Política

LESA HUMANIDAD

La Plata: nueva audiencia en el juicio a dos represores de la CNU

El lunes continuó en los tribunales federales de La Plata el juicio a Carlos Castillo y Juan José Pomares, exintegrantes de la Concentración Nacional Universitaria.

Mario Frias Casado

Enfoque Rojo

Martes 20 de junio | Edición del día

1 / 4

La audiencia de la fecha comenzó pasadas las 10 h en el juicio oral y publico a Carlos “Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares. Castillo no estuvo presente en la sala para escuchar el debate por pedido de la defensa y con el permiso del Tribunal.

El primer testimonio solicitado por las querellas se realizó vía teleconferencia con la ciudad de Dublin, Escocia. La testigo Maria Alejandra Rabé relató al tribunal los hechos sucedidos entre el 23 y 24 de diciembre de 1975, cuando su hermano Arturo Patulo Rave, entonces militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) fue secuestrado del domicilio familiar.

“Fue en la madrugada del 24 de diciembre de 1975, por un grupo conjunto de la CNU y del Ejército en una zona liberada por la Bonaerense”, contó Maria Alejandra Ravé, quien tenía 13 años al momento de los hechos.

Arturo había ido a pasar las fiestas con sus padres y sus ocho hermanos, para contarles que pensaba contraer matrimonio prontamente. Patulo tenía 19 años y su cuerpo apareció horas después colgado de un puente sobre las vías del tren, en Elizalde, zona sur de la provincia de Buenos Aires.

“Durante las horas que estuvo la patota en nuestra casa nos pusieron boca abajo a las chicas, y les pegaban patadas a los chicos en la otra habitación. Llegué a ver a los agresores por un instante, estaban vestidos de fajina, aunque uno usaba jeans. Fue todo un operativo, con armas largas, calles cortadas, transeúntes inmovilizados en el piso. Horas después por medio de un vecino y dos tíos militares papá pudo saber que habían encontrado el cuerpo de Patulo”.

Maria Alejandra relató que a principio del año habían secuestrado a su hermano Miguel cuando iba a la escuela. “Tenía once años entonces, él no habla del tema pero era inteligente y se acordaba de todo, lo tuvieron varias horas y le preguntaban cosas, él me relató que se pusieron a discutir qué hacer con él, que no pudo ir al baño, que no le dieron ni agua. Finalmente lo tiraron del auto en movimiento en una zona rural, atado y con vendas en los ojos, él se soltó y salió corriendo, todavía tenía el guardapolvos puesto, hizo dedo hasta la entrada de La Plata y luego regresó caminando a casa, fue un aviso. Éramos una familia con militancia, medio peronistas”.

“Tiempo después me pasó a mí. Se me acercó una compañerita en el patio de la escuela y me avisó que una amiga suya de la CNU le dijo que me abriera de mi familia, que eran una porqueria”, recordó emocionada.

La querella, integrada por Pia Garralda, Carolina Vilches y María Luz Santos Morón, le preguntó a la testigo por las repercusiones que tuvo para el mundo estudiantil el asesinato de su hermano Patulo. Maria Alejandra contesto que muchas. “Hasta en el prologo del libro de la noche de los lápices se cuenta la historia de mi hermano. Fue encontrado torturado y le habían vaciado un cargador en un ojo”, denunció.

Ante la pregunta del Ministerio Publico Fiscal sobre si la testigo conocía quienes integraban la CNU, dijo que era conocido que el “Indio “ Castillo formaba parte de la patota.

A continuación declaró Susana Urie, esposa de Victor Hugo Kein, quien fue secuestrado y asesinado el 11 de junio de 1975 por un grupo de la CNU de La Plata y Mar del Plata.

“Mi marido era muy conocido en La Plata, estudiaba arquitectura y militaba”, dijo Susana y contó su tragedia personal. “Investigué durante 41 años los hechos y recuerdo luego de la muerte del Jefe de la CNU en Mar del Plata Patricio Fernández Rivero, la amenaza del 5x1, esgrimida durante el velatorio por los integrantes de la agrupación. Yo además era familiar del Patricio Fernández Rivero, así que los conocía”.

Contó que su primo, Patricio Fernández Rivero, que era jefe nacional de la CNU hasta que sufrió un accidente automovilístico a raíz del cual se le amputó un brazo hasta el hombro, como era zurdo ese accidente lo inhabilitaba para ejercer cualquier accionar de tipo operativo. Por eso se le dio la jefatura de la organización en el doctor Piantoni.

Susana relató los hechos referidos al asesinato de su esposo, que al entrar al estudio donde fue secuestrado se encontró con un espectáculo dantesco de sangre, marcas y daños al mobiliario, también habían pegado fragmentos de la revista Descamisados en una pared.

Contó que años después se enteró de detalles, como la salida de un grupo armado desde La Plata que se habría alojado en Mar del Plata. De ese grupo habría formado parte Fromigué, alias “el Oso”, miembro de CNU de La Plata.

“Junto a mi marido habían secuestrado a un chico de apellido de Los Arcos, quien fuera testigo casual de la situación y también lo mataron. A Hugo lo encontramos con las manos atada en la espalda, vendado, torturado y con el tiro de gracia en la cabeza”, recordó Susana.

En La Plata se dio la historia de la ultraderecha argentina en distintos períodos, desde las Camisas Pardas hasta la CNU son grupos ultranacionalistas, antisemitas, antinmigrantes, anticomunistas, antisocialistas y sobre todo antitrabajadores.

