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MEDIOS Y DICTADURA

La Nación pide ajuste y extraña a los militares

En una nota publicada este lunes, Ricardo Esteves falsea la historia argentina para defender el ajuste macrista y mostrar nostalgia por los Gobiernos de facto.

Florencia Sciutti

@FlorSciutti

Lunes 4 de septiembre | 15:06

Bajo el título “Sin equilibrios no habrá desarrollo”, este lunes Ricardo Esteves desarrolla una extensa nota de opinión en el diario La Nación. Allí, para justificar el ajuste que debería continuar el macrismo, se inventa una versión libre de la historia nacional para uso propio.

En esa versión plantea una dinámica dual, en la que sólo han existido “populismos” y dictaduras. La historia del siglo XX argentino se ve reducida a una simplificación dicotómica, funcional a pedir una política de ajuste al Gobierno de Macri.

“Históricamente, los ajustes estuvieron a cargo de los gobiernos militares. Al margen de la tragedia que significaba la interrupción del orden constitucional, y de las atrocidades que cometieron, los gobiernos militares eran la contraparte necesaria del populismo” afirma el columnista del diario de los Mitre (destacados nuestros).

No extraña que nuevamente desde La Nación se defienda a las dictaduras militares. En este caso, Esteves realiza una repudiable valoración positiva de las mismas considerándolas “un Gobierno que se abocó a ordenar la economía y a establecer las bases para el ahorro y la inversión”. Es decir, los convierte en sucesos “necesarios” de la historia nacional, parcialmente justificables por la tarea que llevaron adelante al “ordenar” la economía.

Ese “ordenamiento” que el autor de la nota reivindica no puede ser desligado de los métodos llevados adelante por las Fuerzas Armadas durante los gobiernos de facto. Las mismas impusieron a sangre y fuego una nueva relación fuerzas, con el fin de avanzar en planes económicos que ningún beneficio traerían para las mayorías obreras y populares.

Pero el autor de la nota hace una falsificación que va más allá, en función de justificar su “esquema”. Veamos algunos párrafos.

“Históricamente, los ajustes estuvieron a cargo de los gobiernos militares”, afirma.
Evidentemente para Esteves ni la hiperinflación de Alfonsín ni la híper-desocupación del menemismo son formas de ajuste. Para la enorme mayoría de la población argentina sí lo fueron.

El autor también escribe que “el populismo se legitima con la dictadura, por eso necesita invocarla constantemente ("Macri... vos sos la dictadura")”.

La afirmación solo sirve para ilustrar la oposición al Gobierno actual como “populista”. Salvando esa cuestión no viene mal recordarle al autor que el Grupo Macri multiplicó su fortuna por 7 durante los años de la última dictadura militar.

“Los Gobiernos que ajustaron forzaron a la sociedad a realizar ahorros inevitables, dolorosos para muchos sectores, con el objetivo de crear un ciclo de inversión que condujera al desarrollo”.

Esto no es más que la repetición del libreto liberal. Algo refutado por la historia misma. Los ajustes tenían como finalidad garantizar un aumento de las ganancias del gran empresariado a costa de hundir en la miseria, el desempleo y el hambre a las mayorías populares.

Además, la historia ha demostrado que la clase capitalista argentina, aliada y subordinada al gran capital imperialista, es más bien enemiga de esa “inversión” sobre la que tanto parlotea. El mismo elenco gobernante lo demuestra, con sus bienes ubicados mayoritariamente en el exterior del país.

“Menem encontró un atajo. Presumió ajustar a través de un artilugio: la convertibilidad, que tornaba indoloro el proceso. La fórmula perfecta: ajustar y que no se note (…) En el fondo, no hubo tal ajuste”.

Reiteramos. La administración menemista realizó un ajuste feroz que incluyó decenas de miles de despidos en el Estado en los primeros años; precarización laboral; aumento brutal de la desocupación y un retroceso en los derechos conquistados por los trabajadores.

El autor, como no podía ser de otra forma, repite la muletilla contra los “12 años de populismo” del kirchnerismo. Amplios sectores de los trabajadores tiene un recuerdo un poco menos grato de ese ciclo, marcado por una fuerte inflación y una extendida precarización del empleo de manera permanente.

Esteves –que pareciera no leer diarios argentinos- finalmente le dedica un párrafo a la izquierda, afirmando que “retumba el silencio de las organizaciones de izquierda, tan prestas a condenar la corrupción del menemismo, repudiable por cierto, pero una minucia comparada con las atrocidades del kirchnerismo”.

No sabemos qué izquierda conoce al autor. O si conoce alguna. Si se refiere a la adhirió al kirchnerismo, algo de razón tiene. Sin embargo, ese espacio político hace tiempo ya que no juega en el terreno nacional.

Si se refiere al Frente de Izquierda, falla por el vértice. Los partidos que conforman ese frente (PTS, PO, IS) estuvieron en la oposición al kirchnerismo, fueron reprimidos en diversas ocasiones y acusados públicamente con argumentos falsos. Mal que le pese al autor de la nota, otra vez está inventando la realidad.

La extensa columna del autor, que muy pocos leerán hasta el final, viene a ratificar el pedido de ajuste que La Nación y las grandes patronales le hacen al Gobierno. En ese reclamo, se nota que el diario de los Mitre extraña a los genocidas que tantos beneficios le dieron.






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