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TURQUÍA

La crisis económica detrás del revés electoral para Erdogan en Turquía

El oficialista AKP perdió este domingo las alcaldías de Izmir, Ankara y Estambul en medio de una fuerte crisis económica y política. Cuáles son los problemas estratégicos que se le presentan a Erdogan.

Martes 2 de abril | 12:05

En 1994 Recep Tayyip Erdogan lanzó a los militantes del entonces Refah Partisi “Quien gana en Estambul, gana en Turquía”. Desde entonces los islamistas gobernaron aquella ciudad y el resto del país. Pero las elecciones municipales del domingo dejan nuevos interrogantes para una Turquía que está atravesando una fuerte recesión económica y se encuentra cruzada por tensiones geopolíticas con las potencias imperialistas, cuyos resultados revelan una radiografía de la situación en que se encuentra el régimen nacionalista islámico.

El AKP, partido del actual presidente, de orientación islamista nacionalista, perdió el control de Izmir, Estambul y Ankara, las ciudades más importantes del país, por primera vez en 25 años. Además de 8 capitales provinciales, entre ellas Antalya, Adana y Mersin, y varias ciudades de Anatolia central. En Estambul dos candidatos se proclamaron vencedores: Ekrem Imamoglu (CHP) y Binali Yildirim (AKP) donde la diferencia es de unos 4.000 sufragios (0.06%). Según la Comisión Electoral local, podría haber un nuevo escrutinio. Las alcaldías fueron arrebatadas por el CHP (Partido Republicano del Pueblo), el histórico partido de Kemal Ataturk, nacionalista y laico aunque es presentado por la prensa europea como “socialdemócrata”.

A nivel nacional la coalición Alianza Popular (AKP más MHP, ultraderechistas nacionalistas), consiguieron un 44%, contra el 30% de votos que obtuvo la opositora Alianza Nacional que une al CHP y los conservadores. La victoria de Manzur en Ankara ha sido celebrada como un triunfo por los opositores. Mostrando el aumento de la polarización política, y un mensaje de descontento de masas a las situación económica y la política represivas de Erdogan.

El CHP utilizó un discurso a favor de las libertades democráticas, denunciando el autoritarismo y la persecución política, capitalizando el descontento hacia el actual gobierno, aunque sostiene un programa nacionalista similar. En las zonas rurales, donde se encuentra un mayor subdesarrollo, la coalición islamista nacionalista del AKP logró mantener el apoyo y obtuvieron la mayoría de los ayuntamientos.

Los partidos prokurdos como el HDP (Partido Democrático de los Pueblo) sufrieron un retroceso en cantidad de votos perdiendo varios municipios. Es importante tener en cuenta la sistemática persecución a los líderes de este partido, la mayoría encarcelados, y la campaña de amenazas de Erdogan que aseguró que no dejaría asumir a ningún puesto, ni ocupar ayuntamientos en caso de que ganen. Por otro lado, decidieron no presentarse en Ankara e Istambul cediendo votos al CHP.

El partido oficialista Justicia y Desarrollo (AKP) planea impugnar varias urnas con el argumento de que hubo fraude electoral aprovechando la débil diferencia porcentual. Intentan que la pérdida de los tres enclaves más importantes de Turquía, pilares en la estructura de poder del AKP, y su fuente de influencia en la sociedad turca y geoestratégica, sea lo menos costosa posible.

La misma situación se da en el caso de Izmir, o Esmirna, la tercera ciudad en cantidad de habitantes y que tiene el segundo puerto más grande del país, además de una enorme influencia en ciudades aledañas y un espectacular valor histórico. Su ubicación es estratégica con salida al Mar Egeo y al Mediterráneo. Ankara, capital del país, está ubicada en el centro de Turquía, es el principal centro político donde se encuentran la mayoría de los ministerios e instituciones de gobierno, además articula las zonas rurales que son muy subdesarrolladas con los centros urbanos favoreciendo el comercio interno.

Estambul es el bastión de Erdogan, allí se desarrolló políticamente siendo alcalde dese 1994. Disputada entre los dos candidatos que se autoproclamaron vencedores, tiene 15 millones de habitantes con un elevado nivel de vida, es un enclave turístico, comercial e industrial muy importante consagrándose como una de las ciudades de mayor PBI del mundo. Como si fuera poco, es un centro histórico-cultural y religioso de los más visitados por distintas religiones (cristianos, musulmanes principalmente) con innumerables iglesias y templos, además de ruinas milenarias. Su principal característica es que unifica Europa con Asia controlando el paso de gasoductos y oleoductos desde Medio Oriente y Rusia, controla un gran volumen comercial entre el Mar Negro y el Mediterráneo.

Para Erdogan perder estas tres ciudades es un problema estratégico. El revés electoral debe entenderse en que Turquía atraviesa una crisis económica de recesión, aumento del desempleo, quiebra de empresas y una fuerte devaluación de la lira, factores que tienen un origen estructural: una enorme dependencia del capital financiero internacional para sostener bajas tasas de interés y con ello mantener la actividad industrial y de la construcción. En este marco, el aumento de la tasa de interés en EE.UU. y el bloqueo de activos dictados por Trump, aceleraron la caída de la moneda turca en alrededor de un 40%.

Por último, desde el intento de golpe de estado en 2016, Erdogan recrudeció la represión interna, reforzando el carácter bonapartista reaccionario de su régimen, y dio un giro en su política exterior. Comenzó a tener mayor “autonomía” respecto de la OTAN y fortaleció sus aspiraciones geopolíticas en Oriente Medio, aprovechando la crisis de hegemonía del imperialismo. El reconocimiento a Bashar Al Asad en Siria, el acercamiento con Rusia y los bombardeos a los aliados de EE.UU., puso los pelos de punta a Trump y a la Unión Europea quienes intentan con sanciones y amenazas mantenerlo a raya. ¿Esto significa que esté en cuestión la alianza estratégica de Erdogan con el imperialismo? De ninguna manera, pero aumentan las contradicciones geopolíticas, donde Turquía intenta utilizar el amplio margen de maniobra para recuperar posiciones geoestratégicas. Pero la delicada situación económica y los resultados electorales del domingo, son un fuerte golpe para el proyecto del presidente turco.







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