Géneros y Sexualidades

DIVERSIDAD SEXUAL

La diversidad sexual también debe ganar las calles: ¿Julio López dónde está?

Detenciones ilegales, razzias policiales y la desaparición forzada de Santiago Maldonado son una lucha común que se tiene contra el brazo armado del Estado.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Lunes 18 de septiembre de 2017 | 00:53

En el país del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, la libertad sexual pareciera estar limitada a los circuitos comerciales gay-friendly, únicos espacios donde estaría garantizada la posibilidad de ser como uno es, sin arriesgarse a sufrir un ataque homofóbico o pasar la noche en un calabozo por atentar contra las “buenas costumbres”.

Ni hablar de las barriadas donde no sólo hay un hostigamiento por parte de las fuerzas policiales por fumar porro, o simplemente usar visera, a la repudiable cifra de un pibe muerto cada 24 horas se le suma la constante persecución a las travestis que se prostituyen en las rutas o zonas rojas del conourbano.

Setentistas

Haciendo un racconto de la historia del Frente de Liberación Homosexual fundado en el año 1971, observamos que ese amplio frente que constituyeron numerosos activistas, atravesó varias etapas. El contexto histórico de la época era revulsivo: entre los años 1969 y 1976 en Argentina tuvo lugar un período revolucionario, en el que se cuestionó el dominio capitalista en el país, con episodios como el Rosariazo o el Cordobazo. La clase obrera se organizaba, la unidad obrera-estudiantil estaba a la orden del día.

En el año 1973, se alerta sobre la Campaña de Moralidad lanzada por el gobierno de Perón a través de la Policía Federal. Con ella se daba vía libre a la policía para reprimir y oprimir cualquier manifestación sexual que no sea una conducta “como Dios manda”. No sólo se detenía aleatoriamente a las travestis, sino que “los agentes cortaban los cabellos largos, recortaban las botamangas de los pantalones y quitaban todo vello facial a los infractores”.

Ya en 1975 la revista Caudillo de la Triple A publicó: “Acabemos con los homosexuales”, desde la cual López Rega llamaba al exterminio de los homosexuales, “esos pervertidos” a quienes asociaba con un delirante complot del marxismo internacional. El principal responsable del "cuidado de la moral pública" fué el comisario Luis Margaride. Esto motivó que el FLH pasara a la clandestinidad.

El resto es oscura historia que ya conocemos. El artículo publicado en la revista Caudillo era altamente persecutorio, con ideas extraídas del arsenal de la España franquista, donde desde 1954 existía la Ley de Vagos y Maleantes. La misma autorizaba a la policía y a los servicios médicos militares a examinar las raíces psicofísicas de la homosexualidad o el marxismo, para descubrir lo que en la jerga se llamaba como el “gen rojo”.

Una larga experiencia con las fuerzas policiales

Ocultas, golpeadas, detenidas ilegalmente, quienes se atreven a cuestionar la heteronorma viven expuestas a esos hombres y mujeres “al servicio de la comunidad”, quienes se aseguran de recordarles que aún hoy la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida.

Hoy, como en los ´70, los códigos contravencionales tienen hoy en día figuras ambiguas con las cual continúa la persecución a las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans. Amparándose en la defensa de la “decencia o moralidad pública”, las parejas homosexuales pueden ser increpados por la policía de Córdoba en caso de besarse en público baja la amenaza de ser detenidas.

La violencia policial tiene larga data, siendo numerosos referentes del activismo LGTB víctimas de sus consecuencias. Jauregui fue detenido en una de las tantas razzias policiales que solían realizarse en los boliches homosexuales tras el fin de la dictadura. Diana Sacayán fue detenida en el 2004 durante meses en una causa armada por el personal policial de la comisaría 4ta de la Matanza vinculado a los prostíbulos de la zona, quienes amedrentan a las mujeres y trans que se prostituyen en la calle independientemente de la policía.

En Octubre del año pasado, la Justicia de Tucumán se negó a condenar a los policías que abusaron sexualmente de la compañera Celeste, detenida ilegalmente dentro de su domicilio utilizando como excusa una “contravención por desorden en la vía pública” cuyos únicos testigos fueron los policías que realizaron la detención. Además de los abusos sexuales y la violencia sufrida por parte de la policía, la identidad de Celeste fue violada, recluyéndola en un pabellón masculino donde denuncia que también sufrió abusos bajo la mirada cómplice policial.

