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La cara oculta de las franquicias: capitalismo “cool” y precariedad

Este modelo de “nueva” gestión empresarial se está popularizando en el Estado Español de mano de grandes empresas nacionales y multinacionales.

Aníbal Maza

Zaragoza

Sábado 24 de junio | Edición del día

En este artículo recorremos los “cadáveres en el armario” de este modelo de gestión empresarial que está expandiéndose en el mundo laboral del Estado Español, especialmente tras la crisis capitalista del 2007.

Según el informe de la Asociación Española de Franquiciadores (patronal de la franquicia) en el Estado existen unas 1.298 franquicias de las que el 87,2% son de origen español y el 17,3% de otros países del entorno europeo. Concretamente hubo un crecimiento de 66 redes de franquicias nuevas en 2016 frente a 2015.

La moda es uno de los principales sectores que abarcan las franquicias, con un total de 229 redes, seguidas de la hostelería y la restauración con 187 cadenas y las franquicias especializadas en estética y belleza con 101 redes. Gimnasios, telefonía, mobiliario y hogar, fotografía y óptica son algunos de los sectores de mayor crecimiento de las franquicias. Estas redes abarcan unos 70.541 locales en todo el Estado.

Los principales nichos de crecimiento de las redes de franquicias son sectores célebres por la precariedad laboral, el trabajo en negro o los abusos patronales, como son la hostelería o el comercio.

Según AEF la facturación total de su sector son unos 26.991,8 millones de euros, con lo que sus beneficios habrían aumentado un 1,9% con respecto al 2015. El sector de la alimentación es el que mayor tasa de facturación consiguió, seguido del hostelero y los transportes (las cifras son aproximadas porque las patronales no contabilizan su dinero negro en sus informes públicos).

¿Por qué este rápido crecimiento de las franquicias?

El rápido crecimiento de este modelo lo encontramos en primer lugar en el aumento de beneficios de las “casas madre” (la empresa que establece la franquicia) que hace que los franquiciados corran con los gastos de los locales y su mantenimiento. Además, les cobra cánones por usar la marca de la empresa, establece normas sobre la decoración, modelos de gestión, maquinaria, productos etc. que generalmente vende la propia “casa madre”. Con lo cual, los fundadores de la franquicia se montan un auténtico “latifundio del dinero” en el que se cobran rentas por no hacer casi nada.

El franquiciado, además de las exigencias de la casa madre también puede recibir asesoramientos variados: cómo facturar sin IVA (en el caso Vitaldent), cómo precarizar a sus trabajadores (uso de becarios, negar oficialías o tener a trabajadores en categorías profesionales que no les corresponden, no cumplir horarios etc. como se dio en el caso de los restaurantes de fideos UDON. Probablemente la represión sindical también debe estar en estas formaciones pues los casos son abundantes (como el conocido caso de la cadena 100 Montaditos.

También debe haber otras más sutiles como la formación del patrón y los encargados en tácticas de minado psicológico contra los trabajadores, que incluyen el mobbing, el uso de seminarios, jornadas con la empresa etc. que poco tienen que envidiar a las tácticas de las sectas religiosas (como en los conocidos casos de Decathlon o Mercadona, empresa que ha llegado a ser conocida en las redes como “Sectadona”.

Pero esto no es todo. Si pasamos al mundo de la ilegalidad patronal (casi siempre presente) nos encontramos con la existencia de sofisticadas tramas mafiosas dentro de las redes de franquicias, como en el conocido caso de la franquicia Vitaldent dedicada a los tratamientos dentales.

En este caso la cúpula de la organización fue detenida por blanqueo de capitales, estafa y delitos contra la Hacienda pública. Cada franquiciado entregaba de 10000 a 12000 euros mensuales en dinero negro a la cúpula, con lo que éstos recaudaban cada año 17,2 millones de euros en efectivo. A este dinero se sumaba el 10% de los beneficios que pagaba cada franquiciado, también en metálico. Una auténtica orquesta sinfónica de maletines con billetes de 500 euros. La franquicia llegó a tener problemas para almacenar la cantidad de billetes en las cajas de los bancos suizos a donde desviaba el dinero. Además, contaban con un “botón del pánico”, un sistema informático paralelo que registraba todo el dinero negro y que podía ser borrado con pulsar un botón desde cualquier lugar por los miembros de la cúpula.

Esta franquicia dejó a miles de clientes con problemas dentales con tratamientos de mala calidad o sin terminar que aún quieren recuperar su dinero. Queda un detalle importante que a cualquier trabajador se le pasará por la cabeza pero que omitieron los titulares de la prensa burguesa y las autoridades: Si cada tienda pagaba en dinero negro esas desorbitadas cantidades a la casa madre es obvio que todos los empresarios de la franquicia estaban manejando dinero negro, por lo tanto, siendo cómplices de esas “políticas de empresa socialmente responsable”. Porque Vitaldent estuvo funcionando bastantes años y los franquiciados no “tiraban de la manta”.

Vitaldent era conocida dentro del sector de los trabajadores de clínicas dentales por la precariedad, los bajos salarios del personal y el uso de becarios. En esto actuaba de forma similar a otras franquicias.

Más allá del caso Vitaldent, lo que es cierto es que el modelo de franquicias permite una mayor desprotección sindical de los trabajadores, aprovechado por las nuevas patronales, como seguiremos explicando en próximos artículos.






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