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Venezuela

Cipayismo descarado

La derecha venezolana pide intervención a 46 países para que bloqueen activos al país

La oposición de derecha, vía la Asamblea Nacional, realizó un pedido este martes a 46 países, incluidos los 28 de la Unión Europea (UE), que prohíban al Gobierno de Maduro hacer uso de los fondos y activos que pertenezcan al Estado en esos territorios.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 16 de enero | 19:14

Fotografía EFE : Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, e integrante de del derechista partido Voluntad Popular de Leopoldo López}

Apelando a un intervencionismo descarado

En un comunicado de la propia oposición en la página web de la AN se lee que “Con el objeto de proteger los activos de la Republica, la Asamblea Nacional aprobó, en su segunda sesión del periodo legislativo 2019-20120, un acuerdo en el que solicita a 46 países ‘la protección de los activos del Estado venezolano’…”. Dicho acuerdo lleva por título “Acuerdo de Protección a los Activos del Estado Venezolano”.

En el mismo se solicita también a los países a que “instruyan a los organismos regulatorios de las entidades financieras la prohibición expresa de cualquier manejo de activos líquidos del Estado venezolano en las cuentas acreditadas en esos países”, a fin, supuestamente, de "garantizar la protección" de los fondos en vista de "no contar" Venezuela "con representación legal ante los entes regulatorios". También les requieren “se prohíba el manejo de fondos, cuentas y activos del Estado venezolano en sus entidades financieras”, es decir, la banca privada.

No se trata aquí de fondos y/o activos patrimoniales de personas que forman parte del gobierno de Maduro sino directamente a los pertenecientes a la nación como, por ejemplo, podría ser la empresa petrolera Citgo de propiedad venezolana en Estados Unidos, que engloba tres refinerías, entre ellas la sexta en importancia en dicho país además de oleoductos y miles de terminales de servicio de gasolina. Dicha solicitud, en los hechos, implicaríauna especie de retención directa por países extranjeros a todo lo perteneciente a la nación venezolana, una medida inédita pues de llevarse a cabo se trataría de lisa y llanamente, de facto, quitar al país la soberanía para manejar sus activos, transferirle esa soberanía a los gobiernos y bancos de la potencias y demás países involucrados.

Esta nueva movida de la oposición de derecha es parte de su estrategia que busca desplazar del poder a Maduro no reconociendo su nuevo mandato presidencial y asumiéndose, a través de la Asamblea Nacional, depositaria de las facultades y atribuciones del Poder Ejecutivo, y ser reconocida como tal las potencias imperialistas occidentales y toda la miríada del derechismo continental. Lo que abre las puertas a una injerencia mayor en el país, tal como se ve con su petición a que se boloqueen en los hechos los activos de Venezuela en el exterior.

Todo esto, más aún, si desde el gobierno de los EE.UU., la principal potencia imperialista, se avanza en reconocer a esta suerte de Poder Ejecutivo paralelo autodecretado por esta propia oposición, y un vocero del Departamento de Estado declara descaradamente, como si se trata de un asunto interno de su país, que "Es hora de comenzar la transición ordenada a un nuevo Gobierno”.

Este “Poder Ejecutivo paralelo”, aunque aún no se declara abiertamente como gobierno, y aunque no tenga poder de facto sino más simbólico, implica una apuesta a desplazar a Maduro apoyándose fundamentalmente en las potencias capitalistas occidentales y los gobiernos de derecha de la región, lo que abre el camino a una intervención más directa, pues en el caso de realizarla, lo harían apelando a que acuden al llamado de “un gobierno legítimo”. Como vemos, la oposición ya no apuesta simplemente a la presión internacional sino a llamados directos a un intervencionismo abierto.

Insistiendo en sus llamados a los militares y al golpismo de la mano del imperialismo

En este mismo miércoles, también acordaron "declarar formalmente la usurpación de la Presidencia" y, por lo tanto, "asumir como jurídicamente ineficaz la situación de facto" de Maduro, así como “repudiar por nulos todos los supuestos actos emanados del Poder Ejecutivo".

