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La experiencia de la revolución cubana en Chile: un debate necesario

La revolución Cubana, ha sido un ejemplo importante para miles de estudiantes y trabajadores, quienes abrazaron las ideas del socialismo y la revolución en América Latina. En este artículo analizaremos la implicancia del proceso cubano en Chile

Edson Elgueta

Valparaíso, Chile

Jueves 1ro de diciembre

Ya en los años 60’s, un significativo número de jóvenes a nivel mundial comenzaban a seguir detenidamente el desarrollo de la revolución cubana y la guerrilla que derrocó al dictador Fulgencio Batista, siendo sus dos principales referentes Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara.

En Latinoamérica principalmente, esto significó el levantamiento de importantes organizaciones de izquierda quienes se referenciaron con la guerrilla como estrategia para la revolución y la toma del poder. El grupo Tupamaru en Uruguay, Montoneros y el PRT-ERP en Argentina, o el Movimiento de Izquierda Revolucionaria en Chile son algunas organizaciones que se desarrollaron al calor del proceso cubano.

El proceso chileno y la experiencia de la revolución cubana

En el caso de Chile, luego del alineamiento del régimen cubano con la URSS, Fidel le entregará el apoyo a diversos Partidos Comunistas de corte reformista a nivel internacional, donde en el caso de Chile se expresará través del proceso frentepopulista de la Unidad Popular (UP), conformado por distintos partidos, entre ellos el Partido Comunista, el Partido Socialista, MAPU, Partido Radical. Esto tiene relación con línea estalinista de conciliación con las burguesías nacionales y que cada país tiene su “propia forma” de llevar la revolución. En Chile se conocerá como la “vía pacífica al socialismo”.

Por su parte emergerá el MIR, organización conformada por militantes de distintos sectores políticos, entre ellos un sector del Partido Obrero revolucionario (POR) de raigambre trotskista a la que pertenecía el historiador Luis Vitale, el dirigente sindicalista de la Central Única de Trabajadores (CUT) Clotario Blest, y Miguel Enríquez, estudiante de medicina quien venía de romper con el Partido Socialista, adhiriendo la tesis insurrecionalista de la revolución.

Con el paso del tiempo irá tomando fuerza la visión de “partido ejército” dentro de su dirección central, influenciada por las tesis estratégicas del guevarismo y de “guerra popular prolongada”, con centro en el campesino y trabajador rural como sujeto de la revolución (que en el caso del MIR se traducía en “los pobres del campo y la ciudad”). Esta cuestión los separará del sector trotskista a quienes terminará expulsando en 1969.

La visita de Fidel a Chile en 1971 y su apoyo al gobierno de Allende

Uno de los grandes recuerdos que se tiene del periodo setentista, es la visita de Fidel Castro a Chile, brindándole el apoyo cubano al gobierno del presidente Salvador Allende.

Dentro de su estadía, el líder visitará distintas ciudades del país, entre ellas Antofagasta, Santiago y Puerto Montt. También visitará la mina de carbón de Lota, y la Universidad de Concepción, lugar de emergencia del MIR, y donde este dirigió la Federación Estudiantil de aquella universidad. En este lugar será recibido por distintas organizaciones de izquierda, y se dispondrá a dar su discurso, donde reafirmará su posición al proceso de la Unidad Popular, carcaterizándolo en su dirección política, como un proceso revolucionario.

Entre el reformismo, la revolución y nuevas formas de auto-organización

En Chile, dentro del contexto de la Unidad popular, distintas estrategias emergieron durante el proceso, como señalamos anteriormente. Una de ellas era la concepción reformista, la cual apostaba a la implantación del socialismo, bajo la vía institucional, confiando en las herramientas del Estado democrático burgués y la conciliación entre las clases. Por otra parte, la vía revolucionaria, que señalaba la lucha armada y toma del poder como vía al socialismo. En este sentido el MIR tomará la experiencia de la revolución cubana, entendiendo al Partido Ejército como vanguardia y dirección del proceso revolucionario, lo cual mostrará importantes límites a comienzos de 1973, producto de nuevas formas de auto-organización de los trabajadores.

La experiencia de los cordones industriales y la clase obrera como dirección política

Los cordones industriales correspondientes a una serie de fábricas organizadas territorialmente, que cobran vida y mucha fuerza luego del paro patronal de Octubre de 1972, se constituirán como organismos embrionarios de poder obrero, que frente al bloqueo económico y los ataques de la burguesía sabrán sortear y responder a las necesidades de los propios trabajadores y sus problemáticas como clase. Esta será la primera experiencia concreta en que los trabajadores se harán conscientes de su poder, pudiendo también generar alianzas con otros sectores como campesinos, pobladoras y trabajadores rurales.

