Economía

TRIBUNA ABIERTA

La doctrina de la deuda odiosa está sobre la mesa

El gobierno de Cambiemos legó la reestructuración de la deuda como batalla central e ineludible. El Frente de Todes ha supeditado toda su política a buscarle una salida que le dé “sostenibilidad”: en lugar de pagar a toda costa, hacerlo sólo hasta el límite de lo compatible con el crecimiento.

Lucas Castiglioni

UNICEN, SEC

Sábado 21 de marzo | 13:29

El gobierno de Cambiemos legó la reestructuración de la deuda como batalla central e ineludible. El Frente de Todes ha supeditado toda su política a buscarle una salida que le dé “sostenibilidad”: en lugar de pagar a toda costa, hacerlo sólo hasta el límite de lo compatible con el crecimiento. Esta estrategia, que insiste en la experiencia de 2002-2015, ha encontrado aval reciente en el FMI, que hasta hace meses avaló las políticas que nos llevaron a este desastre. El gobierno se esforzaba por reestructurar rápidamente los títulos con acreedores privados para ganar “aire” para impulsar la actividad económica cuando estalló la crisis vinculada al coronavirus. Incertidumbre generalizada, derrumbe de bolsas y comercio, salida de capitales hacia el centro. Entendemos que este escenario convulsionado hace más urgente recuperar propuestas alternativas que cuestionen esta relación de pago, más allá de los montos y plazos.

Para ello, nos sumamos a las voces a las de dirigentes y organizaciones que llaman la atención sobre el carácter odioso de la deuda. El establishment económico y mediático, a tono con los organismos financieros internacionales, suelen desestimar esta perspectiva como una utopía maximalista, inalcanzable. Sin embargo, esta doctrina se forjó en múltiples casos históricos y, se ha recuperado recientemente durante la crisis de Ucrania. Creemos que es útil revisar este caso para ver que esta doctrina está vigente, e incluso es disputada por los capitalistas contra los pueblos.

Deuda ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible: parecido pero distinto

Estos conceptos se suelen utilizar como sinónimos o de forma complementaria, y esto es porque en la práctica suelen presentarse de manera combinada. El especialista en deuda externa ÉricToussaint, en su libro Bankocracy (i) , los diferencia de la siguiente forma:

  •  Deuda pública ilegítima: contraída por el gobierno pero no representa el interés general;
  •  Deuda ilegal: contraída en violación de normas, leyes y/o constitución nacional;
  •  Deuda odiosa: préstamos a gobiernos autoritarios o realizados bajo condiciones que violan los derechos sociales, culturales, civiles y políticos del pueblo;
  •  Deuda insostenible: que sólo se podrá pagar a costa de grandes consecuencias en las condiciones de vida, de salud, educación y empleo del pueblo.

    La deuda odiosa deriva de una doctrina jurídica teorizada por el profesor de derecho ruso Alexander Sack en 1923 a partir del estudio sobre litigios de deudas soberanas. Esta doctrina fue reapropiada por juristas y movimientos sociales como el Comité para la Anulación de las Deudas Ilegítimas (CADTM), cuya interpretación puede verse plasmada en el informe elaborado por el Comité de la Verdad de la deuda pública griega en 2015 (ii). Una deuda odiosa es:

    1) “una deuda contraída en violación de los principios democráticos (incluyendo el consentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad) y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras que el acreedor conocía o estaba en condiciones de saber lo anterior”;
    o 2) “una deuda que tiene como consecuencia denegar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población mientras que el acreedor conocía o estaba en condiciones de saber lo anterior”(iii).

    El caso de Ucrania

    La renegociación de la deuda de Ucrania es catalogada como una renegociación rápida y “exitosa”, y se la toma como modelo para el caso argentino, incluso desde fuentes cercanas al gobierno. Para los economistas del Financial Times fue una reestructuración “revolucionaria”, la ministra de finanzas ucraniana Natalia Yareskolo calificó como un acuerdo win – win, y el ex Secretario del Tesoro de Bill Clinton Larry Summers también se sumó a la ola de elogios a la negociación (iv).
    Ahora bien, ¿de qué se trató?

