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NEGOCIACIONES POST 26J

La crisis del gobierno español en un bucle de negociaciones

Tras dos elecciones generales, las imágenes de los líderes de los partidos del Régimen se repiten en un bucle de negociaciones, dando vueltas sobre una crisis política de compleja solución.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Martes 2 de agosto de 2016 | 18:06

Foto: EFE/ Mariscal

La dificultad de Mariano Rajoy de conseguir apoyos entre otros partidos para ser investido presidente del Gobierno, lo llevó a plantear la posibilidad de unas terceras elecciones. ¿Será una amenaza para presionar a la “gran coalición” y así evitar gobernar en minoría?

Hasta ahora, todos los líderes políticos plantearon en sus discursos el rechazo a lo que sería unas terceras elecciones en menos de un año. Aún así, después de la reunión que mantuvo este martes Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, con el líder socialista, Pedro Sánchez y la insistencia en el "no" del PSOE, el jefe del Ejecutivo aseguró que esto llevaría a repetir los comicios.

Esta es la segunda reunión que mantienen tras las elecciones del 26 de junio y la primera tras el encargo del Rey Felipe VI para intentar formar Gobierno después de haber sido el ganador con 137 escaños. Sin embargo, no tiene mayoría suficiente para ser elegido jefe del Ejecutivo por el Congreso, cámara que cuenta con 350 diputados, por lo que necesita el apoyo de otros partidos.

Sin ningún acuerdo para formar Gobierno, Rajoy afirmaba en relación al líder socialista, "Con su ’no’ se mantiene el bloqueo y eso nos lleva a elecciones", y ratificaba que para su partido "lo urgente" para España es "formar Gobierno" tras siete meses en funciones.

Rajoy intentó diferentes acuerdos, desde una gran coalición junto al PSOE o en su defecto, pide que los socialistas se abstengan para facilitar la investidura. "El acuerdo programático que yo ofrezco es la condición previa para formar gobierno; el desacuerdo que el señor Sánchez ofrece es la condición previa para repetir las elecciones". Pese a esta hipótesis, Rajoy advirtió que una tercera convocatoria electoral, tras la del 20 diciembre de 2015 y la del pasado 26 de junio, "sería un disparate".

Pero Sánchez repitió este martes que los socialistas, segundo grupo de la Cámara con 85 diputados, votarán "no" a la presidencia de Rajoy y pidió al candidato popular que negocie los apoyos que necesita con "las derechas", sus "aliados naturales". Aseguró que "Desde la izquierda decimos a las derechas que se pongan de acuerdo"; refiriéndose a Ciudadanos, que cuenta con 32 diputados, aunque este partido insiste en que solo se abstendrá, lo que imposibilitaría la reelección de Rajoy.

Aún con el apoyo de Ciudadanos, el PP sumaría 169 y le faltarían 7 para alcanzar la mayoría. Se haría necesario el apoyo de los nacionalistas vascos (PNV), con cinco diputados y los catalanes (CDC), con ocho.

Sin embargo, la semana pasada el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, volvió a dejar claro que su formación votará “no” a Rajoy, además, en palabras del político vasco, la postura de su partido es “inamovible”. Y desde Cataluña, el ex presidente de la Generalitat y nuevo presidente de la “renovada” Convergencia Democràtica de Catalunya (ahora en adelante Partit Demòcrata Català –Partido Demócrata Catalán-), Artur Mas, aseguró que “ni la antigua CDC ni el nuevo PDC vamos a dar apoyo en ningún momento a Rajoy y al PP". Por lo que el puzzle seguía sin cerrar.

Y aquí las dificultades de formar gobierno se topan con otras de las grandes crisis del Régimen: la cuestión nacional catalana. El “proceso constituyente” votado en el Parlament de Catalunya y vetado este lunes por el Tribunal Constitucional dificulta cualquier pacto con el PP, PSOE y Ciudadanos, opuestos a cualquier consulta sobre una posible independencia de Catalunya.

Las negociaciones parecen un bucle que se repite, las fotos son las mismas: el rey, Rajoy y todos los líderes políticos. Y de tener que volver a unas terceras elecciones, -algo inédito desde la democracia en 1977-, que no llevaría a grandes cambios en sus resultados, provocaría un mayor desgaste de los partidos de la “casta”, una crisis de gobernabilidad y de un Régimen sumido en una crisis de varias aristas.

Muchas incertidumbres y ninguna certeza, más que la evidencia de que la crisis del Régimen se profundiza: la cuestión catalana, la elaboración de los presupuestos para 2017 y la aprobación de medidas exigidas desde Bruselas, que se sitúa en el 3,1 % del PIB en 2017, lo que supondrá un recorte del gasto público. Y una crisis económica que se sigue descargando brutalmente sobre la clase trabajadora y la juventud.






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