uber, hasta trabajos part-time, honorarios o retail, son diversas las formas de trabajo precarizado a las que los trabajadores deben echar mano luego de su jornada laboral todos los días.

La “adaptabilidad familiar” con el cual se escuda el gobierno para llevar adelante esta reforma laboral (que está hecha a la medida de los empresarios) nunca será realidad mientras las familias de los trabajadores subsistan con el sueldo mínimo, y por consiguiente, deban buscar otro trabajo para contar con algún ingreso extra. Nunca podremos contar con este “bienestar” si nuestras familias no tienen acceso a una vivienda digna o a una salud y educación de calidad.

En consecuencia, no existe ni existirá ningún beneficio real si sólo nos “reacomodan” la mismas horas de jornada laboral que ya tenemos sin disminuirlas; si no hay tiempo para desarrollarnos plenamente, por ejemplo, para cultivar nuestras relaciones familiares y afectivas, para el deporte, la cultura y el cuidado de la salud mental. Tampoco tendremos bienestar si los salarios no aumentan de acuerdo a las necesidades que tenemos, ni reflejan el costo que tiene la vida hoy en Chile.

Es desde allí que instalamos la necesidad de luchar con fuerza para frenar esta reforma laboral que está pensada y planeada desde los grandes empresarios, y que el gobierno de Sebastián Piñera reconoce como el corazón de su programa. Es la tónica que los grandes grupos económicos -nacionales y transnacionales- busquen siempre ir en aumento de sus ganancias, y un contexto de bajo crecimiento económico, buscan asegurar a toda costa este enriquecimiento, precarizando las condiciones laborales y las horas de trabajo para obtener más ganancias.

No sólo hace falta que la CUT, el Colegio de Profesores o la Confech salgan con fuerza a organizar un plan de lucha desde las bases que ponga freno a las reformas empresariales de la derecha, sino que es necesario instalar nuestras propias necesidades y demandas, como el poder contar con más tiempo y dar cara a la crítica situación de cesantía que se impuso en el país con los falsos “tiempos mejores”, exigiendo la disminución de la jornada laboral a 6 horas, 5 días por semana, sin que haya rebajas en nuestros salarios y repartiendo las horas de trabajo entre trabajadores ocupados y cesantes. Abriendo este tipo de debates, los trabajadores nos podremos jugar por instalar por voz propia nuestras verdaderas necesidades de tiempo, salario, familia, salud, etc







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