Política

OPINIÓN

La democracia de alquiler y la irrupción de las multitudes

El cierre de listas y el negocio de la política. Candidatos en libre disponibilidad y con principios móviles. La histórica movilización del 3J y un cambio copernicano en la lucha por los derechos de las mujeres. Los de arriba se compran y se venden, los de abajo se movilizan y luchan.

Fernando Rosso

@RossoFer

Sábado 6 de junio de 2015 | Edición del día

Fin de semana salvaje para la política tradicional argentina. La cercanía de los plazos para la presentación de alianzas y de candidatos (10 y 20 de junio, respectivamente) impone una particular pascua con rosca feroz para todos y todas.

Además del “borocotismo” propio de los dirigentes que demuestran su apego inclaudicable a los cargos y al poder, antes que a cualquier programa o principio, en estos días están quedando al desnudo algunas verdades sobre la democracia.

La vuelta al oficialismo de cerca de quince barones del conurbano que se habían ido con el Frente Renovador ya demostró las “diferencias insalvables” entre Sergio Massa y Daniel Scioli.

La política con precio

Con total desparpajo sale a la luz pública que el empresario Nicolás Caputo, una especie de ministro sin cartera del gobierno de Mauricio Macri y el banquero Jorge Brito, principal financista de Sergio Massa, negociaban alguna eventual alianza entre ambos.

El diario El Cronista Comercial, cuyo dueño es Francisco De Narváez, hasta ayer nomás candidato a gobernador por el Frente Renovador de Massa en la provincia de Buenos Aires, puso en tapa este viernes un sugerente título: “Inversores le ponen ficha al diálogo opositor: acciones en Wall Street suben hasta 4,5 %”. Fue un adelanto de la decisión que tomó De Narváez el mismo día por la tarde: bajar su pre-candidatura para facilitar un acuerdo con Macri. Un verdadero periodismo de anticipación el de El Cronista.

Un sector del establishment opera para lograr ese acuerdo con las intenciones de alentar una alianza opositora que pueda desalojar a la coalición FpV-PJ del gobierno en las elecciones de este año.

Para lograr este objetivo, blanquean sus peculiares métodos “democráticos” y además de las presiones y promesas, llenan o vacían las cuentas de sus candidatos para obligarlos a ubicarse donde creen que pueden ser más funcionales.

Se calcula que para hacer una campaña nacional de las que están acostumbrados a realizar los grandes partidos pro-empresarios se necesitan 800 millones de pesos, mientras que para una campaña a gobernador en la provincia de Buenos Aires, 180 millones.

Poniendo y sacando esos enormes montos de dinero es como los grandes empresarios “inducen” a sus sirvientes "democráticos". Después de adornarse con esos millones gastados en publicidad y compra-venta de “periodismo”, los candidatos salen a darse el demagógico baño de pueblo para que las mayorías “decidan” sobre lo que ya se decidió en un 90%.

La coalición de gobierno pretende mostrarse ajena a estos lobbys de lo que llaman el “círculo rojo”.

Pero si bien es verdad que cierto “núcleo duro” de los dueños de la Argentina apuesta a un candidato “puro” y cien por ciento orgánico a sus intereses y ambiente, no rechazan para nada la opción de apoyar a candidatos del oficialismo. En su columna semanal en el diario BAE, Alejandro Bercovich, afirma: “Otros financistas de peso que supo convocar Massa antes de su batacazo bonaerense de 2013, como los hermanos Bulgheroni, optaron por resignarse a la continuidad con cambios que propone Scioli. Su distanciamiento del líder renovador coincidió con el acercamiento al campamento naranja que ensayó el chubutense Mario Das Neves, quien aspira a volver a gobernar la provincia donde su petrolera administra el yacimiento de Cerro Dragón, el más productivo del país. Los dueños de Bridas se reconciliaron incluso con Miguel Galuccio, quien hizo muy poco por ocultar cuánto los desprecia. Es la senda que marcan el zar aeroportuario Eduardo Eurekian y otros convencidos de que a los negocios les conviene más un sciolismo con gobernabilidad que un macrismo purista, desperonizado pero maniatado por un kirchnerismo que amenaza con sobrevivir a octubre”.

Son matices que existen entre empleados y empleadores en la gran empresa de la democracia, donde todos se postulan como los mejores administradores, algunos prometiendo negocios para una mejor gobernabilidad y otros una mejor gobernabilidad para los buenos negocios.

Macri rechazó este viernes -al parecer-, de una manera más determinante una posible alianza con Massa.

En los cálculos del jefe de los amarillos del PRO, la eventual alianza podría empujar votos hacia Daniel Scioli, antes que traccionarlos hacia su espacio político. Y para demostrar que sigue apostando a “lo nuevo” confirmó a Carlos Reuteman como candidato a senador por Santa Fe. Tan nuevo como el machismo arcaico de su principal referente en esa provincia, Miguel Del Sel, ambos exponentes de la presunta "derecha moderna".

