Política

DESAPARICIÓN Y ENCUBRIMIENTO

La familia de Facundo Castro denuncia a Berni y habla de un encubrimiento en “cinco etapas”

Tras varios peritajes y testimonios (algunos insostenibles), Cristina Castro y sus abogados aseguran tener comprobado el esquema de protección a la Policía Bonaerense. Facundo falta hace 85 días y el Estado no se hace cargo.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 25 de julio | 00:48

Sergio Berni y Daniel García | Foto Lobos News

En los 85 días transcurridos desde el 30 de abril el Estado hizo mucho más por no encontrar a Facundo Astudillo Castro que por saber fehacientemente qué pasó con él y quiénes son los responsables de su desaparición.

Ésa es la conclusión a la que llegan hoy tanto la familia del joven de 22 años oriundo de Pedro Luro como los abogados que la patrocinan, Leandro Aparicio y Luciano Peretto, y millones de personas que exigen saber #DóndeEstáFacundo.

Durante la semana se produjeron varios hechos en la causa, que La Izquierda Diario viene reflejando con compromiso hacia la familia de Facundo y procurando aportar un grano de arena en la lucha por verdad y justicia, tal como lo hacemos con cada una de las familias que en los últimos meses han sido desgarradas por el gatillo fácil policial, los crímenes del sistema penitenciario y las complicidades políticas y judiciales de siempre.

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La semana cerró con una importante declaración de Marcos Herrero, el perito especializado en perros (de dilatada trayectoria) que fue incorporado a la investigación a pedido de la querella: “el perro lo marcó con precisión, Facundo Castro estuvo en el patrullero de la Bonaerense”. Se refiere a la actuación de Yatel en la búsqueda de rastros del joven en dos patrulleros de la Policía secuestrados y analizados el miércoles.

Además de relatar lo hecho por su perro, Herrero también afirmó que al tomar conocimiento de la causa comprobó que se dan niveles de “ocultamiento de información, manipulación y condicionamientos de parte del Estado” similares a los de otros casos resonantes en los que le tocó participar. Incluso confirmó aprietes y resistencia del Gobierno bonaerense y su Policía para que él pudiera aportar su labor tal como lo pedía la familia de Facundo. En particular habla de Sergio Berni.

Paralelamente a los peritajes llevados adelante en Mayor Buratovich, Teniente Origone y Bahía Blanca, en la semana varios personas brindaron declaración testimonial en la causa por “desaparición forzada” que se tramita en la Fiscalía Federal 2 de esta última ciudad, a cargo de Ulpiano Martínez.

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Con lo rastreado en las camionetas Toyota Hilux de la Bonaerense, con lo escuchado de parte de testigos y “testigos” en las audiencias y aún sin haber encontrado a Facundo, la querella considera tener probado un operativo de encubrimiento estatal para intentar salvar a la Policía Bonaerense de su participación en la desaparición del joven.

Es más, como ya lo mencionó este diario, los abogados Aparicio y Peretto identifican “cinco etapas” diferentes pero articuladas de ese operativo. Y en dos de ellas, directamente ubican como uno de sus responsables al ministro de Seguridad y jefe de la Policía que se compró todos los números de la sospecha, Sergio Berni.

Etapa 1

La primera etapa del encubrimiento se produce, a criterio de la querella, el mismo día 30 de abril, cuando un amigo de Facundo recibió a las 20:31 un mensaje de texto que una antena de compañías telefónicas detectó como enviado desde Bahía Blanca.

Leandro Aparicio dice a La Izquierda Diario que el mensaje “es un SMS, pero Facundo nunca usaba mensajes de texto. Y encima le dice ‘amigo’, pero Facundo nunca lo llamaba así sino ‘Chanchi’”.

La familia está convencida de que no fue Facundo quien mandó ese mensaje. Por eso, para que conste en actas, el amigo aportó al expediente una captura de pantalla del mensaje, que apenas cayó en manos de la Fiscalía se difundió por varios medios para abonar la idea de que Facundo había estado en Bahía Blanca la noche del 30 de abril.