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Hace pocos días, Brandy, integrante de Otrans, falleció durante un allanamiento en su domicilio producto de un fallo cardiovascular, durante el cual no fue asistida por el personal policial que se limitó a fotografiarla. Un lavaje de estómago que no encontró nada dio por tierra la versión policial de que Brandy había tragado drogas. No sería la primer muerte dudosa en procedimientos policiales no esclarecida.

Otrans también ha denunciado las muertes evitables de compañeras trans en las prisiones, donde el servicio penitenciario las condena a condiciones infrahumanas, negandoles el acceso a asistencia médica y falsificando certificados de defunción, prácticas ilegales frecuentes en las cárceles argentinas pero exacerbadas en estos casos por una profunda transfobia.

Mismos actores, distintas funciones

Amparado en un discurso punitivista y garante de la impunidad policial, no descarga sus fuerzas solo contra las personas LGTB. La desaparición forzada de Santiago Maldonado y la red de encubrimiento desplegada para proteger a los responsables es el último eslabón del sistemático accionar represivo de las fuerzas de seguridad.

Una de las primeras atrocidades defendidas por Bullrich fue la represión protagonizada también por la gendarmería a una murga del Bajo Flores. Al día de hoy, solo 6 gendarmes se encuentran procesados por “lesiones leves”, una tomada de pelo considerando que niños de 6 años fueron víctimas de una represión salvaje y completamente injustificada.

En una operacion mediatica de menor intensidad que la desarrollada para encubrir las responsabilidades de la desaparición de Santiago Maldonado, Bullrich difundió fotos en las que posaba junto a uniformados heridos durante un tiroteo cercano como si hubiesen sido heridos por los integrantes de la murga. Cinismo sin límites.

Amplia cobertura dimos en este medio también al desalojo ordenado por el gobierno en la fábrica Pepsico, donde el accionar desbocado de la bonaerense y la gendarmería ocasionó la ruptura de uno de los caños principales de gas, exponiendo al riesgo de una explosión a todos los que se encontraban en las inmediaciones.

Gendarmes, periodistas de los medios hegemónicos como Clarín y La Nación, políticos y jueces actúan en común para garantizar la impunidad de quienes cometan estos “excesos” necesarios para amedrentar a la población, impliquen estos la desaparición de un joven como es Maldonado en una represión propiciada por Gendarmería en Chubut, o la detención arbitraria de manifestantes luego de una movilización.

El juez federal Di Giorgi, quien saltó a la fama en el gobierno Macrista por solicitar la detención de Hebe de Bonafini, fue el encargado de procesar judicialmente a las personas detenidas en al menos dos razzias ilegales en la Ciudad de Buenos Aires.

La primera, desatada luego de la denuncia anónima de un vecino implicó la detención ilegal de 40 compañeras travestis en el barrio de once. La segunda, fue desatada luego de las provocaciones de infiltrados policiales tras la masiva movilización del 1 de septiembre por Santiago Maldonado. En esta ocasión 31 personas fueron detenidas acusadas por su supuesta participación en los disturbios.

En ambos casos, Di Giorgi procedió judicialmente como si no se hubiese cometido ninguna irregularidad, facilitando las tareas de cobro mafiosas de la policía en el caso de las compañeras trans, y avalando la operacion mediatica con la que el Gobierno intentó limitar el impacto de millares de personas movilizadas exigiendo la aparición con vida de Santiago y el castigo a los responsables.

Dónde están: Jorge Julio López y Santiago Mladonado

La lucha contra las fuerzas represivas y la impunidad de la que gozan es una tarea de primer orden para quienes día a día enfrentamos la violencia del Estado. Cuanto más podamos difundir la desconfianza contra las fuerzas policiales que día a día se cobran a un pibe por gatillo fácil, una trava por proxenetismo policial o encubren a policías femicidas, cuanta más organización logremos poner en pie, menores serán las posibilidades del Gobierno y sus fuerzas represivas para actuar libremente.

Ante cada atropello contrapondremos un grito en el cielo, ante cada amenaza pondremos en pie la mayor solidaridad y organización posibles para defendernos, y ante esta nueva desaparición forzada en democracia, nos movilizaremos recordando y exigiendo justicia por los caídos en manos de la policía y este régimen opresor. La cita de honor es en las calles y la consgina esta vez es: Julio López, dónde está?. Por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Hoy marchá con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia marchará a Plaza de Mayo. La cita es 17 h en Congreso y en todas las ciudades del país.







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