Mundo Obrero

CÓRDOBA / NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE SUS GANANCIAS

La docencia es una profesión muy linda, pero no llego a fin de mes

En este sistema, las crisis económicas las pagamos los trabajadores, mientras los empresarios y patrones se llevan nuestras vidas en millones de sus ganancias.

Cristina Paredes

Delegada departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base

Sábado 17 de junio | 12:27

Mi nombre es Cristina y nací en Jujuy, soy la número once de doce hermanos. Mi padre fue peón golondrina y trabajaba en ingenios azucareros. Como mi madre, he trabajado desde muy jovencita para costear mis estudios, ya sea en la zafra ayudando a mi padre o durante los veranos en las quintas. Luego tuve que interrumpir misestudios secundarios, casi con resignación, y sufrir el desarraigo trabajamdo de empleada doméstica en Buenos Aires. Volví a Jujuy a terminar el secundario pero no tenía oportunidad ni recursos para estudiar la carrera que yo quería (profesorado de música o de artes plásticas) porque que tenía que trasladarme a la ciudad capital. Hice la carrera de magisterio y me recibí en mi pueblo.

A los 22 años tuve a mi hija y sentí que tenía que tratar de estudiar y cumplir mi sueño. Llegué a la provincia de Córdoba, primero trabajé en zonas rurales y escuelas de pueblos. Luego me trasladé a la capital, por supuesto para estudiar música. Pero la cosa se me hizo muy difícil al ser madre soltera jefa de familia, ya que mi prioridad era trabajar para criar a mi hija y que ella pudiera estudiar una carrera universitaria.

Casi veinte años hace que trabajo en la docencia, dejando la vida en este sistema de explotación laboral. Sistema injusto que hace que las crisis económicas las paguen los trabajadores, mientras los empresarios y patrones se llevan nuestras vidas en millones de sus ganancias.

Como muchas de mis compañeras maestras, trabajo “sólo” cuatro horas frente al grado. Pero todos los días al llegar de la escuela, lejos de tener el merecido descanso, tengo que salir hacia mi otro trabajo, como la mayoría de los docentes. En mi caso, trabajo tres horas por las tardes en un comercio. Al volver dejo todo listo para al otro día volver a la escuela. Son muchas las horas que paso haciendo planificaciones, preparando material para las clases y actos escolares, corrigiendo pruebas, haciendo informes de alumnos, etc. Esas horas no nos las paga nadie. A veces sólo tengo cuatro horas para dormir.

Ni siquiera nos queda tiempo el fin de semana. Sobrevivimos sin poder tener horas recreativas, para hacer música o pintar, algo que me encanta, ir al teatro, tener tiempo libre para disfrutar con los amigos, o terminar la carrera que tanto quiero. Como ya dije, los docentes dejamos nuestras vidas en el trabajo. Pero lo peor de esto es el sueldo miserable que tenemos. Trabajamos en estas condiciones para no llegar a fin de mes con todos los gastos, no es digno tener que pedir fiado, prestado o endeudarse en las tarjetas después del veinte de cada mes. Mientras tanto, los políticos y empresarios se llenan los bolsillos y viven como millonarios, cada vez que hay crisis, ajustan a los trabajadores.

En mi vida, desde que tengo conciencia he visto pasar gobierno tras gobierno que jamás se ocuparon ni hicieron nada para los trabajadores. Lo que conseguimos lo hicimos a costa de muchas vidas de nuestros compañeros, las conquistas las obtuvimos poniendo el cuerpo. Mi papá trabajó en el ingenio de Patrón Costas y le pagaban parte de su sueldo con vales, que tenían que cambiar por mercadería en el mismo almacén del ingenio. ¿Qué mejor ejemplo del capitalismo explotador y de gobiernos de patrones y empresarios que se llevan las ganancias y nuestras vidas? En todos estos años no me he sentido representada por ninguno de los gobiernos de turno, aunque en ocasiones con mi familia pusimos las esperanzas en ellos.

Hoy puedo ver, discernir y darme cuenta de lo injusto que es este sistema, que hace que me sienta tan agobiada teniendo una profesión tan linda. Me pregunto cómo es posible que toda mi vida haya apostado a mejorar la calidad de vida de mis alumnos y que a esta altura no pueda vivir dignamente, como por ejemplo tener mi propia casa o cumplir mis sueños.

Por eso es que muy convencida apoyo la propuesta de Laura Vilches, Javier Musso y Nicolás del Caño, precandidatos del PTS en el FIT. “Nuestras vidas valen más que sus ganancias”, para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, para tener una educación de calidad y apostar a una nueva sociedad.






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