    En el marco de las protestas del Euromaidán que involucraron la destitución del presidente pro-ruso Victor Yanukóvich en febrero de 2014, el nuevo gobierno pro-europeo de Petró Poroshenko firmó un Acuerdo Stand-By (SBA) con el Fondo Monetario Internacional en abril de ese año. Con una crisis económica agudizada por la guerra civil, Ucrania fue conducida por sectores cercanos a los intereses de las potencias capitalistas occidentales. No fueron solo declaraciones: recibió un fuerte apoyo de los gobiernos y fondos de inversión de Estados Unidos y Europa.

    Este respaldo de Occidente se fundamenta en el papel clave de Ucrania en la geopolítica mundial: se trata de la puerta de acceso de Rusia a Europa. Más en específico, tiene un papel central en la geopolítica de los hidrocarburos, por su producción a través de Naftogas, pero principalmente por los gasoductos que atraviesan el territorio para abastecer el consumo europeo. Ilustrativamente se pueden citar las palabras del ministro de finanzas alemán, Wolfang Schaüble en respaldo a la reestructuración en Ucrania al mismo tiempo que se oponía la renegociación (y auditoría) que había esbozado el ministro Varoufakis en Grecia (v). Una típica doble vara de las potencias.

    En 2015, ante la imposibilidad de enfrentar los compromisos de deuda en un contexto de crisis y guerra civil, Ucrania emprendió la renegociación. Este proceso consistió de:

    1. Renegociación (reperfilamiento) del acuerdo con el FMI: en marzo se pasó a un Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), que involucró el aplazamiento de los pagos a cambio de mayor control por parte del FMI;
    2. Reestructuración de la deuda con los acreedores privados: en agosto se logró un acuerdo con los tenedores de títulos públicos por una quita del 20 % del capital y una prórroga de pagos;
    3. Declaración del default de la deuda con Rusia.

    Insistimos: el “éxito” de la reestructuración de la deuda ucraniana se debe a la dimensión geopolítica. Que el FMI haya aceptado el aplazamiento y cambio de programa, y que los fondos de inversión privados hayan accedido a una quita y un nuevo cronograma de pagos, se debió esencialmente a la importancia de mantener a un gobierno afín en Ucrania. El default con Rusia es fiel ejemplo del carácter geopolítico en la renegociación de la deuda ucraniana y, además, es un hecho que recibió escasa difusión en la prensa económica de las potencias capitalistas centrales. De hecho, no se lo menciona en casi ninguna nota vernácula sobre el caso.

    El default con Rusia

    En 2013 Ucrania había emitido un bono por 3.000 millones de dólares, que tenía a Rusia como acreedor del 100 % de los títulos. Estos pagaban una baja tasa de interés de 5%, cuando el resto de los bonos de Ucrania rendían casi el 12 %. El bono fue captado por el Fondo Nacional de Riqueza de Rusia (NWF) y se encontraba nominado bajo legislación inglesa. Luego de la destitución del gobierno de Yanukovich, la nueva conducción de Kiev realizó el primer pago de cupón del Eurobono a Rusia en junio de 2014. Paralelamente Rusia declinó de incluir el bono de Ucrania en su lista de tenencias oficiales de deuda en el Club de París.

    Sin embargo, el conflicto por la deuda con Rusia escaló luego de que Ucrania emprendiera las negociaciones de su deuda con los acreedores privados y con el FMI, excluyendo los reclamos de Moscú. Si se hubiesen reconocido los bonos con Rusia como deuda oficial, el acuerdo con el FMI no podría haber entrado en vigencia, siendo que el organismo tenía prohibido otorgar préstamos a países en mora con acreedores oficiales. En diciembre de 2015, la Junta Ejecutiva del FMI emitió un nuevo comunicado en el que revisó dicha condición y días después le dio lugar al reclamo ruso sobre los bonos de Ucrania.

    Vistos los acontecimientos, Rusia presentó denuncia contra Ucrania en la Corte Suprema de Londres, instancia en la cual se obtuvo un fallo a su favor en marzo de 2018. Ante esta decisión, Ucrania recurrió a la cámara de Apelaciones de Londres y el litigio todavía permanece abierto. El argumento utilizado para desconocer esta deuda fue justamente el de deuda odiosa.

    ¿Una deuda odiosa entre Ucrania y Rusia?

    En la citada reestructuración de deuda ucraniana fueron recuperados los conceptos de deuda ilegítima, deuda odiosa y deuda insostenible. En relación a esta última, el FMI emitió un comunicado en junio de 2015 en el que reconocieron que los vencimientos de capital e intereses en Ucrania representaban una deuda insostenible y por eso alentaron a un proceso de reestructuración (vi). El paralelo con la situación argentina es evidente.

