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GRECIA CRISIS

La Troika presiona para que Tsipras mueva sus “líneas rojas”

La noche del miércoles, Tsipras se reunió con Merkel y Hollande, buscando una resolución en las negociaciones. La Troika exige más recortes y Tsipras ya ha ofrecido muchas concesiones. El rescate podría prorrogarse por nueve meses.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Jueves 11 de junio de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE Horst Wagner

Al finalizar la cena de los mandatarios que participan en la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Tsipras pidió reunirse de urgencia con Ángela Merkel y François Hollande. Ambos habían advertido previamente al Gobierno griego de la necesidad de concluir las negociaciones lo antes posible, frente al inminente vencimiento del rescate, el próximo 30 de junio.

Sin embargo, The Wall Street Journal informó este lunes que los acreedores de la Troika estaban evaluando extender el rescate a Grecia hasta marzo del 2016. Esto postergaría hacia adelante la “fecha límite” para las negociaciones sobre el rescate, y permitiría a Grecia a acceder a nueva financiación.

¿Pero a cambio de qué? La Troika viene insistiendo en las últimas semanas en que el gobierno de Tsipras acepte difuminar aún más sus ya desgastadas “líneas rojas”, que desde que comenzó las negociaciones hace 4 meses se fueron destiñendo cada vez más.

¿Cuáles son las líneas rojas que ya dejó atrás el gobierno griego?

La firma del acuerdo del 20 de febrero implicó renovar el rescate anterior, aceptar el pago de la deuda y someterse al control de la Troika para cualquier medida económica.

Se comprometió a no tomar medidas de gobierno “unilaterales”, esto es, sin aprobación de la troika. Con esta medida de carácter político, el gobierno de Tsipras renunciaba gran parte de su soberanía en las decisiones fundamentales.

Seguir pagando la deuda al FMI y otros organismos internacionales. El gobierno ya ha pagado más de 1.000 millones de euros al FMI y a fines de junio debe pagar 1.600 millones de euros más. Entre julio y agosto, se suman vencimientos con el BCE por un total de 6.700 millones. El total de la deuda griega es de 331.400 millones de Euros.

Continuar con el proceso de privatizaciones, especialmente en puertos y aeropuertos.

No eliminar la reforma laboral que introdujo el anterior gobierno.

Subir el IVA en varios sectores.

Cumplir con metas de déficit fiscal solicitadas por la UE, por lo tanto poner un cepo al gasto público que viene de años de sufrir recortes.

No aumentar el salario mínimo, o por lo menos postergar hacia adelante esta medida.

No poder destinar los 2.000 millones prometidos en la campaña electoral al plan de emergencia eléctrica y alimentaria, sino una cifra mucho más reducida.

Aún así, la Troika sigue presionando por más ajustes.

En concreto, pidieron a Atenas un superávit primario equivalente al 1 % del PIB para 2015 y un 2 % para 2016, mientras que el gobierno ha ofrecido un 0,75 % y 1,5 %, respectivamente.

Tampoco hay acuerdo sobre el IVA, que la Troika quieren reducir a dos tipos, del 11 % y del 23 %, aplicando esta última tarifa a la electricidad.

El otro objetivo es recortar las pensiones. Tsipras ha retrocedido hasta el extremo de una posición defensiva total, donde lo único que el gobierno busca ahora es que no se recorten las pensiones, o, al menos, las de los ingresos más bajos.

El gobierno griego ha pedido la extensión del rescate por nueve meses más. Además, propone que el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) asuma los bonos helenos que se encuentran en manos del Banco Central Europeo y que vencen en julio y agosto.

Si bien esto podría provocar un “alivio” temporal a la financiación de Grecia, desbloqueando el tramo restante del rescate, y pateando hacia adelante el problema, significaría prorrogar también las condiciones de sujeción política y económica de Grecia a la Troika.

Al mismo tiempo, no resuelve la cuestión de que una deuda de 331.400 millones de Euros es absolutamente impagable.

En un contexto social donde el paro se mantiene en niveles récord, afectando a 25,6 % de la población activa, ninguna de las necesidades más sentidas de los trabajadores y el pueblo pobre se podrá solucionar si el país sigue asfixiado por las exigencias de la Troika.







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