Mundo Obrero

TRANSICION PRESIDENCIAL

La cumbre Macri-Moyano y la hipocresía kirchnerista frente al ajuste

El kirchnerismo, el macrismo y la burocracia sindical coinciden en que las condiciones de vida de los trabajadores sean la variable de ajuste ante la crisis económica. Sólo disputan quién paga el costo político. La izquierda llama a organizar la resistencia.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Viernes 4 de diciembre de 2015 | Edición del día

Moyano y Macri contra el salario

Tras las rispideces y cortocircuitos por la designación de Jorge Triaca como ministro de Trabajo, Hugo Moyano y Mauricio Macri mantuvieron una reunión ayer en la sede del gobierno porteño. Estuvieron presentes junto a ellos los ministros designados de Trabajo y Transporte, y el vicejefe de Gobierno porteño electo, Diego Santilli.

El encuentro había generado grandes expectativas por saber cuál será la ubicación del dirigente camionero respecto al próximo gobierno, más teniendo en cuenta su rol protagónico en los paros nacionales de los últimos años contra la política económica del gobierno de Cristina Fernández. No es un dato menor, de cara al ajuste que vendrá y las necesidades de gobernabilidad de Mauricio Macri.

A la salida de la reunión, que duró alrededor de dos horas, Moyano sostuvo que “en la medida” en que la nueva administración brinde "respuesta" y "cumpla", el gremialismo debe "estar de acuerdo. Hablamos en forma general. Lo principal son los puestos de trabajo". También le dio un respaldo al gobierno de Macri al afirmar que “la devaluación la está haciendo el gobierno que se va”, sacándole así responsabilidad a Cambiemos.

Curiosas declaraciones de cara a un nuevo gobierno que se prepara abiertamente para descargar un ajuste sobre los trabajadores. Moyano no está pensando en la resistencia al ajuste, sino en otros negocios.

Cuando Moyano habla de que Macri “cumpla”, no se refiere a los intereses de los trabajadores sino a los suyos propios: que se respeten el modelo de unicato sindical y el manejo millonario de los fondos de las obras sociales, principalmente. Junto con eso, un cambio en el impuesto al salario le permitiría a Moyano mostrar un triunfo político luego de años de instalar este reclamo en la agenda. Lo que “pelea” la burocracia sindical es su lugar de poder dentro del régimen político, tras la fricción con Cristina Fernández durante los últimos años. En este sentido, la llegada de Ezequiel Sabor al gobierno nacional, hombre de buena relación con Hugo Moyano, habría abierto un canal de diálogo con el dirigente camionero, tras los roces por el nombramiento de Triaca.

Por otro lado, las referencias de Moyano respecto de que “lo principal son los puestos de trabajo”, en momentos en los que se sufre un proceso inflacionario que dará un nuevo salto con la próxima devaluación, convalidan de antemano un ataque al salario. Algunas estimaciones calculan un 40% de inflación para el año que viene. Sin embargo, el camionero afirmó ayer que las paritarias deben negociarse por encima del 28%.

Triaca supo interpretar entonces la buena predisposición de Moyano para un pacto social con “madurez”, y por eso afirmó que "Hugo Moyano sabe que tengo la mejor predisposición para llevar adelante la función, dialogando con todos los sectores. Valoro que haya dicho que estaba para acompañarnos y darnos una mano".

Por último, cabe señalar que a pesar de que dijo que “lo principal son los puestos de trabajo”, nada dijo Moyano (así como nada viene haciendo), respecto de las luchas contra despidos que tienen lugar en estos momentos en fábricas como Cresta Roja, Metalsa, Hutchinson, así como tampoco sobre el cierre de Paraná Metal o las luchas de Donnelley y Worldcolor por la expropiación de sus fábricas.

Respecto de la reunificación de la CGT, Moyano sostuvo a la salida de la reunión que “ya hay un principio de acuerdo de iniciar la tarea de la unidad”.

El kirchnerismo redobla la demagogia

El día de ayer fue testigo también de un nuevo salto de la hipocresía kirchnerista, en su nuevo rol de opositores anticipados. Daniel Scioli, “olvidándose” nuevamente de que aún gobierna el Frente para la Victoria, y de que hace tiempo comenzaron la inflación y los despidos, sostuvo respecto de los acelerados aumentos de precios de estos días que “hoy los argentinos y argentinas están comprobando lo que advertí durante la campaña. Este proceso de formación de precios comenzó a partir del 22 de noviembre y, como lo he dicho en la campaña, se viene una devaluación que consiste en liberar el tipo de cambio, acompañada con una quita de subsidios que redundará en un recorte del poder adquisitivo de los trabajadores”.

Una vez más, se “olvidó” también de que todas esas medidas son las que están proponiendo sus asesores económicos, como Miguel Bein, y es el programa que él mismo se preparaba para aplicar en caso de llegar a la presidencia.

En la misma sintonía, el miércoles Cristina Fernández había dicho que "dentro de poco tiempo muchos argentinos se van a dar cuenta de que a ellos también el Estado les pagaba subsidios", en referencia a los próximos aumentos de tarifas que hará el gobierno de Cambiemos.

Ayer se sumó también a la demagogia el ministro de Trabajo Carlos Tomada, quien afirmó que si en los próximos meses crece la tensión entre empresarios y sindicatos por la discusión salarial espera que “haya diálogo, como en estos años”. Quizás se refiere al diálogo que tuvieron con Sergio Berni al frente en conflictos "con tensión" como el de Lear, el de la Línea 60, el de Kraft o tantos otros que resolvieron con represión, en defensa de las multinacionales.

Como venimos denunciando desde La Izquierda Diario, ésta es la ubicación del kirchnerismo para intentar capitalizar desde la oposición el descontento frente a la política económica del próximo gobierno. Para eso buscan deslindarse de toda responsabilidad, a pesar de que tras 12 años de gobiernos kirchneristas la estructura económica nacional sigue primarizada, dominada por el capital extranjero y con la vuelta al problema histórico de la “restricción externa”.

Lejos del ajuste que aplicará Cambiemos, y de la demagogia kirchnerista, solamente la izquierda llama a organizar la resistencia, apoyando las luchas en curso, poniendo en pie encuentros sindicales combativos y desarrollando una alternativa política de los trabajadores que luche por otra salida a la crisis.







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