Juventud

UNIVERSIDAD ANTIDEMOCRÁTICA

La Universidad Autónoma de Madrid deja en la estacada a los becarios

Tras una inspección laboral que demuestra que las supuestas becas formativas eran en realidad trabajo encubierto, la universidad decide a puerta cerrada no renovar a los casi 400 becarios que sostienen el trabajo diario del centro.

Martes 14 de noviembre | 18:00

¿Os habéis parado a pensar alguna vez en todos los becarios y las becarias que trabajan en la universidad? Estudiantes de grado o máster, que por un sueldo que no llega a los 300 o a los 600 euros respectivamente, trabajan en las bibliotecas de la universidad, en sus laboratorios, en las oficinas de relaciones internacionales, en los diferentes servicios de decanato, las aulas de informática… En el caso de la Universidad Autónoma de Madrid hablamos de casi 400 becarios que sostienen día a día el centro.

La universidad lleva años y años manteniendo esta figura de “becas extracurriculares formativas” a través de la Oficina de Prácticas Externas y Empleabilidad (OPE), cubriendo puestos estructurales y trabajos de responsabilidad similares a los de los funcionarios con estudiantes a los que mantiene en la más absoluta precariedad. Por ese motivo, hubo denuncias el curso pasado, demostrándose que, en la mayoría de los casos, estas becas no contemplaban ningún aspecto formativo, sino que eran nada más y nada menos que trabajo encubierto.

Tras una inspección laboral el pasado mes de mayo, la Universidad Autónoma fue sancionada, se prohibió la continuidad de estas “becas formativas sin formación” y debe pagar a los estudiantes y a la seguridad social la diferencia entre lo que realmente pagaba y lo que correspondería en el caso de personal contratado. ¿Y cuál ha sido la respuesta de la Universidad? En primer lugar, solicitar la nulidad del acta de liquidación y, en segundo lugar, decidir a puerta cerrada y sin tener en cuenta a los becarios la no renovación tras el mes de diciembre, así como la desaparición de las becas extracurriculares y su sustitución parcial por becas curriculares. Decisión que, además de no tener en cuenta a los becarios ni al resto de la comunidad universitaria, ha trascendido a través de rumores y filtraciones que no han sido confirmados hasta este lunes 13 que se han dignado a informar parcialmente a algunos de los afectados y a otros sectores universitarios en una breve reunión. Otras informaciones hablan de la posibilidad de recurrir a voluntariados con algún tipo de remuneración o a la introducción de empresas que realicen algunos de estos servicios.

Como afirma Lorena, afectada de una biblioteca, “A esta situación hemos llegado ahora como consecuencia de muchos años de constantes vaivenes por parte de la OPE. Se ha abusado de los becarios o estudiantes en prácticas, y a causa de algunos excesos pasados y presentes ahora el conjunto de la comunidad universitaria se ve perjudicada”.

Veamos qué consecuencias traería esta nueva situación:

En primer lugar, los becarios a los que se les aseguró trabajo durante 10 meses tanto a través de la web (que la UAM se apresuró a modificar, pero a la que hemos podido acceder por una copia en el caché) como verbalmente en las entrevistas, no van a ser renovados en enero, habiendo trabajado y cobrado la mayoría tan solo unos 4 meses, con las consecuencias que eso conlleva para aquellos que contaban con este escaso sueldo para pagar parte de las elevadísimas tasas, el alquiler, la luz, la comida… Enrique, también becario de la biblioteca, nos cuenta que el dinero que conseguía con la OPE “era poco, pero ayudaba y mucho”, puesto que, al ser de fuera de Madrid, sus estudios “dependen de las becas y de muchos esfuerzo de mis padres. El no recibir ingresos me va a suponer un problema, tendré que buscar otras cosas, que seguramente sean sacrificadas y precarias. Hay muchas cosas que han hecho mal y nosotros somos los más afectados. Lo mínimo sería que nos dejasen terminar la beca el tiempo que nos prometieron”. Por todo ello, afirma, “estoy a favor de recurrir a soluciones como la huelga”.