    La actuación del FMI en Ucrania ha sido criticada por diferentes especialistas y se ha involucrado el término de deuda ilegítima y deuda odiosa. Michael Hudson sistematiza los argumentos esgrimidos alrededor del funcionamiento del Fondo que viola su propio estatuto. Se entiende que el préstamo del FMI a Ucrania rompe con tres reglas de las negociaciones de deuda soberana:

  •  No prestar a un país que no tiene medios visibles para pagar (regla elaborado a raíz del préstamo del FMI en Argentina en 2001);
  •  No prestar a un país en guerra;
  •  No prestar a un país que no puede cumplir las condicionalidades del FMI, “al menos no sin aplastar a la oposición democrática” (vii) .

    John Helmer complementa los señalamientos de Hudson y resalta que el artículo 1 la de la Carta fundacional prohíbe que el Fondo otorgue préstamos a un país miembro involucrado en una guerra civil o en guerra con otro Estado, o con fines militares en general (viii).

    Pero la doctrina de la deuda odiosa fue rescatada también por los defensores de la “Ucrania pro-Occidente”. El presidente Petró Poroshenko declaró que la deuda con Rusia era un “soborno”, contraída por una “cleptocracia” y emitida bajo coacción (ix). Estos argumentos fueron utilizados en los alegatos en la Corte Suprema de Londres. Es decir, el nuevo gobierno ucraniano alega que su predecesor (elegido en elecciones libres) contrajo una deuda que viola los principios democráticos y contra los intereses de su propio pueblo. El gobierno pre guerra no fue una dictadura, ni un gobierno revolucionario: sino un gobierno con otras prioridades geopolíticas.

    En este sentido es que los economistas del Financial Times escribieron “(…) el caso Ucrania-Rusia representa un paso en la dirección de un marco más formal de deuda odiosa, y podría citarse en otras demandas, como las de un futuro gobierno venezolano que quiere incumplir algunas de las deudas contraídas por el régimen actual” (x). La prensa capitalista se regocija con la posibilidad de utilizar este argumento legal contra los gobiernos que no son de su agrado. No sería la primera vez, el caso de Irak aún está presente en la historia reciente de las relaciones internacionales estadounidenses.

    ¿Y en Argentina?

    Lo anterior sirve para insistir: la doctrina de la deuda odiosa está sobre la mesa. En el caso de la deuda argentina diferentes organizaciones sostienen que buena parte de la misma corresponde a una deuda ilegítima y deuda odiosa. En el Congreso Nacional el bloque de Diputados del Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad (FIT-U) plantea la necesidad de suspensión de los pagos y auditoría de la deuda externa. El director del Banco Nación, Claudio Lozano también realizó declaraciones sobre la ilegalidad de la deuda y la necesidad de formar una auditoría. Intelectuales como Éric Toussaint, referentes de la estatura como Adolfo Peréz Esquivel y Nora Cortiñas y organizaciones como la Autoconvocatoria por la suspensión de pago y la investigación de la deuda plantean también que se trata de una deuda ilegítima y odiosa.

    En una reciente carta difundida por estas agrupaciones se afirma que es una deuda odiosa porque “no satisfizo necesidades de la sociedad y tanto el prestatario como el prestador eran conscientes de la incapacidad de pago en los términos en que se asumieron los préstamos”; y “que en la deuda con el FMI, sustentada en las consideraciones políticas de los principales accionistas del Fondo para otorgar el préstamo, en particular EEUU, debe discutirse la legalidad de la actuación del Fondo y por lo tanto proponer la nulidad de lo actuado, claro, con las responsabilidades de los funcionarios y entidades involucradas en el accionar” (xi).

    Desde este ángulo, insistimos con la necesidad de una auditoría integral de la deuda (no solo contable o legal, sino económica y social), que sea además participativa. No se trata de una tarea exclusiva de expertos, como se deslinda de lo dicho en la apertura de sesiones del Congreso, sobre lo que se estaría investigando en el Banco Central. Es necesario concientizar y movilizar para construir fuerza política para una salida progresiva de este conflicto. La auditoría integral y participativa implica detener los pagos hasta tener un resultado: en este contexto, implicaría “reperfilar” de facto toda la deuda que fuera necesario (se pueden contemplar situaciones específicas de ciertos acreedores institucionales). En medio de una crisis mundial, esta medida no sería particularmente disruptiva. La auditoría, además, no implica negar de plano toda la relación de deuda, lo que constituiría una salida rupturista: implica utilizar los resquicios de legalidad disponibles en el entramado internacional. Pero pondría en evidencia el desfalco de la deuda, no solo histórica, sino reciente también.

