SUPLEMENTO

La estrategia y la táctica del Partido Bolchevique Leninista

La estrategia y la táctica del Partido Bolchevique Leninista

Presentamos el último capítulo del Manifiesto Programático del Partido Bolchevique Leninista cubano.

La aplicación de toda teoría revolucionaria requiere la existencia de un partido capaz de realizarla. Pero todo partido, para poder triunfar, necesita armarse en todos los momentos de una línea estratégica y táctica que le permita conducir la lucha por el sendero de la victoria.

En la actualidad, el problema de la estrategia y la táctica del Partido requiere una importancia excepciones la cuestión de la conquista del poder, se plantea en circunstancias específicas, frente a toda la maquinaria de la burguesía y el fascismo. El problema de la insurrección es pues una cuestión técnica.

Los cuadros proletarios, adiestrados en la lucha, tiene que estar en disposición en cualquier instante de verificar audazmente el asalto hacia el poder. Las oscilaciones del régimen capitalista, propicia coyunturas difíciles, en las cuales los partidos obreros se encuentran colocados, si no se aplican sistemática y sabiamente una política justa sin callejones sin salida. El primer deber de la vanguardia del proletariado es retener por encima de todo, su política inflexible de clase. Esto no excluyen los compromisos determinados, sino que por el contrario los ordenas, pero sobre la base de la política de clase.

Las luchas contra las ideologías adversarias que en el seno del movimiento obrero influencian a la clase obrera, y tratan de apartarla de la ruta de la revolución, es tarea también de primer orden para la vanguardia del proletariado. Los cuadros del PBL deben marchar siempre a la cabeza de las masas. La influencia decisiva, sobre la clase obrera, obtenida por el trabajo creador, por el esfuerzo en común, es el primer deber del Partido.

El PBL se organiza sobre la base de militantes revolucionarios firmes y decididos. El régimen interior del Partido permite a todos los miembros la posición libre de sus ideas, aun cuando rige el principio de la férrea disciplina, que une y estrecha al Partido que lo hace invencible frente a todos los ataques de sus adversarios.

La línea estratégica fundamental del Partido se endereza hacia la realización de la revolución. Fijo sobre este punto, todo el Partido se mueve en pos de su realización. En los instantes en que las clases dominantes se encuentran desorganizadas y el movimiento revolucionario de las masas se amplía, el Partido condice enérgicamente el proletariado a la lucha por la conquista del poder. En los instantes en que bajo la reacción de la contrarrevolución y de la burguesía, el proletariado se repliega, se dispersa, se encuentra en derrota, el Partido está en el deber de organizar la retirada, de proteger a los cuadros, de organizar y defender hasta la muerte las conquistas más preciadas y fundamentales de la clase obrera. En esta forma, siempre el Partido será la vanguardia heroica y abnegada, que orienta a la clase obrera sobre el terreno de la lucha, que le señala el sendero de la redención.

Tal como se presentan los acontecimientos políticos mundiales, la violencia juega un rol de primer orden en la actualidad. La conquista del poder se plantea violentamente sobras las bases técnicas y políticas. Crear los grupos armados, los equipos de combate del proletariado, adiestrarlos en la lucha, prepararlos para la insurrección. Si el Partido se muestra incapaz de estas tareas, si no sabe plantear el combate en los instantes necesarios, se hundirá definitivamente.

Sobre la base de nuestros programa, que encierra en sus líneas generales nuestra concepción revolucionaria, el Partido edificará su línea estratégica y táctica en cada momento de la lucha. En los instantes en el que la caída del capitalismo adquiere caracteres dramáticos, el surgimiento de esta nueva auténtica vanguardia obrera revolucionaria revela, que, frente a todos los fracasos, el proletariado orienta su firme acción política independiente. En el vórtice de la gran lucha revolucionaria que convulsiona la isla, abriéndose cada día más nuevas y maravillosas perspectivas para el triunfo de la clase obrera, el Partido Bolchevique Leninista avanza seguramente, con el programa de la revolución proletaria. La revolución en marcha no podrá detenerse jamás. Hacia ella, hacia su consolidación y triunfo bajo el poder de los soviets de obreros y campesinos se encamina toda nuestra acción.

El bolchevismo es el porvenir del mundo.
Viva el Partido Bolchevique Leninista.

Habana, 27 de octubre de 1933.

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