PARO DOCENTE

Mineduc: los que deciden en la educación pública estudiaron en educación privada

Mientras las y los profesores pasan por su sexta semana de paro, las voces que piden la renuncia a Cubillos se siguen expandiendo. Docentes se encuentran movilizándose en las calles contra la crisis de la educación pública, pero se han encontrado muchas veces con la muralla de un Mineduc compuesto por políticos formados en la educación privada y las lógicas del mercado de la educación.

Exequiel Trujillo

Estudiante de Sociología en la Universidad de Chile

Sábado 13 de julio

Si bien Cubillos, sigue apareciendo como una de las figuras más odiadas de la derecha por parte de las y los profesores en paro actualmente, poco se menciona quién es, la propaganda que hizo en favor de la dictadura o que fue alumna de Jaime Guzmán. Probablemente lo que más salte a la vista es su intransigencia y la prepotencia con la que ha tratado a las y los profesores movilizados, incluso diciendo que la utilizaban como excusa para no volver al trabajo.

Pero estas personalidades no caen del cielo, están íntimamente ligadas a su historia, así como lo están también sus concepciones educativas. Cubillos, además de ser estudiante de Guzmán en la Universidad Católica, estudió anteriormente en La Maisonnette, un colegio privado con una colegiatura anual que puede llegar a más de 2 millones de pesos.

Así también otros personajes en el Ministerio de Educación, como Raimundo Larraín, que estudió en el Cumbres de San Carlos de Apoquindo, colegio fundado por los reaccionarios Legionarios de Cristo, ligados a Marcial Maciel; o el caso de Raúl Figueroa, subsecretario de Educación, que estudió en el Tabancura, uno de los colegios más caros en Chile y ligado a los Opus Dei, así como el colegio Huelén de Vitacura, donde estudió María José Castro Rojas.

Es en este marco en el que por una parte se hace mucho más notorio el carácter del Ministerio de Educación, es decir, de un puñado de hijos del conservadurismo y la educación privada ligados a movimientos religiosos ultra reaccionarios como el Opus Dei o la Legión de Cristo. Por otra parte, se hace mucho más notorio que para avanzar hacia la conquista íntegra del petitorio se hará más necesaria aún una fuerte unidad con otros sectores: estudiantes secundarios de la educación pública, estudiantes de las universidades, muchos de ellos y ellas endeudadas hasta morir por tener como única opción entrar a universidades privadas en manos de instituciones religiosas; se hace más necesaria la unión con sus familias, que son nuestras familias también, porque tenemos un enemigo común, que tiene una de sus expresiones en este Ministerio de Educación ligado a lo más conservador de la educación privada y que aún con la enorme debilidad del gobierno hoy en día se siguen mostrando intransigentes, aunque hayan cedido un poco más de migajas, porque sí, comparado a lo que ostentan no pasa a ser mucho más que eso: migajas.

A la derecha no le interesa la Educación Pública, le interesa erosionarla para que sus negocios y los de sus familias e instituciones religiosas tengan menor competencia, y puedan lucrar aún más con ello. No les interesa además porque no saben lo que es estar en una sala sin vidrios en pleno invierno haciendo clases a más de 40 estudiantes.

Si queremos derrotar a esa derecha no podemos hacer como Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, del Frente Amplio, declarando que el movimiento ya no puede ganar más adhesión, debemos por el contrario hacer notar que el gobierno está aún más debilitado y que si llamásemos realmente a la unidad desde la Confech y las distintas federaciones estudiantiles, desde la CUT donde dirige Bárbara Figueroa, que es profesora y del PC, y las distintas centrales sindicales, y si los dirigentes del Frente Amplio usaran el parlamento para buscar unificar efectivamente y llamar a un paro nacional productivo unificado, no estarían llamando a bajar la movilización que más ha golpeado al gobierno desde hace años, y evidenciar quienes son los personajes con los que se están sentando a negociar es parte de identificar no solo un mediador del gobierno, sino que un enemigo que se negará a cuestiones tan básicas como una educación no sexista.






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