    El caso de Ucrania pone sobre la mesa la actualidad internacional de la doctrina de deuda odiosa para discutir esta situación. La prensa y organismos de los capitales de las potencias centrales están dispuestos a recurrir a esta doctrina cuando lo necesitan. ¿por qué no hacerlo nosotres?

    (i) Toussaint, Éric (2015) Bankocracy (Liège: Resistance Books - IIRE - CADTM), pág. 280
    (ii) Informe preliminar del Comité de la Verdad de la deuda pública griega, publicado el 6 de octubre de 2015: https://www.cadtm.org/Informe-preliminar-del-Comite-de-la-Verdad-de-la-deuda-publica-griega
    (iii) CADTM, Definición de deuda odiosa: https://www.cadtm.org/Deuda-odiosa?lang=es
    (iv) Artículos citados en Park, S., & Samples, T. (17 de Septiembre de 2015). Ukraine’s quietly revolutionary debt restructuring. Financial Times , págs. https://www.ft.com/content/d7656d33-874f-30bf-b78e-3aa7b9d229e8; Inman, P. (27 de Agosto de 2015). Ukraine agrees ’win-win’ debt restructuring deal. The Guardian , https://www.theguardian.com/world/2015/aug/27/ukraine-agrees-win-win-debt-restructuring-deal y Summers, L. (29 de Agosto de 2015). Thoughts on Ukrainian Debt Restructuring.http://larrysummers.com/2015/08/29/thoughts-on-ukrainian-debt-restructuring/ .
    (v) Hudson, M. (31 de Mayo de 2015). Ucrania: Desafiar la Operación Buitre. Sin permiso , págs. http://www.counterpunch.org/2015/05/28/challenging-operation-vulture-inukraine/ .
    (vi) Comunicado de prensa° 15/272: “El Director Gerente del FMI emite una declaración sobre Ucrania”,
    12 de junio de 2015 https://www.imf.org/en/News/Articles/2015/09/14/01/49/pr15272
    (vii) Hudson, M. (2016). Ukraine and the New Economic Cold War. International Critical Thought, 6 (4), 556-569.
    (viii) Helmer, J. (16 de Marzo de 2015). IMF Makes Ukraine War-Fighting Loan, Allows US to Fund Military Operations Against Russia, May Repay Gazprom Bill. Naked capitalism , págs. https://www.nakedcapitalism.com/2015/03/john-helmer-imf-makes-ukraine-war-fighting-loan-allows-us-fund-military-operations-russia-may-repay-gazprom-bill.html .
    (ix) Los textos de referencia son Bagchi, K. (12 de Noviembre de 2015). The Ultimate Sovereign Debt Showdown: Russia & Ukraine likely to battle it out in court! London School of Economics and political science (LSE) Eurocrisis in the Press, disponible en https://blogs.lse.ac.uk/eurocrisispress/2015/11/12/the-ultimate-sovereign-debt-showdown-russia-ukraine-likely-to-battle-it-out-in-court/; Poroshenko, P. (15 de Junio de 2015). Ukraine Leader Says $3 Billion Russia ‘Bribe’ Requires Talks (Bloomberg); Hess, M. (2018). Bond of War: Russian Geo-Economics in Ukraine’s Sovereign Debt Restructuring is the fifth. Philadelphia: Foreign Policy Research Institute; Moore, E. (27 de Mayo de 2015). Ukraine takes ‘odious’ path to default. Financial Timeshttps://www.ft.com/content/c12c7286-046a-11e5-95ad-00144feabdc0
    (x) Wigglesworth, R., & Allen, K. (20 de Septiembre de 2018). UK ruling sets stage for Ukraine-Russia ‘odious debt’ battle. Financial Times , págs. https://www.ft.com/content/0149e0a2-bb46-11e8-94b2-17176fbf93f5 .
    (xi) Declaración colectiva “La Deuda Pública Externa es impagable y, en buena parte Odiosa” https://www.anred.org/2020/03/12/la-deuda-publica-externa-es-impagable-y-en-buena-parte-odiosa/







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