Sociedad

OPINIÓN

“La cheta de Nordelta”, los mates y el mal gusto

Una opinión personal sobre la estética y las buenas costumbres. Su moral y la mía.

Alan Gerónimo

@Gero_chamorro

Jueves 9 de noviembre | Edición del día

"Quiero descansar visualmente, me molesta que estas bestias, porque son bestias, no tienen educación, toman mate, tiran la yerba, estaban reunidos con el perro que gritaba cerca de la pileta. Una cosa de cuarta categoría, de la Bristol de Mar del Plata. Quiero decirte que no soy Máxima Zorraquieta (Zorreguieta) la reina de Holanda, soy una mina normal", dice en una parte de su audio la ya conocida y bautizada por la gente en las redes sociales “la cheta del nordelta”.

En el año 1616 Buenos Aires todavía seguía siendo colonia de España, por aquel entonces gobernaba con el yugo monárquico Hernando Arias de Saavedra, militar, conquistador, colonizador, explorador y burócrata, quien en una carta le escribió a "Su Majestad" sobre su incapacidad de abolir una práctica imposible de desterrar para este burócrata y genocida de pueblos originarios.

Esa práctica tan aborrecida por la “cheta del nordelta” y por Hernando Arias era la posibilidad de tomar mate.

Calificado en esa época colonial como “vicio abominable y sucio que es tomar algunas veces al día la yerba con gran cantidad de agua caliente”, penado con ser quemado en la hoguera en una plaza pública quien tome esta infusión, porque según el virrey hacía a “los hombres holgazanes que es total ruina de la tierra”, vuelve a estas épocas en forma de “estética visual y moral”.

“Te cuento Michelle, yo soy una cirujana, una mujer normal, pero tengo determinados códigos de estética visual y de estética moral. Te lo digo a vos porque me caíste genial, porque sos una divina”, empezaba la inquisidora del yuyo diabólico en su audio.

Proseguía: “No me divierte estar en Nordelta , mirando el lago, viendo gente en una reposera de Mar del Plata en el muelle tomando mate. Para eso, no invertía 200.000 dólares y me quedaba en mi propio campo o me compraba una casa”.

“La gente no se ve mala, pero se ve que es gente que viene de barrios visualmente no muy buenos. Me molesta ver un grupo de gente que lleva al perro a la pileta como si estuviéramos en la Bristol de Mar del Plata”.

200.000 dólares por un ambiente

¿200.000 dólares en un departamento de un ambiente? ¡Lo que cuesta ser parte de los country’s mas top de Buenos Aires! Como aquel niño en la cancha que decía que con 15 pesos se hacía alto guiso. “Cheta del nordelta” con 200.000 dólares, podría haber pagado las deudas de la Afip (de la cual tiene miedo que le caiga a la clinica Dhers), o ya que es amiga de Dujovne pedirle más consejos para las cuentas offshore que posee fuera del país y hasta podría invertir en una empresa yerbatera y cerrarla, como es costumbre entre sus pares.

Sorprende que una persona de su nivel cultural no haya escuchado hablar de la bicicleta financiera y los Lebacs, en un par de meses los 200.000 dólares son un vuelto ¿está segura que es amiga cercana de Dujovne? El ministro de Hacienda no le estaría pasando este dato, para mí que no le tiene mucho aprecio.

La “Bristol”

Si viera el balneario “Bristol” de Mar del Plata seguramente podría ver, entre yerba enterrada en la arena, la escultura del lobo marino, le aseguro Doctora que es una sensación inigualable trepar ese lobo marino cual si fuera Aconcagua inalcanzable para posar para la foto. Eso sí, no es exclusivo, siempre hay cola.

Y cuando se juegan los clásicos del verano, podría ver, entre mates listos, botellas cortadas a la mitad con un líquido peor que el mate, negro, oscuro, amargo, llamado “fernet”, alentar a su equipo, mientras “las panzas de birra” están en su máximo esplendor, eso sí es estético, no lo niegue.

¡Hasta podría compartir una comida con “Zorraquieta” cuando va a almorzar con Mirtha Legrand, cuando hace sus programas de verano en "la feliz"! preguntarse si se vino el zurdaje y entre risas decirse unas a otras: “como te ven te tratan, si te ven mal te maltratan”. La “chiqui” podrá ser de derecha y pro-genocidas pero entre los valores de la chiqui Legrand de ética y moral y los suyos seguramente comparten los mismos estirpes.

El mal gusto

“Cheta del nordelta” en algo tenemos acuerdo: cuando las personas te invitan a tomar unos mates y te dicen “¿tomamos unos matienzos?”, esos merecen mi repudio, al igual que los que usan las “crocs”, los que usan las “crocs” con medias, las riñoneras o los que disfrutan 40 grados de calor en el verano, y ni hablemos de los que usan shorcitos sacados de los años ’70, de esos mismos que usaba Kempes. Los que van con el caniche toy bajo el brazo y solo lo bajan para que este defeque en la vía publica sin levantar su excremento. Los que empiezan diciendo “yo no soy Zorraquieta” pero espera que con dos aplausos aparezcan una horda de esclavos para abanicarla.

También es de mal gusto la mala praxis por usar objetos en mal estado, usted debe saber de lo que hablo, es cirujana.

Es de mal gusto los que coartan la libertad del otro en tomarse unos mates, con sus pichichos cerca de la pileta. Si esa pileta es compartida, le digo, no se sale de la pileta para ir al baño, lo dice el “Codigo de disfrute del día en la piscina”, todo se hace en la pileta, no sé si me entiende, todos lo hacen pero no lo dicen.

Pero lo peor de todo, lo abominable, lo inadmisible, lo repudiable, lo más grasa que la palabra grasa y cuanto adjetivo calificativo que pueda encontrar en el diccionario, es que mande un audio de WhatsApp de cinco minutos, eso sí es mal gusto.








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