Madrid

La Ingobernable celebra su continuidad

El Centro Social, con casi un año de longevidad, se enfrenta a una orden de desalojo que no se ha hecho efectiva aún.

Miércoles 4 de abril | 18:48

La Ingobernable funciona este 4 de abril, la fecha señalada oficialmente para su desalojo desde el Ayuntamiento de Madrid, con un ambiente de optimismo. La concentración de la mañana ha transcurrido libre de presencia policial y con una chocolatada en la que tanto integrantes de La Ingobernable como vecinas del barrio de las Letras han celebrado la continuidad del Centro Social. Su postura es firme: “No nos van a desalojar”.

La jornada se esperaba con ánimo, La Ingobernable invitaba a toda simpatizante desde las redes sociales a unirse al acto en apoyo de su trabajo y presencia en el barrio, pero también con alguna incertidumbre. El pasado 13 de febrero se emitía desde el Ayuntamiento de Madrid la orden oficial de desalojo del edificio de la calle Gobernador, número 39. Desde la fecha, La Ingobernable no ha recibido otra noticia que la de Jorge García Castaño, concejal de Economía y Hacienda y edil del distrito Centro, quien se ha pronunciado a título personal para negar que tal desalojo vaya a producirse.

No obstante, las portavoces de La Ingobernable señalan el oportunismo de tal declaración, “forzada por el apoyo del tejido asociativo que respaldó a La Ingobernable” a raíz de la campaña de comunicación titulada “La Ingo es de Madrid”, la cual se desarrolló para sensibilizar al barrio y enfrentar la orden de desalojo. Además, subrayan, se trata de una simple declaración que el concejal concedió a un medio de comunicación, lo que no ofrece garantía alguna, contra una orden oficial del Ayuntamiento que aún amenaza al Centro Social.

El desalojo se impulsa por la denuncia de la Fundación de Emilio Ambasz, a la que fue cedido el inmueble gratuitamente por el equipo de Ana Botella en 2013, bajo sospechas de ser otro “pelotazo” y con la posterior denuncia de Ahora Madrid de tratarse de una concesión arbitraria.

La Ingobernable presentaba así al Ayuntamiento tres exigencias en el curso de la mencionada campaña comunicativa: la apertura de un diálogo transparente, el cierre del proceso administrativo de desalojo del edificio y la rescisión del contrato de cesión del inmueble entre el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación de Emilio Ambasz. De hecho, esta última instancia ya fue previamente aprobada en pleno por el Ayuntamiento de Madrid en esta etapa de Manuela Carmena como alcaldesa. Sin embargo, se desconoce la fecha en que tal resolución entrará en vigor, y de esta manera todas las peticiones de La Ingobernable han quedado no ya rechazadas, sino sencillamente desatendidas. “Se han limitado a seguir los cauces de un proceso administrativo, sin plantear en ningún momento el intentar resolver este caso a través de una vía más democrática y de diálogo”.

En relación con el conflicto actual, las portavoces de La Ingobernable señalan la pasividad que también muestra el Ayuntamiento a la hora de abordar la problemática política a la que da respuesta el Centro Social en Madrid, lo que se corresponde paralelamente con la escasa atención que tampoco brindan al propio centro, y que no supone únicamente la desatención de éste, sino de “todos los actores y movimientos sociales que la acompañan y construyen La Ingobernable”.

Sobre esa problemática política, desde La Ingobernable hacen hincapié en la gentrificación y la turistificación como fenómenos sociales y económicos que marginan a las residentes en sus propios barrios, que se exceden en la explotación de los mismos, incrementando el precio de la vivienda y atentando contra el estilo de vida de las vecinas. “La Ingobernable— declaran—, y los Centros Sociales en general, hace una labor que no cumplen el Ayuntamiento ni el propio Estado. Para que la ciudad merezca la pena ser vivida son vitales los espacios como éste, fomentados y autogestionados por la gente”. Confían en la continuidad del Centro Social, cuya permanencia declaran será “innegociable” si llega abrirse un proceso de diálogo con el Ayuntamiento de Madrid.

Una desconfianza manifestada desde la Ingobernable hacia el consistorio que no es para menos. El gobierno de Ahora Madrid ha tenido en el ojo de mira estos centros autogestionados desde el inicio, con mayor virulencia incluso que la anterior alcaldía en manos del Partido Popular, tal y como han denunciado sus integrantes en repetidas ocasiones a este diario. Resulta paradójico que la joya de los supuestos ayuntamientos del “cambio” se ubique tan frontalmente contra estos espacios que cuestionan la especulación inmobiliaria y enriquecen la vida cultural y política de los barrios madrileños.

El edificio de la calle Gobernador 39 fue recuperado el 6 de mayo de 2017 tras la manifestación Madrid No Se Vende. Los principios de acción de la Ingobernable, declarados en su página web, se basan en la construcción de una cultura de todas y para todas, basada en la desmercantilización de la vida, y su estructura orgánica se fundamenta en la cooperación y la autogestión. Realizan una media de 100 actividades al mes, y alberga la actividad regular de unos 50 colectivos. Es un espacio abierto en el que realizar actividades de todo tipo: siempre gratuitas, autogestionadas y accesibles.






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