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La ONU define como “genocidio intencional” los crímenes contra la minoría rohiyá en Myanmar

El informe presentado este lunes indica que los actos cometidos contra la minoría musulmana por parte del gobierno de Myanmar (Birmania) incluyen cuatro de los cinco por los que se define el genocidio: asesinato, infligir graves daños corporales o mentales, crear condiciones de vida calculadas para la destrucción física del grupo y medidas para prevenir nacimientos. La represión y persecución desatada en 2017 causó un éxodo de unos 725.000 rohinyás a Bangladesh, donde permanecen como refugiados.

Lunes 27 de agosto de 2018 | 11:06

Foto: Rohiyás en un campamento de refugiados en Bangladesh (EFE)

Investigadores de la ONU han confirmado elementos de "genocidio intencional" por parte de las Fuerzas Armadas birmanas en la operación efectuada hace un año contra la minoría musulmana rohinyá en Rakáin, y solicitan que sus mandos deben ser investigados y juzgados por un tribunal internacional. Además del "genocidio intencional" en Rakáin, han recabado pruebas de crímenes de guerra y contra la humanidad en los tres estados.

Una misión de investigación internacional de la ONU compuesta por tres expertos que encabezó el indonesio Marzuki Darusman investigó los presuntos crímenes cometidos por fuerzas militares y de seguridad desde 2011 en los estados de Kachin, Shan y, especialmente, en el norte de Rakáin. Su investigación se apoya en 875 entrevistas con víctimas y testigos, imágenes de satélite y documentos autentificados, fotografías y vídeos.

Los expertos instaron al Consejo de Seguridad de la ONU a referir el caso a la Corte Penal Internacional o a crear un tribunal internacional penal "ad hoc" para juzgar esos crímenes.

Mientras tanto, sugirieron que deben imponerse sanciones individuales contra los responsables identificados y un embargo armamentístico contra Birmania (Myanmar).

En su informe, elaborado sin la autorización birmana para ingresar al país, la misión considera que "los crímenes cometidos en el estado de Rakáin, y la manera en la que fueron realizados, son similares en su naturaleza, gravedad y alcance a aquellos que han permitido establecer un genocidio intencional en otros contextos".

"Podemos decir que el 25 de agosto (de 2017) los elementos de genocidio estaban presentes, lo que no quiere decir que sea necesariamente la fecha del inicio" del crimen, sostuvo en la conferencia de prensa el investigador australiano Christopher Sidoti, miembro de la misión de las Naciones Unidas.

El 25 de agosto del año pasado se produjo un ataque de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán contra puestos policiales y militares en la zona que causó más de un centenar de muertos (la mayor parte insurgentes) y que desató una nueva campaña genocida birmana en la región.

La represión y persecución desatada causó un éxodo de unos 725.000 rohinyás a Bangladesh, un tercio de los cuales son menores de edad, donde permanecen como refugiados.

Los expertos de la ONU consideran a los mandos militares los responsables de los crímenes cometidos durante la campaña militar, empezando por su máximo responsable, el general Min Aung Hlaing. Pero también condenaron a la líder de facto birmana, la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, porque "no utilizó su cargo (...) ni su autoridad moral para frenar o prevenir los acontecimientos en el estado de Rakáin".

Radhika Coomaraswamy, otra de los miembros de la misión, señaló que "no hay indicios de que las autoridades civiles estaban involucrados en la planificación" del operativo militar, pero sí de que han "bloqueado investigaciones y (de que) sus actos y omisiones pueden haber contribuido a la comisión de crímenes atroces".

Sidoti explicó que los actos cometidos en Rakáin incluyen cuatro de los cinco por los que se define el genocidio: asesinato, infligir graves daños corporales o mentales, crear condiciones de vida calculadas para la destrucción física del grupo y medidas para prevenir nacimientos.

El genocidio intencional, agregó, puede establecerse por circunstancias como el "contexto opresivo más amplio y la retórica del odio" contra esta minoría musulmana en Birmania y por "declaraciones específicas" de altos mandos y presuntos autores directos.

El experto australiano también mencionó las políticas excluyentes hacia los rohinyás para, entre otras cosas, "alterar la composición demográfica del estado de Rakáin"; el nivel de organización de la operación militar en agosto de 2017, que apunta a "un plan para la destrucción" de este grupo étnico, y el "alcance extremo de la brutalidad de la violencia" ejercida.







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