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PUEBLO MAPUCHE

La contorneada historia del caso Luchsinger-Mackay

Pruebas falsas, torturas, detenciones y amenazas, forman parte de la larga cadena de hechos irregulares registrados en la investigación del caso Luchsinger Mackay.

Viernes 11 de mayo

Todo comenzó el 4 de enero en la comuna de Vilcún ante un atentado incendiario que terminó con la vida de los terratenientes Werner Luchsinger, y Vivian Mackay. Luego de este hecho, se dio inicio a un operativo policial con aproximadamente 100 efectivos, que allanaron las comunidades mapuche en búsqueda de los supuestos responsables, y que terminó con el arresto de 11 comuneros mapuche.

Fue así como José Tralcal Coche, Aurelio Catrilaf Parra, Hernán Catrilf Llaupe, Sabino Catrilaf Quidel, Juan Tralcal Quidel, Sergio Catrilaf Marilef, Eliseo Catrilaf Romero, José Arturo Cordova Tránsito y Luis Sergio Tralcal Quidel quedaron como imputados en el caso. Varios de ellos, son integrantes de la coordinadora Arauco Malleco, dejando en claro que más allá de querer investigar las causas y los responsables de la muerte de los latifundistas, lo que se buscaba el gobierno era seguir con la criminalización al pueblo maúche, para así potenciar y justificar bajo sus términos, la represión en la Araucanía.

Una de las figuras más importantes del pueblo mauche, la machi Francisca Linconao, también quedó como imputada en el caso Luchsinger-Mackay por estar involucrada, según testimonios de terceros, en la muerte de la familia. Sin embargo, pese a las intenciones de querer inculparla, ya ha sido absuelta por tercera vez. En una de sus declaraciones, comenta sobre cómo fue su arresto: Fui detenida, con violencia, en mi casa, delante de mi nieta de tres años. Me llevaron esposada a la Comisaría, me despojaron de mi vestimenta. Yo soy Machi, una autoridad tradicional de mi lof, de las comunidades del pueblo mapuche.

El abuso de poder en las investigaciones

La detención de los 11 comuneros mapuche, fue resultado de la supuesta ruptura del “pacto de silencio”, realizada por José Manuel Peralino, quien el 23 octubre del 2015, ante los fiscales Luis Arroyo y Alberto Schiffelle, declaró “Queríamos quemar, pero yo no quería que los viejitos murieran”, según lo relatado textualmente por la Fiscalía en el Juzgado de Temuco.

Sin embargo, meses más tarde Peralino decidió retractarse de las declaraciones emitidas, y además acusó hostigamiento policial y presiones que iban desde ofrecimientos de pagos y violencia física, para que se inculpara y declarara culpable a los otros diez detenidos. En esta oportunidad el comunero identificó a dos policías de la PDI, como responsables de amenazas directas como “Si tú no hablas vamos a traer a la rastra a Francisca Linconao y a tu polola (…) Si tú no hablas vas a caer preso…”, además agrego que le entregaron dinero para movilización y comida. Todo esto bajo la obligación de firmar documentos falsos para ocultar a su círculo social, los encuentros sostenidos con la PDI.

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Operación Huracán, o la falsa pacificación de la Araucanía

Para la werken de la Machi Francisca Linconao, Ingrid Conejeros, la operación Huracán pretendía tapar el fracaso frente al caso Luchsinger Mackay, pero claramente no fueron los resultados que esperaban.

Todo un montaje armado desde carabineros, a tono con las políticas implantadas por la Nueva Mayoría como la nefasta Ley Antiterrorista, diseñada para reprimir brutal y legalmente al pueblo mapuche y a cualquier movimiento social, a lo que hoy se suma el aporte que hace el nuevo gobierno de Derecha, que anuncia fortalecer esta ley y reforzar el aparato de inteligencia. Un camino cuidadosamente moldeado para el libre paso del abuso policial.

Al mismo tiempo, el descubrimiento de este montaje profundizo aún más la ya desgastada imagen de carabineros. Y no solo gracias a sus altos cargos que se vieron envueltos en el robo más grande de la historia de Chile, alcanzando los más de 28 mil millones de pesos, sino que además por debajo sus integrantes gozan de completa impunidad a la hora de reprimir, incluyendo el montaje para inculpar al pueblo mapuche. Desde arriba abajo, es una institución que está podrida.

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8 comuneros absueltos, pero la lucha continua

Estos días la Machi Francisca Linconao en una visita al congreso nacional, salió a pedir apoyo a parlamentarios de la oposición con el objetivo de evitar que los demás imputados sean juzgados y enviados a la cárcel.

Frente a esto la Machi dijo que “Cuando me llevaron al retén de Padre Las Casas, me despojaron de mi vestimenta. Me sacaron mi paño, mi trenza del pelo, mi ropa. Me dejaron solo con camisones y después me llevaron al consultorio. La prensa iba a la siga mía, me enfocaban, me sacaron fotos, como si fuera un delincuente”.

Hoy son 8 de 11 imputados los que han sido absueltos, y si bien esto puede considerarse como un importante avance en batalla por la liberación de los mapuche detenidos por luchar, de ninguna forma puede significar más confianza en el gobierno ni su sistema judicial profundamente viciado, y que responde únicamente a empresarios y terratenientes. Muestra de esto es lo absurdo que resulta a estas alturas la absolución de la machi por tercera vez, y que nada asegura no sea acusada nuevamente.

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Con respecto a los otros 3 imputados, el sábado 5 de mayo la sanción judicial determinó condenar a José Peralino Huinca, Jose Trancal Coche y Luis Trancal Quidel, como autores del delito de incendio con resultado de muerte en carácter de terrorista. Para hoy miércoles está programada la sentencia de los acusados.

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Finalmente, y frente a todo el serpenteado camino que ha sido el ya emblemático caso Luchsinger- Mackay, la tarea más clara es de una fuerte oposición a un gobierno represivo y criminalizador que manifiesta abiertamente que no pondrá en riesgo el avance empresarial de la araucanía, y profundizando la política de odio definiendo como terroristas a todo un pueblo que viene en pie de lucha por su legítimo derecho de autodeterminación y a manejar las tierras que les corresponden, desde hace ya muchos años.

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