Sociedad

EDUCACIÓN

La educación por el arte: acerca de un aspecto del proyecto de ley de educación mendocina

Una y otra vez recibimos los mismos embates, cada vez que pueden filtran el mercantilismo y el utilitarismo como política educativa, a veces solapadamente, otras de manera desembozada. Tratando de menospreciar la educación artística y artesanal, la educación que damos en las Escuelas Artísticas Vocacionales y los CCT. La enseñanza y aprendizaje de oficios…

Prof. Celia Segal

Docente, miembro de la Coordinadora por el Agua y los Bienes Comunes. Directora de "Nagual", taller de Arte y Diseño

Miércoles 21 de octubre | 00:00

Foto: Diego Rivera mural “El hombre controlador del universo”

La finalidad de la educación, entonces, sólo puede ser desarrollar, al mismo tiempo que la singularidad, la conciencia o reciprocidad sociales del individuo. Como resultado de las infinitas permutaciones de la herencia, el individuo será inevitablemente único, y esta singularidad, por ser algo que no posee ningún otro individuo, será de valor para la comunidad. (Read, Herbert. La educación por el arte- p. 31.).

Por eso siempre es bueno volver a las fuentes. En el caso de la cita a Herbert Read, icono de la educación artística de varias generaciones, pero, como veremos más adelante, también más atrás en el tiempo.

En ocasiones parece redundante y hasta innecesario insistir en el alcance estratégico de la educación, las razones se invocan una y otra vez. Pero veamos el siguiente dato, que dice claramente de una cierta repercusión cuantificable reportado en estudios internacionales: "... cada año de más que una madre haya cursado en la escuela primaria reduce el riesgo de muerte prematura de su hijo en un 8%" ( Arias-Robles. Marta. Educación ¿para lodos’. El País Digital, sección: Opinión. Madrid. 15 de septiembre de 1999.).

El que la experiencia de lo bello ejemplifica la comprensión por el ejercicio de las facultades intelectivas libremente concertadas ya lo planteaba Kant. En consecuencia, se debiera reconocer en el arte, de manera ejemplar -dice Herbert Read- su función protagónica para el desarrollo de la conciencia bajo comprensión unitaria, como posibilidad máxima de captar en su expresión la realidad, las interconexiones, la vida como totalidad. Sobre la base de aquel enunciado de Kant (Los juicios o experiencias estéticas son, según Kant, "formas de la imaginación logradas por el acuerdo libre e independiente de las facultades subjetivas").

Plantea Read : "Si en un comienzo una revolución puede ser garantizada sólo por la fuerza, mediante la educación puede en diez años verse fundada sobre la convicción, y al cabo de veinte años habrá llegado a ser una tradición inconsciente”. Se deduce -agrega Read- ‘’que un método democrático de educación es la única garantía de una revolución democrática; más aún, introducir un método democrático de educación es la única revolución necesaria’’.

Revolucionarios de fines del S. XIX y principios del S.XX como Trotsky creían que según se avance en este proceso, el de la revolución, y cuando más favorable fuera el escenario y las condiciones para la construcción de una nueva sociedad, se avanzaría hacia una nueva cultura. Con el camino hacia el socialismo se avanzaba hacia la construcción de una cultura no solo proletaria sino sin clases: una cultura humana y que siente cada vez más la necesidad de ese nuevo arte para la nueva sociedad.

Read parte de la tesis de Platón: el arte debe ser la base de la educación. Platón se refiere a la educación de los ciudadanos en La República o de lo Justo. Allí establece que los guerreros, tarea para la cual deben prepararse todos los ciudadanos con independencia de sexo, desde infantes deben comenzar su educación por la lectura de fábulas que puedan ser aleccionadoras, y acompañarse de la instrucción en música, incorporando en ésta la palabra hablada, y también educarse en gimnasia. La cita clave es como sigue: "..., la belleza, la armonía, la gracia y el número del discurso son expresión de la bondad del alma... ¿No deben aplicarle nuestros jóvenes guerreros a adquirir todas esas cualidades, si quieren cumplir a conciencia con sus deberes? -Indudablemente. Tal es, a lo menos, el objeto de todas las artes, de la pintura, de la escultura, del bordado, de la arquitectura y de la propia naturaleza en la producción de las plantas y de los cuerpos.”...” No habría nada mejor que semejante educación." (Read, Herbert. Carta a un joven pintor. Ediciones Siglo veinte).