En su declaración señalan que crearán un "marco legislativo para la transición política y económica, fijando las condiciones jurídicas que permitan iniciar un proceso progresivo y temporal de transferencia de las competencias del Poder Ejecutivo al Poder Legislativo". Es decir, avanzar hacia un gobierno propio controlado por la Asamblea Nacional. Por eso estas emanaciones de la oposición estuvieron acompañadas de una Ley de Amnistía para funcionarios civiles y militares que "colaboren” en lo que ellos llaman “la restitución del orden constitucional" del país. En el primero de sus 6 artículos, dicho “ordenamiento” habla de la "amnistía" para todos aquellos que "contribuyan a la defensa de la Constitución como deber establecido en los artículos 333 y 350" de la Constitución.

De igual forma, manifiestan el "reconocimiento de todas las garantías de reinserción democrática" de los funcionarios de las fuerzas de seguridad que presten ese servicio a la nación como un "deber" del Parlamento, hablando de “garantías” para todos los que "sí quieren ser protegidos por el imperio de la ley". El llamado es bien directo a los militares, incentivando a que los cuarteles pongan “orden” en la situación imperante, que no es otra cosa que al golpismo. Por eso hablan que copias de esta supuesta “Ley” serán distribuidas "por todas las unidades y todos los cuarteles militares" de Venezuela.

Frente a esta situación el alto mando de las Fuerzas Armadas, en la voz del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, rápidamente salió a declarar que los militares del país están "dispuestos a morir" para defender a Nicolás Maduro. "Aprovecho este espacio para decirle a todos los factores internacionales que agreden constantemente a Venezuela que hay una Fuerza Armada que está vigente, cada día más consciente de su deber histórico, su deber constitucional", acotó este Mayor General buscando hacer ver que tienen el control de los cuarteles.

Lo que la derecha hace es un llamado abierto a una rebelión militar o golpe, además con el respaldo groseramente intervencionista del gobierno imperialista de los Estados Unidos. Mientras a su vez el gobierno de Maduro, vaciado de apoyo popular, asienta su permanencia en el poder cada vez más por vía de la fuerza y el fraude, sustentado en la represión y las Fuerzas Armadas (a la que le pide permanentemente que le hagan declaraciones de lealtad casi diarias) que, como hemos dicho antes, prácticamente "co-gobiernan" con Maduro. Así, ante la falta de intervención independiente de la clase trabajadora, la situación se dirime entre estas dos variantes reaccionarias.

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Estos movimientos políticos de la oposición son llevados adelante en acuerdo con Estados Unidos. En un comunicado emitido desde la Casa Blanca se informó que el vicepresidente de este país, Mike Pence, conversó ese mismo día por teléfono con el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó –que pertenece al mismo partido de Leopoldo López- reiterando el "firme apoyo" de EE.UU. a la Asamblea Nacional "como la única entidad democrática legítima" en el país

Es necesario forjar una salida independiente enfrentando al gobierno de Maduro sin caer en la trampa de la oposición de derecha

Tales medidas de bloqueo al acceso a los activos del país es un intento de doblegar al gobierno de Maduro mediante la fuerza ejercida por la banca y los gobiernos de estos países, que además de ser un ataque a la soberanía nacional, no terminarán más que incidir en las calamidades que ya viene sufriendo el pueblo. Son parte del chantaje político y económico, donde los trabajadores y las masas populares terminan sufriendo las consecuencias, mientras ellos por arriba buscan pactos con sectores de esta misma casta gobernante a través de estas medidas o el incentivo a los militares para dar un golpe directo y jugar un papel determinante en la “transición”.

Por su parte Maduro dio este lunes un discurso con el que daba inicio a su nuevo mandato presidencial, cargado de las mayores desfachateces, cinismo e hipocresías sin parangón, que no significaba más que burlarse de las calamidades que sufre el pueblo trabajador en medio de la catástrofe económica.

