MACRI Y LA CGT

La UIA y Urtubey criticaron a Moyano y se sigue calentando la interna cegetista

Sigue la escalada entre el gobierno y un sector de la CGT, que tiene su propia escalada interna. Arranque de semana agitado en Azopardo y la Rosada.

Lunes 5 de febrero | 13:04

El primer fin de semana de febrero arrancó con chispazos en la arena sindical. Nada de encontronazos físicos ni mediciones de fuerzas en las calles. Es sabido que uno de los deportes preferidos del sindicalismo peronista en los últimos tiempos son las declaraciones mediáticas, las conferencias de prensa y los mensajes por redes sociales.

Pero no dejan de marcar el paso de la política. Acuña fue el encargado de lanzar los dardos con una frase que podría esperarse del sindicalismo combativo, o un laburante cansado de tanta tregua. “Si Daer no se va solo de la CGT lo van a sacar los trabajadores”.

El apellido podría cambiarse y valdría para cualquiera de los triunviros, o de los integrantes del Consejo Directivo. Pero hay que reconocer que pegó primero y tuvo su efecto. El autor de la frase “no vamos a lanzar ningún plan de lucha” buscó marcar una “grieta” entre “oficialistas” y “opositores”. Una grieta que todavía no tiene reflejo en la realidad pero bastantes centímetros en las páginas de los diarios.

El tándem Barrionuevo-Moyano reforzó su estrategia al finalizar el fin de semana, con declaraciones del “camionero”. Hugo Moyano eligió el canal de la UOM, Crónica TV, para lanzar frases bien preparadas. "Creo que les queda poco tiempo a ellos. La gente está convencida de que este gobierno está fracasando y no tiene respuestas y que tiene como objetivo la entrega del país" dijo primero. Luego dejó escapar uno de los motivos que lo tiene enfrentado al gobierno. “Es una cosa tremenda lo que están haciendo y, al mismo tiempo, están desviando la mente de la gente con mi familia”.

Aprietes y respuestas

Recordemos que durante enero la PROCELAC, un organismo encargado de investigar delitos de lavado de dinero, presentó una publicitada denuncia contra Hugo y Pablo Moyano, el sindicato de Camioneros y un grupo de empresas vinculados a la familia. La misma se dio en el marco de la polémica licencia por la empresa postal OCA, que los Moyano siguen operando provisoriamente.

Como reflejamos en La Izquierda Diario, según la UIF, hubo transferencia de fondo y giros sospechosos entre las empresas de Patricio Farcuh y los Moyano.

En ese momento no estaba claro si la sangre iba a llegar al río. Se podría decir que todavía no llegó, pero sucedieron varios hechos que fueron caldeando el ambiente. Desde el gobierno se intenta mostrar que se avanzará contra la “corrupción gremial”, y además de los casos de Medina o Balcedo tiene a los Moyano en la mira. Está claro que no es un gobierno que le interese terminar con los negociados del sindicalismo empresario, sino simplemente utilizar causas y carpetas como forma de negociar con las cúpulas sindicales.

También está en curso el escándalo de Triaca, Heredia y la intervención del SOMU, que fue aprovechado desde algunos sindicatos para pedir la renuncia del ministro. El anuncio de una movilización el 22 de febrero fue el último condimento para una disputa entre quienes hasta hace poco posaban sonrientes para la foto.

Defensores se anotan

Pero las declaraciones de Moyano tuvieron una rápida respuesta, amplificada por los medios de comunicación ligados al gobierno.

El primero en anotarse fue el abogado y dirigente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja. Dijo que "es desafortunado y peligroso lo que dijo Hugo Moyano, tiene que tener más cuidado. Acá hay que tener mucho cuidado con lo que uno dice contra el sistema institucional. El sistema institucional hay que respetarlo y sobre todo, quienes tienen responsabilidades como son los sindicatos”. Suena casi una ironía, en boca de un hombre que fue asesor de la última dictadura y presidente de una de las cámaras más golpistas de la que se tenga memoria, la COPAL. Pero está claro que marcó el apoyo de los grandes empresarios a la pulseada del gobierno con un sector del sindicalismo peronista.

Otro que eligió hablar fue el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. "Yo no me puse del lado de Macri. Estoy del lado de la institucionalidad. Creo que hay un dirigente sindical que lo que está tratando es a través de la presión pública evitar el avance de las investigaciones", dijo a radio La Red. Recordemos que el salteño milita en las filas del “peronismo cambiemita”, un proyecto que tuvo un mal paso en las últimas legislativas pero no deja de ser una de las variantes de un peronismo hoy fragmentado. Y Moyano también juega ese partido.

En definitiva, la escalada sigue su curso y esta semana parece que arrancó agitada. Lo que no está claro es si empresarios, funcionarios y sindicalistas terminan de registrar lo que está pasando “por abajo”. El malestar social con las medidas del gobierno y la respuesta de los trabajadores ante los ataques también viene en escalada.

El sindicalismo peronista, por lo pronto, ha tenido que dar cuenta de ese clima. Pero quiere aprovecharlo para convocar a una medida limitada el 22F que descomprima la situación y, sobre todo, le de aire en su disputa con el gobierno. No se da cuenta que si sigue en ese juego no solo limita el poder de fuego de las organizaciones sindicales ante el ajuste. De a poco también va sumando fichas para que la advertencia de Acuña – “se va de la CGT lo van a sacar los trabajadores” – se vaya convirtiendo en una profecía autocumplida.







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