Por otra parte, únicamente se podrá acceder a las nuevas prácticas curriculares previa matrícula y pago de una asignatura de prácticas en el marco de una titulación de grado o posgrado. Esto conlleva varios problemas, ya que muchos de los actuales becarios ya han realizado prácticas en otro lugar, cursan carreras no relacionadas con el área en la que trabajan y por tanto no pueden incluirlas como prácticas curriculares, están interesados en realizar prácticas como parte del currículum en otro lugar o, directamente, están matriculados en titulaciones que no contemplan la realización de prácticas. Como podemos ver, estas prácticas solo serán accesibles desde determinados grados, de aún menos másteres y nunca desde doctorado, además solo se podrán realizar en tercero y cuarto curso y se limitarán a una duración de uno o dos meses, lo correspondiente a 5, 6 o 12 créditos.

Es decir, muchos menos alumnos podrán acceder a estos puestos, incluso la mayoría de los que ahora realizan este trabajo no podrán optar a estas prácticas para completar los 10 meses prometidos. Pero, además, puesto que la universidad no se plantea la incorporación de todos los becarios ni como estudiantes en prácticas ni mucho menos como trabajadores en plantilla, la mayoría de los trabajos que hasta ahora desempeñaban quedarán desiertos, con la consiguiente paralización de servicios fundamentales y el probable colapso administrativo de la universidad.

Ya que como se comenta en los diferentes servicios, estos cambios podrían traducirse en cierres de bibliotecas, laboratorios y administración en horario de tarde, cierre de salas en época de exámenes, acceso restringido a libros del deposito, etc.

La respuesta de la Universidad Autónoma de Madrid pone en evidencia el marcado carácter antidemocrático que constituye su esencia, tomando decisiones a puerta cerrada en contra de los intereses de la mayoría. Así mismo, deja claro una vez más el soporte de precariedad sobre el que se construye, definiendo cínicamente este trabajo realizado a través de las becas como una ayuda sociales, aprovechando cada oportunidad para introducir cada vez más al sector privado en nuestras facultades, para quitarnos voz y voto y para dar otra vuelta de tuerca a los sectores más precarizados, alegando la falta de fondos para contratos dignos mientras pagan complementos salariales de 3000 euros mensuales a figuras como el Rector.

Ante este desarrollo de los acontecimientos desde el secretismo y la unilateralidad, los becarios se están organizando para informarse y para decidir juntos cómo plantarle cara a esta situación. Ya tienen convocada una reunión este viernes a las 15 horas en la sala 101 del módulo IV bis de Filosofía y Letras, en la que hablarán de posibles acciones. Lorena, por su parte, afirma que “tenemos muy pocas soluciones. Las legales están prácticamente descartadas excepto en casos muy puntuales de innegable precariedad. Personalmente creo que lo único que nos queda es enfrentar estas decisiones que se han tomado con total secretismo con dignidad. Y creo que una huelga, protestas y un manifiesto pueden ser nuestras únicas armas, visibilizarnos y denunciar las irregularidades que viene cometiendo el Rectorado y la OPE desde muy atrás”.

Pero los becarios cuentan con apoyos para llevar a delante la respuesta que decidan este viernes. Desde sectores del personal administrativo, sindicatos, representantes estudiantiles y agrupaciones de la universidad, han recibido diversas muestras de apoyo. José Carlos Batres, candidato a Junta de Filosofía y Claustro por “Revoluciona tu Universidad” e integrante de la agrupación “Armas de la Crítica”, afirma que “el conflicto de los becarios nos parece un claro ejemplo de cómo funciona la universidad, preparándonos para la precariedad y acostumbrándonos a la explotación laboral.” Y añade, “Exigimos a la Universidad la incorporación inmediata de todos los becarios y becarias que lo deseen como trabajadores de plantilla al menos durante los 10 meses prometidos”

Andrea Barberá, también candidata por “Revoluciona tu Universidad” y participante en la agrupación “Pan y Rosas” explica, “No queremos una universidad que venda lo que llama “ayudas sociales” a cambio de explotación, queremos una universidad gratuita y con becas para las rentas más bajas, para que la educación universitaria sea accesible para todos y todas. Por eso peleamos por la expulsión de los grandes empresarios de los órganos de decisión desde donde, junto a la casta universitaria, venden la universidad al mejor postor; por eso peleamos por una universidad gestionada por estudiantes, trabajadores y profesorado”.






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