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La experiencia de una candidatura de la clase trabajadora

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM

Sulem Estrada, maestra de secundaria

La experiencia de una candidatura de la clase trabajadora

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Damos a conocer en este artículo la experiencia de la única candidatura obrera y socialista que en las pasadas elecciones contendió para el Distrito XXXII de Coyoacán.

PDF [1] Anticapitalistas al Congreso de la Ciudad de México fue la fórmula política impulsada desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas con dos mujeres trabajadoras al frente para contender durante las elecciones pasadas en julio de 2018. En la reciente campaña electoral, logramos un importante recibimiento en las colonias del sur de la Ciudad, en particular el Distrito 32 de Coyoacán, una zona eminentemente popular y poblada de decenas de miles de trabajadores y sus familias. Como resultado de este arduo trabajo, rebasamos en votos a partidos con registro nacional como el Partido Nueva Alianza y el Partido Encuentro Social.

Buscamos que las ideas socialistas salgan de los pequeños círculos para que comiencen a ser conocidas y abrazadas por miles de personas. Ésta es una tarea ambiciosa a la que muchas organizaciones de izquierda renunciaron, nosotras, en cambio, queremos llegar a millones de personas como una alternativa política de y para los trabajadores.

Nuestra participación electoral tiene como objetivo difundir un programa revolucionario que horade la confianza en los partidos e instituciones del régimen burgués, que fortalezca la conciencia de clase y, junto a ello, apuntale la construcción de una organización socialista. En ese sentido, la campaña que encabezamos difundió reivindicaciones que cuestionaban la opresión y explotación capitalista, y puso al frente a quienes, con su trabajo, mueven todos los resortes de la sociedad y sus aliados. Por eso nuestro lema era “que se escuche la voz de los trabajadores, las mujeres y la juventud”.

Resulta un suceso histórico para la izquierda socialista participar en las elecciones del país, como también hicimos en el 2016 ante la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. En un contexto signado por el hecho de que millones votaron contra los partidos del Pacto por México y depositaron sus expectativas en López Obrador; lograr una candidatura anticapitalista y 3000 votos en un distrito de la CDMX, representó un hecho que fortalece la lucha por expandir, cada vez más, las ideas socialistas entre los trabajadores y la juventud.

Una campaña militante desde abajo

La legislación electoral obstaculiza que las organizaciones obreras y de izquierda podamos participar. Ejemplo de eso fueron las trabas del Instituto Nacional Electoral a la candidatura de María de Jesús Patricio, Marichuy, impulsada desde el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), mientras que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avaló la candidatura fraudulenta del reaccionario y misógino candidato Jaime Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”.

Nuestra candidatura no buscó ni contó con el apoyo de ningún grupo empresarial ni partido político al servicio de “los de arriba”. La precampaña, en la cual logramos las firmas, se militó por estudiantes de la UNAM, la UAM y el IPN, así como por maestros y trabajadores de distintos sectores quienes recorrieron, incansablemente, calle por calle y casa por casa hablando con miles de personas que accedieron a darnos una firma electrónica.

De este modo, diariamente brigadas de jóvenes y trabajadores nos encontramos con el descontento del pueblo trabajador hacia la “casta política” al servicio de los empresarios, ante los bajos salarios y la pérdida de los derechos laborales.

Una vez conseguido el registro, la campaña completó muchas acciones primordiales: brigadas casa por casa, volanteo masivo en lugares transitados, instalación de lonas, spots para redes sociales, videos juveniles llamando a votarnos, perifoneo en auto por la zona, convivencias con vecinos de las colonias y hasta un concierto público. La intención fue difundir una opción de la clase trabajadora, y miles de personas nos mostraron su simpatía día con día. Esto fue ratificado el día de la elección.