Pese a la innegable centralidad que adquiría esta forma de organización obrera, la que planteaba de forma aguda la lucha entre revolución y contra revolución, la línea oficial de Fidel Castro fue la de seguir apoyando la estrategia reformista de Salvador Allende.

¿Qué estrategia y qué partido construir?

La convulsión y polarización social llevó a miles de trabajadores y sectores populares a mirar críticamente y desconfiar en que la vía pacífica al socialismo, podía ser exitosa ante tan difícil proceso. Es cuestión de revisar la carta de Los Cordones Industriales a Salvador Allende, en que le presentan su incertidumbre y desconfianza, frente a como el gobierno de la UP ha actuado.

El PC que apostaba a la constitución de una democracia popular, buscó sistemáticamente neutralizar a los sectores más avanzados de la clase obrera que apostaban hacia el levantamiento revolucionario. El PS y el MIR, quienes actuaron más significativamente dentro de los cordones industriales, presentaban una serie de límites estratégicos.

Para el PS el trabajo dentro de los Cordones, representaba un aspecto táctico que debía servir como una institución desde donde reafirmar y fortalecer el proceso pacífico promulgado por el gobierno de la UP. De todos modos, es indudable que al calor del proceso revolucionario mismo, al interior de este partido, surgieron importantes contradicciones y alas, producto de la contradicción entre su arraigo y rol en los Cordones Industriales y su condición de partido de gobierno subordinado a la estrategia gradual de la UP.
En cambio el MIR quien intentaba adoptar la forma de organización de la experiencia cubana, actuaba dentro de los cordones industriales, pero sin colocar al centro de la política a la clase obrera como vanguardia, sino que situándola al mismo nivel que "los pobres del campo y la ciudad" lo que los llevó a concebir que los "comandos comunales" en cuanto organismos de masas no limitados al sector asalariado, arraigados en experiencias poblacionales-territoriales más que industriales, eran los organismo de poder centrales. Esto de la mano de asumir concepciones de "partido ejército" que se desplegarían cuando se agote la vía de la UP, ante la cual fueron oscilantes".

Es decir en un contexto en que la clase obrera es quien toma un grado avanzado de conciencia, por medio de un proceso ascendente de expropiaciones de fábrica y terrenos, respondiendo con independencia política a los ataques de la burguesía, y cuestionando a la burocracia reformista y su dirección política. Es así como importantes franjas de obreros no tenían un partido revolucionario de los trabajadores donde organizarse, que sacara las lecciones de la revolución en sus aspectos más progresivos como la expropiación de fábricas, bancos o la nacionalización y desarrollo de la industria, pero también de sus aspectos contradictorios como el sujeto histórico político de la revolución, y bajo qué estrategia revolucionaria para el triunfo del socialismo.

La revolución cubana, un proceso que debe ser profundamente discutido por la izquierda chilena

Sin duda la experiencia cubana, es un fenómeno que excede a los mismos revolucionarios. Es un fenómeno de masas que ha constituido las grandes discusiones políicas en la segunda mitad del siglo XX. Importantes sectores de estudiantes y trabajadores en Chile, fueron influenciados por las victorias y conquistas de la revolución. Sin embargo es innegable la compleja situación que vive hoy Cuba como el Centro Americano. A la caída de la URSS a comienzos de los 90 que abrió el periodo especial, se suma hoy la profunda crisis que viven los denominados socialismos del siglo XXI, junto al paulatino avance de la derecha, y un sector reaccionario que celebra la muerte de Fidel Castro.

Es por esto necesario sacar las lecciones entorno a la revolución cubana, y su influencia en distintos países de Latinoamérica, como particularmente nuestro caso, en Chile. A todo ese sector desde el reformismo hasta el mirismo que se permeó de la gran experiencia cubana, y bajo los embates de la historia, sufrieron la horrible tragedia de la dictadura.

Hoy en que la gigantesca crisis que afecta al mundo, y la reacción derechista intenta sepultar las grandes victorias de la izquierda, históricamente a nivel mundial, y donde las variantes neorreformistas intentan tomar la experiencias revolucionarias, readaptándolas y buscando reoxigenar el régimen democrático burgués, es necesario sacar un balance que vaya en función de construir una alternativa anticapitalista, internacionalista, socialista y revolucionaria de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Esa es la mejor forma de enarvolar las banderas de aquella revolución cubana que abrió las esperanza para miles de oprimidos y explotados en el mundo entero.




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