Cultura

OPINIÓN

La decadencia del rock nacional y sus exponentes

Ricardo Iorio, Cordera, Ciro Martínez, el rock es noticia cuando se trata de los comentarios retrógrados y machistas de sus mayores exponentes.

Luca Bonfante

Estudiante Historia (FFyL-UBA)

Jueves 24 de agosto de 2017 | Edición del día

El encuentro entre Biondini y Ricardo Iorio fue el causante de polémicas en las redes sociales. Enojos, broncas y críticas, producto del accionar del cantante, se podían encontrar en posteos y tuits de los perfiles de cientos de jóvenes. Semanas antes de las elecciones el referente nacional del heavy-metal también había despertado polémica cuando en un reportaje declaró: “mi look es un look botonazo. Porque prefiero a José Larralde que al Che Guevara. Prefiero a Aldo Rico que a Victoria Donda”. Lamentable.

Otro caso, conocido por todos, fueron los dichos “desafortunados” del ex frontman de Bersuit, Gustavo Cordera, donde había afirmado que algunas mujeres necesitaban ser violadas. Y por último, cerraremos la lista de dichos desafortunados de cantantes destinados al olvido, con las declaraciones del fundador de “Los Piojos” Andrés Ciro Martínez que declaraba horas después de sufrir un robo en su casa: "Se robaron cosas insólitas como la plancha de los cubiertos, una cafetera, una tostadora de la cocina. Se ve que uno de los ladrones era mujer, porque se llevó una tostadora eléctrica vintage, muy linda".

Como si fuera poca la desilusión que produce escuchar a los que cantaban contra la crisis del 2001 y ponen música a los días de nuestra juventud decir una sarta de comentarios misóginos y reaccionarios, no podemos olvidarnos de la crisis por la que está pasando el rock nacional.

Historia reciente del rock

El trauma que produjo la masacre de Cromañon, acompañado por leyes que castigaban al under, clausurando los espacios donde se desarrollaba, criminalizando al rock y a la juventud lograron que la escena rockera local denominada como rock barrial se encuentre entre la espada y la pared, cediendo ante esta primera, abriéndole las compuertas de esta forma, al rock urugayo, con bandas como La Vela Puerca, No Te Va a Gustar y el Cuarteto de Nos a la cabeza.

Esta última apertura al rock uruguayo, sumamente enriquecedora, reconfiguró la escena under agregando elementos de la murga uruguaya, creando de esta forma una identidad de rock rioplatense poco desarrollada hasta el momento y que aún queda mucho por desarrollar.

Es decir, la decadencia de las bandas de rock Stone barrial produjo un recambio en la escena nacional, donde las bandas de pop rock y alternativas como Babasónicos, Árbol, Catupecu Machu, Los Tipitos, Carajo, Guasones, Las Pastillas del Abuelo, El Bordo, Salta la Banca, Eruca Sativa y otras bandas uruguayas que se masivisaron en Argentina pasaron al estrellato gracias a estas nuevas actitudes de la sociedad adoptadas pos-Cromañon.

La separación de Los Redondos, la muerte de Pappo y el ocaso de las grandes instituciones del rock a su vez produjeron una suerte de “futbolización” del rock que se centró en un nicho más combativo, fenómeno conocido como rock chabón y que tiene a La Renga y a los recitales del Indio Solari como portavoces, donde lo que importa es la música, pero lo que más importa es el “ritual”.

No nos detendremos, en esta oportunidad, en el análisis músical del nuevo rock nacional predominante, pero podemos decir, sin miedo a equivocarnos que el rock actual es una copia del viejo rock, pensado como un producto para lucrar con nuestro tiempo libre.

La escena under sigue muy reprimida y, aunque con buenas promesas, lejos de la masividad. Años de reformismo y una recomposición social lograron que el rock sea un producto más del capitalismo, hecho para vender y ser consumido. Dicen que el rock surgió como portavoz de protestas, causas populares y reflejo de la sociedad. ¿Podrá serlo otra vez?.







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