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ENCUBRIMIENTO

La Pampa: el silencio por decreto no es salud

Esta semana, a través de un nuevo decreto, el gobierno provincial del Frente de Todos estableció la prohibición “a todo el personal de la planta del Ministerio de Salud, la divulgación por medios no formales de información vinculada al COVID19, como así también al funcionamiento interno del sistema de salud".

Martes 31 de marzo | 12:42

FOTO: Sergio Ziliotto. Cortesía de Laarena.com

"El Ministerio de Salud de la provincia de La Pampa resuelve: prohíbir a todo el personal de la planta del Ministerio de Salud la divulgación por medios no formales de información vinculada al COVID19, como así también al funcionamiento interno del sistema de salud".

Con la firma del ministro de Salud de la provincia, Dr. Mario Kohan, la resolución N° 875 recorre cada lugar de trabajo de todos y cada uno de los trabajadores de la salud de Santa Rosa (capital de la provincia) y del interior pampeano.

Nadie, absolutamente nadie se ha hecho eco de esta grave decisión ministerial completamente policíaca. Ni el periodismo en todo su arco, ni la "oposición" al gobernador Ziliotto del Partido Justicialista, ni el gremio de ATE, cada vez más alineado con el oficialismo. El otro gremio que nuclea a trabajadores de Salud solo la hizo pública en Diario La Arena el 23/3 sin emitir ninguna posición al respecto. Ni hablar de UPCN que siempre ha estado del lado de los patrones.

En un país donde cada día hay nuevos pobres e indigentes, donde mueren niños wichis por desnutrición, donde no hay agua potable en áreas importantes, donde el dengue ataca sin piedad, llevándose vidas, en amplios sectores desprotegidos, donde las malas condiciones de vida de los trabajadores precarizados y en negro se profundizan, donde la enseñanza y el transporte público es continuamente castigado conforme se suceden los gobiernos patronales, la Salud Pública no podía ser la excepción.

El desfinanciamiento y vaciamiento significativo es tan grande que, en esta pandemia global, donde lo que muestra el mundo son miles y miles de infectados y muertos, aún en países ricos y desarrollados, Argentina no queda ajena a la revelación general: la Salud Pública está devastada.

En la provincia de La Pampa sucede lo mismo, aunque los funcionarios se cansan de repetir en los medios que se encuentran preparados los equipos de salud. En contrapartida a las “loas hacia los equipos” y cínicamente expresado en un decreto represivo hacia los trabajadores de Salud Pública se intenta negar, ocultar y acallar las voces, con amenazas de sumario a quien lo hiciera, el estado calamitoso de abandono y desidia que padece la salud publica pampeana.

Pero las quejas, todavía entre murmullos por el miedo que esta prohibición concita, se van multiplicando y derriban, por falaces, los discursos y anuncios gubernamentales. En la provincia se ha decretado el silencio. Paradójicamente, aquel cuadro famoso de la enfermera con su dedo en la boca en cada sala de espera de hospital es hoy el emblema de lo que hay que hacer: callar.

Quieren impedir las voces de los que están trabajando como pueden y con lo poco que tienen, improvisadamente. De los que están agradecidos de los aplausos de cada noche pero que quieren decirle a la sociedad que "los están mandando a una guerra sin armas".

Este decreto logra lo que en realidad quisiera tapar, que es visibilizar más el deterioro y falta de infraestructura, de personal, de insumos y elementos de seguridad básicos para los trabajadores.

Algunos testimonios reflejan lo que les pasa a los “héroes”: "La pandemia recién comienza y la semana que viene ingresaría el último pedido de suministros esenciales para cuidar a los trabajadores" nos cuenta una trabajadora de una de las postas sanitarias que les dijeron sus jefes luego de una reunión informativa.

"Nos quieren sacar del medio a los que hablamos o nos animamos a denunciar lo que está pasando en realidad pero a pesar de todo, no lo logran!" nos dice un trabajador.

"Algunos directivos y jefes nos quieren dividir, hacen reuniones separadas de los sectores, nosotros sabemos que en esta debemos estar juntos, resistiendo y organizándonos, afirma otra trabajadora.

