Sociedad

INUNDACIONES

La desidia capitalista, que pagamos los trabajadores

Continúan el mal tiempo, las fuertes lluvias y el drama de las familias afectadas por las inundaciones que, no son causadas por el cambio climático, como quieren hacernos creer los verdaderos responsables de este flagelo.

Jorge “El Loco” Medina

Trabajador MadyGraf

Martes 4 de noviembre de 2014 | Edición del día

Entre los trabajadores de MadyGraf hubo (y sigue habiendo) muchos afectados. El caso más extremo fue el del compañero Cristian, vecino del Barrio El Primaveral de Grand Bourg, quien avisó el martes por la noche que el agua en su casa le llegaba hasta la cintura y ya no sabía cómo poner al resguardo a su mujer y sus cuatro hijos.
De inmediato nos dirigimos con un grupo de compañeros para tratar de ayudarlo. Al llegar nos encontramos con un panorama desolador, el agua comenzaba a bajar pero dejaba en evidencia el desastre ocasionado. Cristian no tiene consuelo, es la segunda vez en poco más de un año que pierde todo lo que tanto esfuerzo le costó conseguir, y otra vez por la misma causa. Las lágrimas de una madre que ya no encuentra cómo contener a sus hijos se pierden en el agua que invade su casa, de la misma manera en que el sufrimiento de los trabajadores y el pueblo pobre se pierde entre los intereses de gobiernos y medios corporativos que miran a otro lado...

Los llevamos a un lugar más seguro y la solidaridad no se hizo esperar, compañeros de otras fábricas, docentes y estudiantes al enterarse de lo sucedido, ofrecían todo lo que estaba a su alcance para ayudar a esta familia tan acostumbrada a luchar contra los malos momentos.

Pero no son los únicos afectados, son muchas familias las que se encuentran en la misma situación y culpan a los barrios privados, campos de golf, fábricas y al Shopping Tortugas que están a unos pocos pasos y que, para su construcción, elevaron varios metros los terrenos. Estas grandes construcciones, ante cada tormenta abren compuertas que liberan toda el agua acumulada en su interior y ésta va a parar a los barrios vecinos, donde viven trabajadores que muy lejos están de poder disfrutar de los lujos que estos gigantes ostentan. Pasa en muchos barrios, por ejemplo en varios puntos de Tigre (plagado de barrios privados) como Las Tunas, Ricardo Rojas o Benavides; o en el barrio Mitre que sufre las descargas del Dot a orillas de la Gral. Paz. Lamentablemente sobran los ejemplos y es imposible no mencionar lo que ocurre en La Plata, donde el año pasado la desidia y la negligencia de los gobiernos Nacional y Provincial se cobraron más de 90 vidas.

El déficit de vivienda es un problema que aqueja a muchas familias. Los precios de casas o terrenos se dispararon de manera tal que, resulta imposible acceder a ellos con un sueldo promedio. Parece que para obtener un crédito primero hay que demostrar que no se lo necesita. Los planes del Gobierno ("De inquilino a propietario" y "PROCREAR") fracasaron, ya que resulta muy difícil acceder a ellos y cumplir con los requisitos exigidos. De esta manera el sueño de la casa propia termina siendo solo eso, un sueño, y muchos trabajadores deben instalarse en terrenos no aptos, que para colmo "el progreso" los empeora.

La desigualdad en las condiciones de vivienda y el reparto de las tierras son solo muestras de la tan injusta distribución de las riquezas. Mientras miles de familias viven en unos pocos metros cuadrados, unos pocos privilegiados tienen miles de hectáreas para sus casas de fin de semana, para sus campos de golf, para sus emprendimientos millonarios. No respetan siquiera a los pueblos originarios, legítimos dueños de la tierra, a quienes expulsan para extender sus negocios a lo largo de todo el país.

El Derecho Universal a la vivienda digna y adecuada está incluido en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de 1966, pero está más que claro que no se respeta y cuando hablamos de Derechos Humanos es cuando el capitalismo muestra su peor cara (su verdadera cara) ya que por definición es un sistema que de humano no tiene nada, que se basa en la generación de riquezas a través de la explotación del trabajador y apropiándose de los bienes materiales y de producción.

¿Por qué habría de importarles a los capitalistas que sus negocios perjudiquen a otras personas si los gobiernos se lo permiten? ¿Por qué los gobernantes se enfrentarían a los capitalistas si ellos financian sus campañas electorales y garantizan ganancias? ¿Por qué hay gente con tantas propiedades que no necesita, mientras existen familias en la calle o en viviendas precarias? ¿Por qué tienen que morir personas, o perder lo poco que tienen, para que unos pocos puedan jugar al golf los fines de semana? Son algunas de las peguntas que surgen al ver esta triste realidad, pero la respuesta más urgente es la que están esperando las familias que sufren las inundaciones: ¿Quién va a dar una solución a sus problemas?







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