“La CNU en particular”, dijo Susana, “infiltraba jóvenes de derecho en los colegios y en las universidades, aunque esto hay una gran diferencia entre las ciudades de La Plata y Mar del Plata donde ocuparon puestos de poder en el Poder Judicial, aquí eran lúmpenes, matones”.

Según la testigo, “a la vuelta de festejar la participación en ’La masacre de Ezeiza’ el grupo de Pomares y Patricio Fernández Rivero sufrieron el accidente automovilístico donde perdió el brazo el jefe de la CNU. Peor la CNU nunca hizo política, nunca discutió ni participó de asambleas o de debates políticos, iban a ’romper’, a la acción directa, asambleas, huelgas o lo que fuera. Tenían connivencia estatal, usaban carnets de las fuerzas falsos, les facilitaban zonas liberadas, armas y vehículos. Las Fuerzas Armadas les dejaban el camino libre para su accionar delictivo”.

Además de secuestrar, torturar y asesinar, también robaban. Los cuerpos aparecían a las pocas horas en descampados o lugares visibles.

Susana explicó que además del apoyo estatal tenía la interpretación de los medios que los protegían, indicando que los hechos delicitivos que trascendían públicamente de la CNU eran provocados por grupos de izquierda radicalizada.

Cuenta como ejemplo que el Gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel de la Sota, llegó a pedir por la libertad de Rivero.

Luego de la salida del país de José López Rega durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, la agrupación ultraderechista cayó en desgracia y se comenzó a desarticular y fue absorbida por las Fuerzas Armadas que tomaron el poder en 1976.

Ante la pregunta de si hubo mujeres integrando la CNU, Susana Urie, respondió que no. “No integraban la agrupación, pero sí sabían las mujeres de los matones del accionar de sus maridos como es el caso de la mujer del Indio Castillo”, viuda de Martín Sala, Nora Raquel Fiorentino”.

Y terminó su declaración contando que encontró al menos 60 casos similares al de su marido, que entre las fuentes destaca al diario Noticias, donde se publicó el accidente de Pomares y Rivero, la investigación del periodista, ya fallecido, Martín Navarro y los distintos libros que se publicaron sobre la CNU hasta la fecha.

Que leyó los expedientes de las causas judiciales reabiertas por el Juez Oyarbide sobre el asesinato de su esposo. Y aclaró que nunca hubo militantes de base en la CNU y que éste es recién el segundo juicio (después de Mar del Plata) que se lleva adelante por hechos ocurridos antes del golpe de 1976, por delitos de lesa humanidad.

Luego de un cuarto intermedio declaró el testigo de la querella Marcelo Ponce Nuñez, quien fuera primo hermano de Gastón Ponce Varela. Contó al Tribunal que su primo había tenido una “trágica” participación como matón de la CNU en las huelgas ocurridas a partir de 1972. Que tomó conocimiento de estos hechos ya que tenía una relación de primo menor, que concurría a la cancha con él y que con los años éste le fue contando, jactándose las tropelías que cometía con la patota de la CNU.

“Gastón se jactaba de que le pagaban los pasajes para viajar a Córdoba o a Mar del Plata”, contó Marcelo. “Le pagaban para matar, se jactaba de haber matado cerca de cien personas, pero que tenía menos muertos que el Indio Castillo que había superado los cien”. También se lo veía con electrodomésticos que el calificaba como “botín de guerra”.

Marcelo Ponce Nuñez relató cómo murió su primo, en un atentado llegando a su casa, y ante la pregunta del Presidente del tribunal, Castelli, sobre si sabía quién o quiénes lo habían matado dijo “que era obvio que habiendo cometido todos los crímenes de los que se jactaba que alguien lo iba a matar”.

Contó también que Gastón Ponce Varela cobra sueldos en IOMA, en el Hipódromo y “algo” de la Policía. Que siempre llevaba un revolver 38 encima y que se relacionaba con “el Polaco”, con Pomares y con el Indio Castillo, que este último había llegado dos horas después del atentado a la escena en su Falcon naranja, y que martillando una itaca se había abierto paso entre los policías que se corrieron ante su entrada.

Marcelo terminó su declaración diciendo que su primo y el resto “actuaban como chacales”.

No al 2x1

Al finalizar la audiencia el público mostró su repudio al fallo dictado recientemente por el juez del tribunal Esmoris, quien benefició con el 2x1 a dos penitenciarios de la Unidad 9, considerada como centro clandestino de detención. Los beneficiados son los represores Ramón Fernández y Abel Dupuy, exjefe de la U9. Ambos fueron condenados a 25 años de prisión en 2010.

La Causa

En la elevación a juicio se afirma que los grupo paraestatales, como la CNU, fueron “la antesala de la implementación del plan sistemático de la represión ilegal desplegado desde el Estado a partir de 1976 y también se caracterizó por su ejecución sistemática y organizada”.

En La Plata, la CNU actuó asesinando gente y luego arrojando los cuerpos en la vía pública y robó y saqueó las viviendas de sus víctimas.

Para el juicio se conformó el Tribunal Oral Federal 1 con los magistrados subrogantes Pablo Vega, Alejandro Daniel Esmoris y Germán Castelli. Los fiscales son Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira.

Por lado de las querellas actúan de manera conjunta los abogados de las secretarías de Derechos Humanos de Nación y Provincia (Facundo Davic y Pedro Griffo); la abogada de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Marta Vedio; y las abogadas de Justicia Ya! Carolina Vilches, Pia Garralda y María Luz Santos Morón (quien además es parte por el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos).

La próxima audiencia está prevista para para este miércoles a las 10, siempre en la sala del primer piso de los tribunales federales de La Plata (calle 8 entre 50 y 51).






Temas relacionados

CNU   /    La Plata, Berisso y Ensenada   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO