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ELECCIONES EN EL ESTADO ESPAÑOL

La dirigencia catalana: del discurso independentista al apoyo a Pedro Sánchez

El domingo 28 serán las elecciones que debió adelantar el presidente "socialista". Los partidos "soberanistas" catalanes anunciaron su apoyo a Sánchez como mal menor.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Martes 16 de abril | 00:41

Los dirigentes de los partidos independentistas catalanes Junts per Catalunya y de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) vuelven a estar “unidos”. Si bien en listas separadas, lo que les une es el “sí” al presidente Pedro Sánchez. Una especie de “Junts pel Sí” al PSOE: sí, ¡el mismo que aplicó el 155 junto a la derecha de Ciudadanos y el PP contra el gobierno de Junts pel Sí!. Los dirigentes soberanistas catalanes se suman también al discurso del mal menor para “enfrentar” al Trifachito igual que Pablo Iglesias.

El mal menor de Esquerra y JxCat

El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha enviado una carta desde la cárcel a la militancia, unos días atrás en la que indica claramente que hay que apoyar a Pedro Sánchez contra el "trifachito" PP, Ciudadanos y Vox: “Nadie debería cometer el error de fijar líneas rojas que a la hora de la verdad se convierten en un cheque en blanco para un gobierno del tripartito de extrema derecha”. Y para que sea más fácil de aceptar entre su gente aclara que “todo el mundo sabe que [la solución] pasa por un referéndum inevitable”.

Junqueras siembra expectativa de que con Pedro Sánchez hay posibilidades de encontrar una solución: “Probablemente, la pregunta deberá ser para Pedro Sánchez. ¿Qué hará? ¿Quiere trabajar por una solución o quiere continuar encerrando ideas y la democracia?”. Es un discurso que mantienen, junto a Carles Puigdemont desde antes del referéndum del 1-O. Sin embargo, la mesa siempre tiene una silla vacía.

De manera casi calcada se han expresado otros dirigentes de JxC/PDeCAT que están en prisión y en medio del juicio farsa contra el independentismo catalán. Jordi Sánchez, Joaquim Forn, Jordi Turull y Josep Rull publicaron en La Vanguardia “Digámoslo claro de entrada: acabar con el bloqueo de la política española que todo lo paraliza es nuestro objetivo y la razón principal para encabezar las listas de Junts per Catalunya a las elecciones del 28 de abril”.

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Junts per Catalunya genera expectativas en el “mal menor” del PSOE: “Somos los partidarios del diálogo, sin exclusiones ni de personas ni de propuestas, como única vía de solución de la crisis entre Catalunya y el Estado. Por eso estas elecciones son muy importantes.” Como si un gobierno de los social-liberales de la rosa tuviese algo de progreso. JxC toma el mismo discurso de Unidas Podemos: todos con el PSOE contra el trifachito. Y, se olvidan del 155 de Rajoy y Pedro Sánchez.

Sostener a Sánchez para olvidar el 1-O

La maniobra de JxC y de ERC implica dar apoyo a la conformación del Gobierno de Pedro Sánchez en lo inmediato, siempre que los resultados electorales lo permitan. Dan la espalda al referéndum del 1O y relegan el mandato del 1O para las calendas griegas mientras se “rinden” ante la represión judicial y policial del 155 y el Régimen del 78, quizás esperando alguna contrapartida.

Ante el juez han dicho en más de una ocasión que la declaración de la república catalana fue tan solo simbólica y que como no la publicaron en el DOGC no tenía más sentido que una declaración de intenciones.

ERC y JxCat han cambiado su discurso independentista hace ya muchos meses atrás para enarbolar la bandera del diálogo (frustrado) con Pedro Sánchez. Ahora aprovecha la existencia con Vox para justificar una alianza con la “pata izquierda” del 155. Sin embargo, estas fuerzas nunca han pasado del discurso independentista. A la hora de los hechos siempre “han obedecido” al Constitucional como dijo Joaquim Forn, gran alumno de Artur Mas.

Romper con los representantes de la burguesía catalana

Lo único que pasó es que la sensibilidad de alrededor de 2,5 millones de catalanes iba mucho más allá de lo que ellos estaban (y están) dispuestos a llegar. Para evitar ser sobrepasados tuvieron que cambiar su discurso de décadas de autonomismo por uno que hablara de independencia, con recambio generacional de dirigentes mediante. Para que ello fuera creíble contaron, lamentablemente, con el apoyo de los dirigentes de la CUP y la ANC junto a Òmnium.

El 1-O se hizo a pesar de los Junqueras y Puigdemont. El 3-O hubo una huelga general que se hizo a pesar de los sindicatos de CCOO y UGT. La acción de las masas amenazaba con tirar abajo el castillo de naipes o engaño del “procés” (no había estructuras de Estado, ni apoyo internacional, ni diálogo). Y, desde que le vieron la “cara al lobo” volvieron cada vez más descaradamente a su política de siempre. Llevan más de un año y medio desmovilizando y desorganizando el movimiento independentista catalán.

En última instancia no hay que olvidar que Puigdemont era dirigente de la antigua Convergència y que Junqueras fue el relevo de la Esquerra del Tripartit, cuando se comenzaron a hacer los recortes sociales. Recortes que continuaron con Artur Mas y con Junts pel Sí de Puigdemont y Junqueras. Ellos son los representantes de la gran burguesía catalana, de aquellas empresas que comenzaron a irse de Catalunya cuando el Rey Felipe VI lanzó su discurso de guerra. Ellos prefieren conservar los negocios que la burguesía catalana tiene en España antes que luchar contra el Régimen del 78.

La política del “mal menor” enarbolada por ERC y JxCat muestra que es cada vez más necesario que surja una alternativa a estas direcciones. Y que la izquierda independentista debe romper de manera urgente con los representantes de la burguesía catalana. Nunca debería haber iniciado el camino con quienes despiden y precarizan a los jóvenes y las mujeres, quienes recortan en sanidad y educación, quienes sostienen el capitalismo de “amiguetes” saqueando las arcas públicas ¿Qué clase de república se puede hacer con ellos? Ninguna o una muy reaccionaria.

En la lucha por el derecho a la independencia hay que movilizar a los trabajadores y el pueblo golpeado por la crisis para acabar con la precariedad, el paro y los salarios bajos; para acabar con la discriminación hacia las mujeres que son la mitad de la sociedad y contra los inmigrantes y muchos otros colectivos, para acabar con el Régimen del 78 y el los empresarios del Ibex 35 que fomentan la explotación y la opresión social.

Para ello es vital entablar un diálogo entre los trabajadores y los pueblos de todo el Estado. Única forma de acabar con esta “democracia para ricos” y blindada por el franquismo y los Pactos de la Moncloa que nos hicieron tragar una monarquía reaccionaria. E imponer la realización de procesos constituyentes en todo el Estado sobre la base de la ruina del Régimen del 78. Para crear una Federación de Repúblicas obreras libre y voluntaria.







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