El gobierno, con su creciente autoritarismo, represión y fraude, de la mano de la farsa de “Constituyente” y el poder de las FF.AA, busca mantenerse en el poder para continuar su política de atacar las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo pobre, entregar las riquezas minerales, naturales y petroleras al capital transnacional, profundizar el endeudamiento del país, y preservar los grandes negocios de toda una casta que hizo de la administración de la renta y la corrupción un verdadero modo de vida.

La derecha, que habla de “democracia”, en realidad aspira volver al poder de la mano también de los militares y, además, del poder de presión y coacción del imperialismo, y no es para aplicar un programa en función de los intereses de las mayorías del país. Aspira gobernar así para aplicar también su plan de ajuste, que contempla una mayor subordinación del país al capital financiero internacional con más endeudamiento y entrega de empresas y áreas al capital transnacional, la diferencia es que prefiere al FMI y las potencias occidentales, mientras el gobierno lo hace con China, Rusia y otros "aliados". Quiere aplicar un programa "liberal" que incluye liberación total de precios, más facilidades a los patronos para despedir, privatizaciones de empresas y tierras, despidos masivos en el sector público, y en general más poder para el empresariado en la economía nacional, en desmedro del poder que ostenta hoy la casta gobernante mediante el control estatal en varios ámbitos de la economía.

Tal programa no podrá imponerse sin recurrir también a la más dura represión contra los trabajadores y el pueblo. Por eso, la derecha no quiere un gobierno con amplias libertades democráticas para el pueblo, como dice demagógicamente, sino uno "fuerte", con estas mismas Fuerzas Armadas, para imponer su plan de "recuperación del país".

Por eso, solo la intervención con fuerza de los trabajadores, con sus propias demandas y las del pueblo pobre, de manera totalmente independiente de ambos bandos reaccionarios, y oponiéndose con firmeza a cualquier injerencia o intervención imperialista, puede darle un curso progresivo a la situación.

El de Maduro es un gobierno repudiado ampliamente por la mayoría de la clase trabajadora y los sectores populares, sin embargo, una cosa son las razones del pueblo para querer que se vaya, y otra muy diferente las razones de los partidos políticos de los ricos tradicionales del país, los gobiernos derechistas de la región y los gobiernos de los EE.UU. y Europa. Una cosa son las necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre que ya no aguanta más a Maduro, y otra muy distinta son las necesidades del capital internacional y los empresarios nacionales que lo quieren sacar para poner a uno adicto a sus designios.

Los trabajadores debemos seguir enfrentando al gobierno de Maduro, sin lugar a dudas, pero con una política independiente y de clase, avanzando en la organización y levantando un plan de lucha con nuestras propias demandas por la recuperación del salario, contra la carestía de la vida, contra los despidos que hacen tanto el gobierno como los empresarios privados, contra la represión a los que luchan y por la libertad de los trabajadores presos, contra la corrupción con los recursos de los trabajadores el pueblo, sin caer en las trampas de la oposición de derecha que ofrece también como salida planes antiobreros y ha venido bregando por una mayor injerencia imperialista.

Frente a esto y como manifiestan desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), en su reciente declaración, “Con Maduro y el régimen actual no hay salida, pero debe ser el pueblo trabajador quien expulse a Maduro, con sus propios métodos de lucha, no que el descontento popular sirva de base de maniobras para una operación política de la burguesía y el imperialismo. Por eso decimos categóricamente que sólo el pueblo trabajador debe ser el que eche a Maduro. Así mismo, solo un gobierno obrero y del pueblo pobre, sustentado en las organizaciones de lucha que se den las masas, y aplicando una salida obrera en ruptura con el imperialismo y los capitalistas, puede dar respuesta favorable al pueblo ante la catástrofe imperante que nos continúa hundiendo en el pantano de la miseria y las calamidades”.







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