A su vez Read define bajo ese norte la finalidad de la educación, que no puede ser otra que fomentar el crecimiento de lo que cada ser humano posee de individual, armonizando al mismo tiempo la individualidad así lograda con la unidad orgánica del grupo social al cual pertenece el individuo. Es decir, la educación debe ser no sólo proceso de individualización, sino también de integración, o sea de reconciliación de la singularidad individual con la unidad social en la que está inmerso.

Concepción opuesta a la meritocracia y el individualismo, que no toman en consideración el contexto en el que se desarrolla la niñez y que no es otro que el de la abundancia para unxs y la escasez para la mayoría. El de la cultura en su torre de marfil para los pocxs que puedan costearla.

Meritocracia, individualismo y negociados que vemos exudar por los poros de este proyecto de ley negador del arte en el proceso educativo, frenado por el pueblo de Mendoza, con conciencia histórica de la defensa del agua, la educación y la cultura.

Porque la naturaleza, la ciencia y el arte están íntimamente relacionados, como lo planteaba Herbert Read tomando a Platón que ubica “al arte como representación, en tanto la ciencia es explicación”. “La educación – dice Read- al cultivar los diversos modos de expresión involucra todas las facultades del pensamiento, como son: lógica, memoria, sensibilidad e intelecto (se enseña por ejemplo a hacer sonidos, imágenes, movimientos, herramientas, instalaciones, utensilios...). Para Read, percepción e imaginación establecen relaciones dinámicas e integran la totalidad de la experiencia estética, sin despreciar los aspectos biológicos y sociales, que de suyo están involucrados en la producción de la obra de arte, o en el resultado del trabajo en un proceso continuo de formación. Aún más, Read llega a aseverar que "la vida misma, en sus fuentes secretas y esenciales, es estética” ( ... mirar, por ejemplo, la disposición de los cuerpos celestes en una noche de luna, o apreciar una sección delgada de roca, o células o moléculas al microscopio, o aquella entretención de maravilla con los fragmentos de vidrios de colores en un prisma de espejos…). En consecuencia, entre más se desentraña la naturaleza de la estructura física del mundo, tanto más apoyo requerirá el científico en armonías, estéticamente satisfactorias.

Al estudiar toda la escala educativa, Read llega incluso a proponer para la Universidad un curso obligatorio de "instrucción en bellas artes", con capacidad de producir goce, que sea disfrutado de manera intensa por profesor y alumnos. Tal curso debe estimular el desarrollo de la sensibilidad en relación con las obras de arte. Para conseguir ese objetivo sugiere encauzar el curso a través de la historia del arte, como estructura fundamental. Las modalidades diversas del arte pueden, y aún deben, acompañar la educación en todos los niveles.

Y porque en nuestra práctica docente de todos los días creemos en el ser humano como integralidad donde, como dice Aristóteles, "Las virtudes”(...)” las adquirimos ejercitándonos primero en ellas, como pasa también en las artes y oficios. Todo lo que hemos de hacer después de haberlo aprendido, lo aprendemos haciéndolo, como por ejemplo, llegamos a ser arquitectos construyendo, y citaristas tañendo la cítara. Y de igual manera nos hacemos justos practicando actos de justicia, y temperantes haciendo actos de templanza, y valientes ejercitando actos de valentía." ("’Citado por Herbert Read, en Educación por el arte, op. cit., p. 212, la traducción que emplea Read es más directa, más explícita, por ejemplo, en ella se dice: "... las cosas que debemos aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas:....").

Y porque la templanza y la valentía nos han forjado como pueblo, los mendocinos y mendocinas seguimos diciendo: ‘’No a este proyecto de ley.’’ Y gritaremos alto y fuerte: “Que no se apague el arte!”.

Bibliografia

Aristóteles . Etica Nicomaquea. de acuerdo con la versión de Antonio Gómez-Robledo/Política. Editorial Porrúa, decimoséptima edición. México 1998, p. 18.
Read, Herbert. Carta a un joven pintor. Ediciones Siglo Veinte. Buenos Aires 1985
Read, Herbert. Educación por el arte. Paidós., p. 31.
Platón. La República o de lo Justo, Libro Tercero. En: Diálogos. Editorial Porrúa. S.A.. vigésimo tercera edición, México 1993, pp. 483-484
Eisner. Educar la visión artística. Paidós., p. 59.
López Quintas, La experiencia estética y su poder formativo. p. 21.
Rivera Bernal, Leonardo. Didáctica y Educación Artística. Aspectos de base para
abordar una educación plástica y visual. Universidad de la Sabana. Santafé de Bogotá, D.C., 1998., p. 9.







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