Cultura

A 98 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

La Liga Patriótica: patria, orden y sangre obrera

Corría enero de 1919 cuando se conformó el grupo fascista más importante de comienzos del siglo XX argentino, al calor del gran ascenso obrero.

Jueves 19 de enero | Edición del día

El comienzo de la Primera Guerra Mundial provocó un aumento de la desocupación que en Buenos Aires llegó al 20% y a una caída de salarios que se calculaba en un 40%. Al poco tiempo de la victoria del primer gobierno radical, materializada en Hipólito Yrigoyen, se recuperó el nivel de las exportaciones argentinas de carne, que alimentaban a los ejércitos europeos. Así mismo se instalaron empresas de capitales extranjeros, con lo cual aumentó el empleo y también se recompuso objetivamente la clase obrera que se encontró en mejores condiciones materiales para luchar. Sin embargo, subjetivamente, también se reconstituyó, al calor de la radicalización y el aumento de la moral que significó la Revolución Rusa triunfante de 1917.

En este marco Yrigoyen llegó al poder y los trabajadores se lanzaron al enfrentamiento abierto contra el Estado y las patronales. Pero no fueron los únicos problemas para el primer gobierno radical. Así como la clase obrera mundial y argentina estaban envalentonadas, la burguesía criolla y sus facciones nada alegres estaban con la victoria radical, presionaba al gobierno para que adopte una respuesta más dura hacia los conflictos obreros. Dicha rabia burguesa se manifestó en la conformación de la Liga Patriótica Argentina, que además de rabia expresaba temor, el temor a que "Buenos Aires sea otro Petrogrado". La Liga no fue ni más ni menos, que el frío en la espalda que sintió la burguesía nacional ante una clase obrera dispuesta a tomar el cielo por asalto.

Los comienzos

Como dijimos en otra ocasión, la base electoral que llevó a Yrigoyen a triunfar era policlasista(trabajadores, profesionales, sectores medios y algunos sectores oligárquicos). Pero la política hacia el movimiento obrero siempre fue la misma: aumentar la base electoral (o, por lo menos, no perderla) y aislar a la vanguardia y a toda tendencia combativa entre los trabajadores.

Los sectores oligárquicos, no vieron tanta dureza hacia los trabajadores como querían y así pusieron manos a la obra y en las armas.

En un comienzo su nombre fue Comisión Pro defensores del Orden y sus reuniones se llevaban adelante en la Confitería "París", tiempo después se trasladaron al Centro Naval en la intersección de Florida y Córdoba.

Su financiación provenía de donaciones de las "mejores familias", cuyos jóvenes se integraron a las bandas de choque. Las cuales eran entrenadas por militares y contenidas "espiritualmente" por miembros de la jerarquía eclesiástica.

Entre sus miembros mas reconocidos se encontraban: Joaquin S. Anchorena (abogado), Dardo Rocha (militar), teniente general Luis Dellepiane, Francisco P. Moreno (cientifico naturalista), monseñor Miguel de Andrea (obispo), Ángel Gallardo (quien en 1922 será ministro de Relaciones Exteriores), Miguel Martinez de Hoz (militar), Julio A. Roca (hijo).


Retrato de Joaquín S. Anchorena en el Jockey Club

Los fines de la Liga eran:
"Estimular, sobre todo, el sentimiento de argentinidad tendiendo a vigorizar la personalidad de la Nacion, cooperando con las autoridades en el mantenimiento del orden publico y en la defensa de los habitantes, garantizando la tranquilidad de los hogares, únicamente cuando movimientos de carácter anárquico perturben la paz de la República. Inspirar en el pueblo amor por el ejercito y la marina [...]".

La Semana Trágica

Una de las páginas más sangrientas de nuestra historia la constituyen la huelga de los talleres Vasena, cuando se hizo "célebre" la Liga y cuando adoptó dicho nombre el 16 de enero de 1919, poco antes de finalizar la huelga.

La Liga se reunía en comisarías y allí distribuían armas y brazaletes, partían en coches manejados por jovencitos oligarcas y, al grito de "¡Viva la Patria!", se dirigían a las barriadas obreras, sindicatos, bibliotecas populares, sedes de periódicos socialistas y anarquistas, todo bajo el ala cómplice de la policía.

En el medio de la lucha de los trabajadores de Vasena, fueron atacados también grupos de judíos en el barrio de Once por las bandas que se especializaban en la "caza de rusos".

Al término de la Semana Trágica, se estima que la Liga contaba con 9.000 miembros, la mitad de ellos fueron reclutados por delegados vecinales en las parroquias de San Juan Evangelista, Santa Lucía, Villa Devoto y Villa Urquiza.

Por esta época es elegido presidente de la Liga, su máximo ideólogo Manuel Carlés,


Manuel Carlés

La Patagonia Rebelde

La heroica lucha de los peones que peleaban por las mejoras en sus condiciones de trabajo, también fue escenario de la Liga.

Puntualmente el 10 de junio de 1921, cuando los trabajadores rurales y de hoteles volvieron a la huelga. Los camareros del Hotel Argentino de Río Gallegos decidieron no servir a nadie. Los presentes lo sintieron como una afrente. Al cabo de unas horas se constituyó un grupo local de la Liga Patriótica, entre sus miembros se encontraban: Bartolomeo Pérez (fundador del yrigoyenismo en Santa Cruz), Santiago Stoppani (director de la cárcel de Santa Cruz) y Edelmiro Correa Falcón (gobernador de Santa Cruz e Yrigoyen lo paso a retiro y puso a Yza, un teniente, como gobernador).
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Aquí y durante la Semana Trágica, la Liga ha actuado abiertamente y en forma pública, varias veces ha utilizado el diario La Nación como púlpito desde el cual llamó a armarse para reprimir huelgas y auxiliar a patrones.

Incluso han tenido el aval y difusión de intelectuales como Leopoldo Lugones, quien fue patrocinado por la Liga en un ciclo de conferencias en el teatro Coliseo en julio de 1923 donde se expresaba así: "Italia acaba de enseñarnos bajo la heroica reacción fascista encabezada por el admirable Mussolini, cual debe ser el camino a seguir"

El último acto: el golpe del ’30

La Liga fue impulsora del golpe militar encabezado por José Félix Uriburu. Pero dado que los tiempos políticos de la Década Infame eran lo más anhelado por la Liga y la oligarquía, ya no volvieron a ser solicitados sus servicios y así pasaron a retiro.

Sin embargo, la burguesía, frente a otros momentos de ascenso obrero donde sintió peligrar su poder, no dejó de recurrir a bandas armadas de este tipo como la Alianza Libertadora Nacionalista (1943), la Guardia Restauradora Nacionalista (1960) o la Triple A (1974).








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