La superestructura de la política burguesa exhibe por arriba este teatro obsceno donde todo se compra y todo se vende, para mantener los privilegios de una casta política que a la vez garantiza los privilegios mayores de la clase que la manda.

La multitudinaria movilización del 3J

Mientras este espectáculo se desarrolla por arriba, por abajo se producen dos acontecimientos que dejarán su impronta en el escenario político.

La multitudinaria movilización nacional del 3J impactó y conmovió a todo el país. Sus causas inmediatas, la violencia contra las mujeres y su consecuencia más aberrante: el femicidio, se enlaza con causas profundas, sociales, políticas y culturales de un fenómeno internacional. Las formas que adoptó la contrarrevolución neoliberal (que también hemos denominado “restauración burguesa”), implicó la liquidación de movimientos radicales que cuestionaban la propiedad privada, combinada en muchas oportunidades con el impulso y cooptación de otros que luchaban por derechos civiles, entre ellos los derechos de las mujeres.

En nuestro país, ciertos sectores del kirchnerismo tomaron en su relato algunas de estas banderas, como parte de su estrategia pasivizadora contra la irrupción popular del 2001 y para sostener la adhesión de los sectores progresistas.

La triste realidad de los femicidios y de la violencia contra las mujeres en general, choca contra esas aspiraciones “igualitarias” que también dejó como espectro aquel diciembre y que se manifestó de diferentes maneras durante estos años.

La irrupción multitudinaria incluyó no sólo a las clases medias progresistas, sino también a una parte considerable de la Argentina plebeya que hizo oír su voz en las calles, en muchos casos por primera vez. Una irrupción que implicó un cambio copernicano y de consecuencias profundas: sacar a la luz pública una opresión aberrante que hasta ahora era contenida en la esfera de lo privado.

El intento de “copar” la movilización por parte de los representantes de los partidos tradicionales no surgió efecto. En su agenda y las múltiples voces que se escucharon, los reclamos apuntaban a los gobiernos, a la justicia y a las fuerzas de seguridad.

La movilización dejó planteados objetivos y conclusiones en dos planos.
Estratégicamente, para terminar con este flagelo monstruoso hay que acabar con una sociedad basada en la explotación y en la opresión. Pero inmediatamente, frente al cinismo de todos los referentes de los partidos patronales que se sacaron la foto con el cartel #NiUnaMenos, mientras no hay recursos ni medidas concretas para combatirlo; dejó una agenda por la cual organizarse y luchar.

La gran respuesta de Cristina Fernández se verá el domingo cuando visIte al Papa Franciso en Roma para reforzar su subordinación a la iglesia y a otro principio que la guía: la tajante negativa al derecho a aborto, otra gran causa de un femicidio dramático.

El quinto paro general

El otro hecho se producirá el próximo martes 9 de junio, cuando tenga lugar el quinto paro general contra el gobierno de Cristina Fernández.

Los gremios del transporte y Moyano ratificaron la realización de la huelga que estuvo precedida por el histórico paro aceitero que rompió el techo salarial logrando un 36% de aumento. A este acuerdo hay que agregar el del gremio bancario, que acaba de firmar por un 33%. Los ítems no remunerativos, son la forma de reconocer el fracaso en imponer el techo del 27% que buscaba el ministro Axel Kicillof.

Más allá del impacto y profundidad que tenga el paro – los convocantes hacen todo lo posible para contenerlo pasivamente, como negociar por separado las paritarias-, la efectivización de la medida, junto a las duros conflictos paritarios; también es una demostración de dónde reside una relación de fuerzas que expresa las aspiraciones de una nueva clase trabajadora.

En los tres escenarios, la izquierda y el FIT intervienen con su propia voz. Hacia la contienda electoral discute públicamente sus convergencias y divergencias para encarar las PASO, sin rodeos y crudamente pero alejado de los métodos de “democracia financiada” de los partidos tradicionales.

En la movilización del 3J, especialmente el PTS y la agrupación de mujeres Pan y Rosas movilizaron a siete mil personas en todo el país y ahora apuestan a llevar hasta el final, en la calle y en los parlamentos, la agenda inmediata que dejó planteada la masiva movilización.

Hacia el paro general, la izquierda prepara junto al sindicalismo combativo una intervención independiente que incluya el reclamo salarial y contra el impuesto maldito, pero que no se reduzca solo a esas demandas.

Para el Frente de Izquierda y para el PTS, el arriba y el abajo, la lucha por bancas parlamentarias y la movilización o los piquetes están íntimamente relacionados.

Ninguno de los candidatos tradicionales puede decir lo mismo, solo salen a la calle o hablan del salario, cuando se lo impone la necesidad y se los dicta el oportunismo; mientras tanto su normalidad está en la rosca de la política de palacio, unida por miles de vasos comunicantes a los intereses empresarios.

En ese álgebra de lucha política, desafío electoral y movilización extraparlamentaria reside la posibilidad del triunfo en las luchas del presente y el éxito de su desarrollo futuro.







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