Etapa 2

Para la querella la segunda etapa duró todo el mes de mayo, cuando entre la familia y los amigos de Facundo fue creciendo la incertidumbre hasta transformarse en angustia y luego en desesperación.

Según reconstruyeron los abogados, mientras sus seres empezaban a buscarlo entre múltiples contactos de Pedro Luro y Bahía Blanca (distantes 130 kilómetros), la Bonaerense ganaba tiempo. Y cuando decidieron radicar la denuncia se empezaron a encontrar con infinidad de maniobras por parte de la Policía.

El 5 de junio, tras un largo tiempo sufriendo dilaciones, finalmente les tomaron la denuncia por “averiguación de paradero”. Aparicio recuerda que previamente “un amigo fue a hacer la denuncia y le dijeron que a no podían tomársela porque no era familiar. Tuvo que ir Cristina. Una vez aceptada la denuncia, llamaron al mismo amigo y le tomaron declaración en un ‘papel de rotisería’ (según sus palabras textuales) donde anotaron su testimonio y le dijeron ‘tené mucha paciencia, que ya va a parecer’”.

Etapa 3

La tercera etapa del encubrimiento se da a partir del 15 de junio. Durante esos días se produjeron diversos movimientos de la Policía que, analizados en contexto, para la querella indican que todo estaba planificado.

Por un lado, se hicieron operativos sin orden de allanamiento en Bahía Blanca, en distintas casas de familiares de la exnovia de Facundo. “Hasta llevaron a uno de los hermanos de la chica a la comisaría de Mayor Buratovich, lo hicieron esperar una hora hasta que lo metieron en una habitación y, entre cuatro policías, lo hicieron declarar bajo amenazas”, detalla el abogado. Y afirma que “hasta el día de hoy a ese chico lo siguen vigilando y siguiendo”.

Por otro lado el 17 de junio, en medio de un “rastrillaje trucho en la zona de Buratovich”, recuerda la querella, “cayó Siomara Flores, policía y hermanastra de la agente (Jara) Curruhinca (quien había parado el 30 de abril a Facundo en la ruta 3) y empezó a decir que ella había llevado a Facundo a la localidad de Teniente Origone”.

Ese mismo día “también apareció ahí otro policía, Alberto González, quien dijo que vio a Facundo en Teniente Origone, que le sacó una foto a su carnet de conductor y lo dejó seguir rumbo a Bahía Blanca”.

Al otro día, el 18, se presentó a declarar otra persona de apellido Galarza, “que dijo ser empleado (aunque no dijo de qué), pero resulta que es policía. Fue el primero en decir que se cruzó a Facundo en Cerri, un pueblo lindante a Bahía Blanca, y que Facundo le dijo que, junto a dos amigos, se iban para Ingeniero White y de ahí para Villa Devoto”, describe Aparicio.

Ese hombre volvió a declarar el 26 de junio ante la fiscalía provincial. Dijo que había vuelto a ver a Facundo. Pero esa vez fue directamente advertido de que si seguía hablando iba a ser procesado por falso testimonio.

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Etapa 4

Aquí es donde la querella menciona directamente la responsabilidad del ministro Berni. De hecho afirma que esa etapa es coincidente con el desembarco el 8 de julio en Bahía Blanca, por orden del ministro, del jefe de la Bonaerense Daniel García y del de Asuntos Internos de la fuerza Darío Díaz.

Eras las horas en las que Berni mentía desde Twitter y desde una radio bahiense, diciendo que estaba “en comunicación permanente con la madre y la familia de Facundo”, que los jerarcas policiales estaban allí “para colaborar con la Justicia y hacer una investigación transparente” pero que a su vez él no veía que hubiera “ningún reproche a la actuación” de la fuerza.