"Nada de lo que nos han acercado, incluso en los lugares críticos como terapia intensiva, cierra por ningún lado. En nuestra provincia hay mucha desorganización de arriba hacia abajo y los que estamos abajo, estamos intentando organizarnos en nuestros lugares de trabajo con lo poco que nos están dando" comenta un trabajador.

ATE, y Sitrasap dicen que se reúnen con el Gobierno y no con los que estamos trabajando a destajo, llenos de dudas, incertidumbres y faltando de todo" nos dice un joven trabajador. Nosotros creemos que los gremios deberían estar como nosotros acá escuchando nuestras demandas, organizando con delegados, habría formas aunque se esté en cuarentena si quisieran.

ATE pidió al Gobierno que nos de la suma fija de $5000, nosotros siempre estuvimos mal pagos y esto viene de años. Tenemos muchos compañeros precarizados, sin ningún derecho, ¿qué va a pasar si nos enfermamos? En algunos lugares dicen que estarían llegando reemplazos del personal que por patologías tuvo que salir del trabajo pero en muchos otros nadie responde cuando se hace la pregunta y esto es muy importante,

"De lo que se ocupan las autoridades es de no hacer reuniones generales así logran dividirnos" nos cuenta una trabajadora de un hospital del interior.

En La Pampa, los trabajadores son plausibles de sumarios administrativos si divulgan información y no es por no alterar a la población ni para evitar datos falsos que provoquen pánico, razones que el gobierno arenga. Está prohibido por decreto hablar del "funcionamiento interno del sistema de salud".

"Y sabemos que el sistema de salud no está preparado para afrontar las consecuencias de esta pandemia, porque faltan enfermeros, barbijos, alcohol, camisolines" nos comentan. Los trabajadores están expuestos sin saber si están contagiado o si son portadores asintomáticos por eso creemos que se necesita urgente centralizar el sistema de salud" afirma finalmente una trabajadora.

El pasado 29 de marzo, cuando el Ministro de Salud anuncio dos nuevos casos en nuestra provincia dijo: “Esta es una pandemia, vamos a tener casos, vamos a contarlos porque epidemiológicamente corresponde pero esto no es un partido de básquet donde uno sigue el tanteador, vamos a llegar un momento en que las personas que den positivo no sé si valdrán la pena que sea de conocimiento del ciudadano común, sí será mucho más útil para el sistema de salud para el seguimiento de la epidemia a nivel nacional”.

¿Esta declaración podría interpretarse como una mera intención por parte del Ministro de no brindarnos los datos a la población? Dejamos la pregunta abierta. Pero exigimos el derecho a conocer todos los datos necesarios y veraces. Aún también intentamos encontrar en algún medio periodístico u oficial cantidad de muestras realizadas a las personas mencionadas como “caso sospechoso”.

Mientras seguiremos poniéndonos a disposición de todos los trabajadores de salud y de cualquier actividad para denunciar lo que sea necesario.

Exigimos test masivos! Testeo obligatorio, preventivo y periódico a todo el personal hospitalario, que es el sector más expuesto al contagio. Igualmente para todas y todos los trabajadores que estén en funciones. Y para la población en su conjunto porque ya hay circulación comunitaria del COVID!) y se rompió la cadena epidemiológica de ver cuáles son los casos que hay que hacerles seguimientos porque el virus ya está en la comunidad.

Urgente insumos que realmente sirvan para trabajar como corresponde y se necesita en esta emergencia mundial: alcohol en gel, jabón y toallas descartables en cada oficina, salas y guardias, cantidad necesaria de barbijos idóneos, guantes descartables, cofias, uniformes especiales, antiparras, camisolines hemorrepelentes y todos los insumos que consideren necesarios para asistir la pandemia.

El Covid-19 no distingue entre efectivos y contratados: reclamamos igualdad de medidas de seguridad para todos y todas. Pase a planta permanente de precarizados ya!

La salud privada tiene que estar a disposición pública mientras dure la crisis centralizada desde el Estado junto con las y los trabajadores. Hay que tomar medidas extraordinarias, para una situación extraordinaria.







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