Como antecedente, cabe mencionar que la Ciudad de México es gobernada por la centroizquierda desde 1997. Aunque producto de la movilización se arrancaron distintas conquistas democráticas; a la par, la urbe fue puesta al servicio de los empresarios cada vez más por los distintos gobiernos. Esto se ha expresado en la gentrificación, los megaproyectos, los servicios públicos deficientes para las grandes mayorías y priorizados para los ricos (como el acceso al agua); todo garantizado con la fuerza del Estado y la represión selectiva. Ejemplo de esta realidad es la forma como se otorgó el permiso a la inmobiliaria Quiero Casa, en la calle Aztecas 215, justo en la zona donde se militó la campaña de Anticapitalistas y que, vecinos y organizaciones, han denunciado como un ecocidio; pues la constructora destruye un manto acuífero y tira millones de litros de agua al drenaje.

Se trata de una ciudad donde, a tono con el resto del país, se profundizó la desigualdad social, basada en la mayor precarización de millones de trabajadores como resultado de la política del PRD. Ante hechos como el pasado sismo del 19 de septiembre, esto salió duramente a la luz. En este sentido, el MORENA llega al gobierno de la ciudad con un discurso de oposición hacia el PRD, pero más allá de sus promesas de cambio, es notorio que no pretende modificar el hecho de que la metrópoli está al servicio de los grandes empresarios; como ya se vio en las delegaciones que gobernó los últimos años. Ese descontento, aunado con la situación que vive la Ciudad, lo palpamos día con día en el Distrito 32 durante la campaña electoral.

Un programa obrero y socialista para la Ciudad de México

¿Con que programa nos presentamos los socialistas a elecciones? Partimos de que existe un proceso de profunda politización en millones de jóvenes y trabajadores en el país, donde los partidos tradicionales se encuentran, fuertemente, deslegitimados; por tanto, hay grandes aspiraciones de cambio. Además, comienza a haber luchas en distintos sectores de trabajadores por mejoras salariales o para democratizar los sindicatos.

Las consignas que presentamos en la campaña partían de reconocer que, aunque el socialismo no está por ahora en el debate obrero y popular, la realidad que vive la inmensa mayoría, donde cada día el salario alcanza para menos, las mujeres y la juventud enfrentan la violencia de género, la militarización y el desempleo, abría campo a nuestro programa frente a las “propuestas” de los candidatos de los partidos tradicionales que buscan mantener este sistema de explotación y miseria.

Nuestra denuncia hacia la casta política que formula y vota leyes para beneficiar a los grandes empresarios y banqueros, se mostró en la propuesta para “que todo funcionario y diputado cobre igual que un trabajador calificado, como una maestra”. Esto retoma las enseñanzas de lo que fue la Comuna de París donde los diputados obreros establecieron que los representantes no cobrarían más de lo que recibía un trabajador. Enarbolando esta demanda democrático-radical, buscamos desnudar el verdadero contenido de la democracia capitalista, donde la casta política representa a la clase empresarial y legisla en su beneficio.

Pudimos comprobar que miles de vecinos en la zona están hartos de funcionarios y diputados que se supone los representan, pero quienes viven como reyes sin tener idea de lo que cuesta llegar a fin de mes. Esta consigna que generó amplia simpatía es parte, también, del programa de nuestros compañeros del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) que integran el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina. Esta fuerza política tiene más de 40 parlamentarios (locales y nacionales) y lleva a la práctica que cada diputado cobre como un trabajador, el resto de su dieta se dona a luchas obreras y causas populares.

Por otro lado, un eje central de la campaña fue la defensa del salario y los derechos de la clase trabajadora. Los trabajadores de la Ciudad de México mueven esta enorme urbe, en el transporte, los servicios, la industria, las comunicaciones o las dependencias estatales; no obstante, no se identifican como clase, incluso sus sindicatos (ahí donde los hay) no representan, realmente, a sus agremiados. La campaña que encabezamos apuntaba a generar esa conciencia, desde la propia fórmula integrada por trabajadoras se planteaba un “voto de clase”: trabajador vota trabajador. En el diálogo con miles de pobladores del sur de la ciudad planteamos la necesidad de recuperar y democratizar los sindicatos, de organizarse como clase para enfrentar los ataques de los capitalistas y sus políticos.

