Géneros y Sexualidades

NACIONAL

La campaña por separar a la Iglesia del Estado ya supera las cien mil firmas

Impulsada por Nicolás del Caño, Myriam Bregman y Nathalia González Seligra del PTS-FIT, ya recolectó más de 90 mil adhesiones por la "derogación de los privilegios de la Iglesia Católica". La lucha por el derecho al aborto está hermanada con esta demanda elemental de separación de la Iglesia del Estado.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Jueves 16 de agosto | Edición del día

El diputado nacional Nicolás del Caño, su par Nathalia González Seligra y la diputada porteña Myriam Bregman (del PTS en el Frente de Izquierda) impulsan una campaña de firmas para derogar los privilegios de la Iglesia Católica. A pocos días de lanzada la campaña ya cuenta con más de 90.000 firmas (acá podés adherirte).

Es significativo que desde el miércoles se haya triplicado la cantidad de adherentes al proyecto. Es que ese día en el Senado se votaba la ley de interrupción voluntaria del embarazo y ya se conocía que la mayoría de sus integrantes rechazaría este derecho que reclama el movimiento de mujeres, junto a miles de hombres que comparten que la maternidad es una elección y que la clandestinidad mata.

También se sabía la influencia que la Iglesia Católica tuvo sobre el Senado, dominado directamente por los gobernadores feudales del PJ, Cambiemos y los partidos provinciales, fue decisiva incluso para dar vuelta votos favorables.

Es que esta institución oscurantista cuenta con los privilegios económicos y políticos que le otorga el propio Estado. Ese poder le permite intervenir en la vida política del conjunto de la sociedad.

La separación Iglesia-Estado significa, en primer lugar, derogar las leyes, varias de ellas provenientes de decretos impuestos por la última dictadura cívico-militar, que le otorgan a esta institución reaccionaria el privilegio de percibir “honorarios” por impartir las creencias más oprobiosas.

Solo en la remuneración de los obispos, el Estado giró este año $ 130.421.300.

Con estas prerrogativas la Iglesia salió a hacer su campaña contra el derecho elemental de las mujeres a decidir sin correr los riesgos de la clandestinidad. Realizó misas, emitió documentos públicos.

Hasta el Papa, sospechado de ser cómplice de la dictadura, envió un mensaje público diciendo que el aborto es "lo mismo que hacían los nazis pero con guantes blancos".

La cúpula de Iglesia, que no se privó de presionar a los senadores para que dieran vuelta su voto, logró, incluso, que el exministro de Salud de Cristina de Kirchner y actual gobernador de Tucumán, Juan Manzur, tuviera la cobertura necesaria para que declarara a la provincia “provida”, lo que equivale a decir proaborto clandestino.

La Iglesia Evangélica también aportó lo suyo. Realizó una marcha en el centro porteño el fin de semana previo a la votación y se dice que fueron quienes más movilizaron el mismo miércoles. Mauricio Macri, que no logró la bendición del papa Francisco (que juega por la unidad del PJ), no vio con malos ojos la movilización evangélica para mojarle la oreja al jefe del Vaticano. “No sale, y si sale, la voy a vetar", se dijo que les prometió en privado el Presidente a los poderosos evangélicos de Aciera.

Estos privilegios de la Iglesia católica, más sus intromisiones vejatorias en la vida de millones, permitidas por el Estado, hicieron estallar la campaña por separación de la Iglesia del Estado.

El movimiento de mujeres impuso el pañuelo naranja para identificar que también se está a favor de extender este reclamo.

Así como lograron imponer como símbolo el pañuelo verde para hacer oír su exigencia de aborto legal, seguro y gratuito, hoy se proponen que el pañuelo naranja se convierta en símbolo de esta lucha.

Es que para conquistar el derecho al aborto libre y gratuito, saben que deben enfrentar a la Iglesia que tiene sus aliados en el poder.

Y como se vio en la última sesión del Senado, no solo los integrantes de Cambiemos responden a los llamados “celestiales”, sino que todos los partidos que integran esa Cámara tienen miembros que se arrodillan con gusto ante los santos evangelios.

Por eso es que aun cuando la expresidenta votara a favor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, le hizo un importante guiño al Santo Padre que vive en Roma. Llamó a que las mujeres no se enojen con la Iglesia. Esto generó un importante repudio en las redes sociales que expresaron que tenían derecho a enojarse y repudiar a esta institución del Medioevo.

El Frente de Izquierda, en cambio, no tiene ningún lazo con las iglesias. Para Nicolás del Caño, esta no es la primera vez que encuentra imperioso lanzar una campaña a favor de la separación de la Iglesia del Estado y terminar con los privilegios que el Estado le otorga.

Del Caño y su compañera de banca Nathalia González Seligra presentaron un proyecto para que se deroguen las normas que establecen el financiamiento estatal de la Iglesia, luego de que este año Marcos Peña informara por escrito a la Cámara de Diputados que el presupuesto destinado a la Iglesia Católica asciende a $ 130 millones y que un obispo gana cuatro veces más que quien percibe un salario mínimo.

Antes, en 2016, Del Caño y la diputada de su bloque Myriam Bregman habían presentado un proyecto de ley para derogar toda la legislación que otorga privilegios a los miembros de la Iglesia Católica.

Y en julio de este año Del Caño viajó a la provincia de Mendoza para presentar junto a Noelia Barbeito, senadora del PTS-FIT (mandato cumplido), este proyecto de ley en la legislatura mendocina.

Por su parte este jueves el legislador porteño del PTS-FIT, Patricio del Corro, también se refirió en la sesión a la responsabilidad de la Iglesia en quitarles derechos a las mujeres.

"A nadie se le puede escapar que la marea verde era diez veces superior a una marea celeste empujada por los aparatos religiosos con la plata del Estado", afirmó Del Corro.

Es interesante analizar qué significa que la campaña que impulsa Del Caño haya tomado mayor impulso desde este miércoles, porque es otro dato que demuestra que la Iglesia ganó en el Senado, pero perdió en las calles mientras que el movimiento de mujeres perdió en el Senado pero en las calles conquistó la legitimidad de este derecho.

Por eso desde las organizaciones de mujeres como Pan y Rosas en el FIT, llaman a redoblar la movilización y la organización para ganar con la lucha sus derechos.







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