“Esa llegada del señor Berni, junto a la Policía que trataba desesperadamente, con testigos falsos e inducidos, de meter la versión de que Facundo estaba en Bahía Blanca, configura la cuarta etapa. Que finaliza cuando la jueza (Susana) Calcinelli del Juzgado de Garantías 3 determinó que la Justicia provincial era incompetente y así la Policía Bonaerense dejó de intervenir en el caso. Pero ya había logrado meter cinco o seis testigos inducidos”, reflexiona Aparicio.

Esos “testigos” declararon esta semana ante la fiscalía federal de Ulpiano Martínez. “Obviamente no son testigos creíbles o, por lo menos, ninguno puede reconocer fehacientemente rasgos de Facundo, se justifican diciendo que lo vieron pero con barbijo y cosas por el estilo”, explica el abogado demostrando que las maniobras se caen por su propio peso.

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Etapa 5

Finalmente para la querella hay (hasta ahora) una quinta etapa del encubrimiento, que se activó el lunes 13 de julio, cuando la Policía Federal (ya a cargo del proceso judicial tras cambiar de fuero la causa) realizaba un rastrillaje en el kilómetro 714 de la ruta 3, dentro del partido de Villarino.

“Ahí apareció el policía Mario Sosa, el mismo que junto a la oficial Curruhinca detuvo a Facundo la mañana del 30 de abril, y dijo que una persona fue a su casa y le dijo que ‘alguien podría saber respecto de una persona que está muy asustada pero asegura haber llevado a Facundo a Bahía Blanca’. Esos mismos policías, que ya no tenían más nada que hacer, metieron un nuevo testimonio”, dice indignado Aparicio.

Como se informó aquel día, esa testigo (que pidió ser de identidad reservada), declaró primero ante la Policía Federal y luego ante la fiscalía de Martínez. Aparicio aclara que esa persona “a la Federal le dijo reiteradas veces que no había llevado a Facundo, que no lo levantó en Origone y que levantó a alguien en Buratovich pero que era 15 centímetros más alto que Facundo. Esa declaración difiere notablemente con la que dio ante el fiscal, aunque ahí tampoco dijo que llevó a Facundo, solo da información distinta”.

Para el abogado “queda claro que en ninguna de las dos situaciones esa persona llevó a Facundo hasta el puesto fitosanitario. Todas esas mentiras las divulgó el sitio La Brújula y medios nacionales como Infobae, TN, C5N y A24 lo replicaron”.

Ulpiano, la yapa

Si las cinco etapas del encubrimiento policial y político descriptas por la querella no alcanzan, resta agregar el rol que viene desempeñando el Poder Judicial, tanto en su fuero provincial inicialmente como federal ahora. Especialmente destacable en ese sentido es el fiscal Ulpiano Martínez.

La familia de Facundo está más que convencida de que el fiscal viene teniendo mucho que ver en diversas maniobras de encubrimiento y dilación. “Es un fiscal que siempre fue denunciado por los organismo de derechos humanos”, concluye el doctor Aparicio. Por eso este viernes, en una audiencia convocada por la jueza María Gabriela Marrón para analizar el pedido de recusación del funcionario que hizo la querella hace pocos días, la madre de Facundo le pidió expresamente a la la magistrada, como madre y querellante, que aparte a Martínez de la causa.

Hace 85 días que falta Facundo. En estos 85 días la Bonaerense siguió matando jóvenes pobres con el gatillo fácil, las torturas y los “suicidios” armados en celdas de terroríficas comisarías. Mientras, con la excusa del combo pandemia-inseguridad, Berni y su par nacional Sabina Frederic orquestan el desembarco masivo de más armas, uniformes y criminales con carnet en las barriadas populares del conurbano.

Es como dice Cristina, la madre de Facundo. Desde el 30 de abril el Estado hizo mucho más por no encontrar a su hijo que por saber fehacientemente qué pasó con él y quiénes son los responsables de su desaparición. ¿Qué duda cabe?







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