Propusimos la reducción de la jornada de trabajo, a 6 horas 5 días a la semana, para enfrentar el desempleo y romper con la irracionalidad capitalista donde hay personas que trabajan 10, 12 o hasta 14 horas. Por otro lado, el número de desocupados o subempleados es enorme; por ejemplo, cerca de 200 mil personas no cuentan con empleo en la Ciudad de México y alrededor de un 50 % se encuentran en el empleo informal, todo esto según cifras oficiales que maquillan los datos. La propuesta Anticapitalista generó mucha simpatía y debate, la difundimos vinculada a la necesidad de prohibir el trabajo precario, el outsourcing y para defender derechos como una jubilación digna.

Es muy destacado e importante señalar que la candidatura fue impulsada, también, por la agrupación de mujeres y diversidad Pan y Rosas. Las mujeres trabajadoras, estudiantes y jóvenes nos pusimos al frente de la misma. Resulta importante si entendemos que un eje clave de la campaña fue la defensa y ampliación de derechos democráticos para los jóvenes, las mujeres, así como la diversidad sexogenérica. Esto incluía proponer la educación pública con alto nivel académico y con cobertura universal, el derecho al aborto libre, seguro y gratuito en todo el país (y garantizarlo efectivamente en la CDMX), contra toda forma de violencia de género y plenos derechos para la diversidad. Éstas también impactaron a amplios sectores vinculadas a cuestionar la ganancia capitalista. Nosotras lo decíamos claramente: para poder lograr, por ejemplo, guarderías gratuitas para mujeres trabajadoras o universidades suficientes para que ningún joven se quede sin estudiar, es necesario que se aumente el presupuesto para el gasto público a partir de cobrar fuertes impuestos a las grandes empresas y dejar de pagar la eterna deuda externa.

Sabemos que no se conseguirán, únicamente, con votos o campañas electorales todas estas propuestas u otras más, como la nacionalización del transporte y de otros sectores estratégicos de la Ciudad bajo control de sus trabajadores y usuarios o un plan de viviendas populares para combatir el déficit habitacional. Esto lo explicábamos en cada video o brigada: para hacerlas realidad, es necesaria la organización y la movilización obrera y popular. Porque, como dijimos en la campaña, nunca nadie nos regaló nada. Sólo con una enorme fuerza social en las calles, de la clase trabajadora junto a sus aliados como la juventud o los pobres urbanos, es que pueden conseguirse mejores condiciones.

Elecciones y alternativa política socialista

Lejos de los “políticos” de los partidos al servicio de los empresarios, nosotras somos trabajadoras y luchadoras. Por eso, como una herramienta más, con esta candidatura buscamos poner sobre la mesa los problemas de las mayorías populares desde una perspectiva de clase y fortalecer la lucha obrera y de los oprimidos.

La campaña que impulsamos, junto con nuestra práctica cotidiana –porque nosotras y nuestros compañeros participamos de las luchas de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes todos los días donde apostamos a su triunfo–, cuestiona los cimientos de la “democracia” capitalista. Llamamos a no confiar más que en las fuerzas de la clase trabajadora organizada, romper con el sentido común impuesto por la burguesía y –partiendo del cuestionamiento y descontento con este régimen, así como de los planes impuestos por el imperialismo y los partidos a su servicio– plantear un horizonte emancipatorio y revolucionario. Como lo decíamos abiertamente en la campaña, solamente un gobierno de trabajadores junto a los oprimidos del campo y la ciudad puede llevar estas propuestas hasta el final. Hacia adelante tenemos planteada la enorme tarea de construir una alternativa política de izquierda, junto a cientos de trabajadores y jóvenes que se sintieron interpelados por esta gran campaña.

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NOTAS AL PIE

[1Sulem Estrada es maestra de secundaria, impulsora de la Agrupación Normalista y Magisterial Nuestra Clase y del MTS. Desde hace años se ha organizado para defender la educación pública y los derechos de los trabajadores de la educación contra la Reforma Educativa.
Miriam Hernández es integrante del MTS, trabajadora de la UNAM en la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria, impulsora de la Agrupación de Trabajadores Universitarios Desde las Bases donde se organiza para democratizar el sindicato de la UNAM y defender la educación pública superior.
Ambas son referentes de la agrupación de mujeres Pan y Rosas México.

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM

Trabajadora del STUNAM

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Maestra de secundaria y referente del Movimiento de los Trabajadores Socialistas.
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