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OPINIÓN

La Patagonia negociada: historia reciente de la lucha ambientalista

Desde los intentos por instalar la megaminería a la contaminación por extracción de arenas silíceas, hacemos un breve repaso de las luchas en Chubut contra la contaminación medioambiental.

Jueves 28 de julio de 2016 | 12:48

Hace ya 4 años que Trelew, Rawson, Playa Unión, Puerto Madryn, Puerto Pirámides y Comodoro Rivadavia, se organizan, marchan y levantan la bandera del “No a la Mina”. En estos tiempos se ha planteado la lucha desde una iniciativa popular, con más de trece mil firmas de vecinos y vecinas que apuestan a la preservación de nuestra tierra y el recurso más valioso para la vida: el agua.

Allá por el 2012, los vecinos autoconvocados en la Legislatura de Chubut se alzaban en un ¡No pasaran! rotundo, y tras los palos de la Uocra, la persecución y las amenazas de referentes sindicalistas y del palo de petrominera, seguimos adelante, esta vez sabiendo que el gobierno de Martin Buzzi, gobernador en ese entonces, tercerizaba la represión utilizando al famoso sindicato de la construcción si uno va a pedir por la vida futura de nuestro suelo y nuestros hijos.

En el año 2014 nos reagrupamos y lanzamos la idea de una consulta popular, tomando de ejemplo la lucha inigualable de los compañeros de Esquel. Con esta impronta nos dispusimos a seguir por la iniciativa popular. El 27 de Noviembre de 2014, tras una vigilia de tres días, nos vetan la idea original, modificando la mayoría de los artículos presentados, con las sugerencias de Gastón Berardi, gerente de Yamana Gold, quien mandaba mensajitos de texto a nuestro queridísimo Diputado del FpV, Gustavo Muñiz. ¡Cómo olvidarlo! ¡Ley fraudulenta! Faltaba más que si se iba a legislar, tendría que hacerse para la multinacional y no para el pueblo.

Desde ese entonces, las cosas se nos volvieron muy difíciles, muchos caímos en la cuenta de todos los negociados nefastos de muchos que decían apoyarnos. Los 15 diputados que aprobaron el proyecto de zonificación minera fueron: Héctor Trotta; Juan Ale; Javier Cisneros; Eduardo Daniels; Mónica Gallego; Elba Willhuber; Vicente Jara; Alejandra Johnson Taccari; Argentina “Ika” Martínez; Adolfo Mariñanco; Exequiel Villagra; Gustavo Reyes; Félix Sotomayor y Gustavo Muñiz (todos del FpV) y Carlos Gómez (PJ). Nos entregaron en bandeja de “plata”...

El gobierno de la provincia del Chubut actual ha zonificado el territorio en cuatro comarcas: Los Andes, Río Senguer-Golfo San Jorge, VIRCH-Valdés y Meseta Central.

El objetivo claramente ha sido “aislar” al centro de la provincia, que contiene grandes yacimientos de oro, plata y uranio, entre otros minerales metalíferos. Viven allí nueve mil personas aproximadamente (según el Censo 2010) y poseen en conjunto los niveles socioeconómicos más bajos de la provincia, producto de una histórica desatención estatal.

Este año hemos leído titulares de diarios como estos: “Nación quiere explotar uranio en la provincia de Chubut”, “Das Neves quiere que profundizar la explotación de arenas silíceas en Chubut”; conociendo así a un lobo disfrazado de cordero… El proyecto de arenas silíceas comenzó a implantarse en año pasado, con la idea de abastecer de tales arenas al yacimiento de fracking (no convencional) Vaca Muerta de nuestro queridísimo Chevron (de capital norteamericano, que ingresó a nuestro país en el 2013, condenada en 2011 por los tribunales de Ecuador tras derrame y contaminación irreparable en la amazonas ecuatoriana), famosa por estar dentro de tierras ancestrales mapuche, y por tener ya en su historial una muerte por contaminación de sustancias metalíferas en sangre, Cristina Lincopan, una de las principales líderes de la resistencia mapuche a las petroleras, quien falleció a los 30 años de edad por insuficiencia renal. Estos antecedentes denotan el nivel que manejan no solo las multinacionales, sino también los falsos informes de repercusión ambiental avalados por los políticos de turno.

Mucho se cuestiona el daño ambiental que se efectuaría al extraer arenas silíceas en la localidad de Dolavon. El geógrafo Roberto Ochandio nos ha dado algunos índices de lo que sucederá: el polvo finísimo que se levanta de la arena, menor a 2,5 milésimas de milímetro, se deposita en el fondo de los pulmones y produce una forma de cáncer llamada "silicosis". Los trabajadores de la planta de procesamiento serán los primeros expuestos al polvo de sílice. El viento patagónico, soplando siempre desde el oeste, llevará inmediatamente este polvo hacia el centro de Dolavon, dejando a la población expuesta a un riesgo para el que no está preparada (ni pueden estarlo). Finalmente, el río Chubut será la nueva víctima del gobernador Das Neves. Al escaso caudal del río se le sumará el uso indiscriminado de la planta más la contaminación resultante de esas operaciones. La primera consecuencia será un aumento de turbidez con su consecuente impacto en la vida acuática y las plantas de tratamiento aguas abajo. A ello se le agregará la contaminación producida por cualquier compuesto químico que se use en esta planta. El 24 de junio se aprobó en la Legislatura de Chubut la declaración de bien público de las arenas silíceas, lo cual convierte al Estado en un socio estratégico de la actividad. Lo que aún resta discutir son las regalías que obtendrá la provincia por la extracción de sus recursos naturales, qué impactos le generará a la salud de los habitantes de Dolavon, 28 de Julio, Gaiman y Trelew; qué impacto ambiental tendrá sobre las aguas del río Chubut, qué daño generarán a las rutas el traslado de 20 camiones diarios de arena; qué valor agregado puede generarse en la zona más allá de los “40 empleos directos” prometidos por YPF y qué pasará cuando sólo quede un pozo. Todo esto es una incógnita pero, mientras tanto, los camiones van y vienen uniendo silenciosamente las provincias y los políticos engordan billeteras…

El pequeño gran minero, Das Neves, en febrero de este año salió en los medios cordilleranos a defender entre muchas comillas nuestra causa, el agua:

“Defenderemos a nuestra gente y nuestros recursos, nosotros vamos a jugar muy fuerte, no tengan dudas”, “mi posición y la de mi gobierno es uno de los temas que vamos a plantear para que quede claramente en la Constitución, para que no venga ningún lobby ni patotero a atropellar a nuestra gente y nuestras comunidades sólo tengan capital e historia, es el tema del agua como prioridad absoluta. De eso no tengan ninguna duda”.

Cierto es que la palabras se las lleva el viento, y que el viento, ojala así sea, nos amontone y mañana seamos miles en las calles, diciendo que no pasarán, que esta tierra no se vende y que el agua vale mas que el oro. Exigiendo al Gobierno Chubutense, nos escuche y respete la decisión del pueblo. Nadie es dueño del agua, y tampoco de su lucha, por eso la única bandera que se levanta es la del agua y la vida, ¡por una Patagonia rebelde y luchadora!







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