CORRUPCIÓN

La denuncia contra Arribas y una mancha más al “cambio”

Las repercusiones de la denuncia por corrupción contra el jefe de los espías y un escándalo que enturbia el comienzo de año para Cambiemos.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Viernes 13 de enero | Edición del día

La denuncia publicada en el diario La Nación sobre una fuerte sospecha de corrupción que recae sobre el titular de la AFI, Gustavo Arribas, desató el primer escándalo del año de alcance aún desconocido para Cambiemos.

La vinculación de Arribas con un empresario brasileño condenado en el marco de la operación Lava Jato acarrea, como primera consecuencia, una mancha más al relato vacuo sobre la transparencia, integridad y honestidad del Gobierno. Como si no fuera suficiente con los Panamá Papers y los Bahama Leaks, escándalos que salpican directamente al presidente, ahora el funcionario al frente los servicios de inteligencia desmiente la transparencia que pregona el oficialismo.

En segundo lugar, la denuncia deja en el ojo de la tormenta a la Unidad de Información Financiera (UIF), más conocida como Unidad Antilavado. Según Clarín estos días trascendió que el organismo habría recibido una alerta sobre las maniobras sospechosas de Arribas y no habría actuado en consecuencia.

“En función de las estrictas leyes vigentes que rigen la actividad de la UIF, esta institución no informa nunca a terceros fuera de su ámbito si recibió o no información vinculada a un caso, ni si habiéndola recibido inició una tarea de análisis, ni el estado en el que la misma pudiese encontrarse”, informó el organismo en un comunicado. El texto difundido busca no solo despegarse de la denuncia, si no despejar las dudas cada vez más menos dudosas sobre el carácter corrupto del conjunto del personal político del actual Gobierno.

“Lo que sí la UIF puede afirmar es que, por primera vez desde su creación, la Institución funciona de manera plenamente autónoma, sin injerencias indebidas por parte del gobierno, la política, o intereses sectoriales, tal como lo requieren los estándares internacionales y la Ley Argentina", continúa el comunicado. La Unidad Antilavado no puede defender a Arribas, pero sí intenta una defensa del relato devaluado sobre la transparencia de Cambiemos en contraposición a la pesada herencia K con Lázaro Báez, José López, Cristóbal López, etc.

Lazos personales, ante todo

Según la investigación del periodista Hugo Alconada Mon, un empresario operador de la brasileña Odebretch habría girado 600.000 dólares en 2013, a cuentas del actual jefe de los espías argentinos. En la nota periodística se desliza que la suma se correspondería al pago de una coima para la reactivación de las obras para el soterramiento del tren Sarmiento, por entonces a manos de la constructora brasileña, que se puso en marcha recién en la segunda mitad del año pasado.

Resulta bastante poco creíble que la UIF pueda actuar tan libremente, cuando el principal implicado en el caso es un amigo personal que vive en un departamento alquilado al presidente. Por otro lado, la empresa que actualmente se encarga de las obras del Sarmiento es IECSA, la constructora del primo de Macri, Ángelo Calcaterra. Se ve que el presidente no descuida sus lazos familiares y es muy amiguero. Vale aclarar, que el hecho de que la obra haya sido asignada a un empresario familiar de Macri, constituye un hecho turbio en sí mismo. Y las manchas al relato de la transparencia se suman, una tras otra…

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A pesar de su íntima ligazón con Gustavo Arribas, hasta el cierre de esta edición el presidente no se había pronunciado sobre el asunto. El que salió a bancar los trapos fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. "Arribas ya se puso a disposición de la Justicia. La Justicia tiene que investigar. Lo primero que hizo él, al igual que el presidente, es ponerse a disposición, como debe ser", valoró Rodríguez Larreta quien aseguró además que "en este país somos todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.

La presunción de inocencia sin embargo, no impidió que hace unos meses Mauricio Macri apartara de su cargo temporalmente a Juan José Gómez Centurión, director de la Aduana, sospechado de corrupción. Sin dudas, el señalamiento de Arribas, un funcionario de primerísima línea y de lazos tan estrechos con el presidente, representa una crisis de envergadura mucho mayor.

Acusadores y acusada acusadora

Desde los márgenes del oficialismo, la primera en hablar y tomar cartas en el asunto fue, cómo no, la denunciadora serial Elisa Carrió. La líder de la Coalición Cívica hizo una presentación ante la justicia para que se “investiguen los posibles ilícitos penales que podrían haber cometido ciudadanos argentinos en el marco de los hechos relatados en el diario La Nación que involucran a Arribas”.

“Vengo a poner en conocimiento del Poder Judicial de la Nación la información periodística que da cuenta de transferencias de dinero al actual titular de la Agencia Federal de Investigaciones, Gustavo Arribas, en el año 2013 por parte de personas condenadas en su país de origen, Brasil, en el marco de caso conocido como Lava Jato”, detalla la diputada Carrió.

Graciela Ocaña, otra funcionaria que hace de la honestidad una de sus cartas, también se pronunció y solicitó que el titular de la AFI, sea “indagado” por la Justicia.

No podían faltar las palabras de Margarita Stolbizer, abanderada de los honestos si las hay. La diputada del GEN fue más allá que el resto y exigió que Arribas fuera apartado de su cargo.

Estas acusadoras cuentan con el capital político para señalar a corruptos porque las denuncias de corrupción no las alcanzan a ellas. Sin embargo, son parte de la casta de funcionarios que hace pactos, acuerdos y hasta conforman listas comunes en proyectos políticos minados de escándalos y corrupción desde sus orígenes.

Desde el kirchnerismo, el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, aseguró ayer que con otros diputados harían una denuncia penal contra el jefe de Inteligencia y que este deberá dar muchas explicaciones.

Por su parte, Cristina Fernández, quien enfrenta un frente judicial tormentoso con varias causas por corrupción, se regodeó con la denuncia en Twitter: “Panamá Papers. Odebrecht. La ruta del dinero M sigue y sigue”.

Como se ve, la corrupción, el enriquecimiento personal en la función pública y los negocios con el Estado, desafían las fronteras nacionales y trascienden los colores políticos. El caso de Arribas marca un inicio de año conflictivo para el Gobierno en su carrera hacia las elecciones, tiempos en los que necesitaría un poquito más de paz.








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