Géneros y Sexualidades

NOTA DE TAPA

La Iglesia de Bergoglio: el mismo oscurantismo, pero con cara renovada

En una entrevista a La Nación el Papa hizo un balance del último sínodo y aseguró que "no se tocó ningún punto de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio" y que no se piensa cambiar el pensamiento del Vaticano respecto a los homosexuales.

Andrea D'Atri

@andreadatri

Martes 9 de diciembre de 2014 | Edición del día

Fotografía:EFE

“Una cosa que me dije desde el primer momento fue: ‘Jorge, no cambies, seguí siendo el mismo, porque cambiar a tu edad es hacer el ridículo’.” Así se confesaba el Papa, ante la periodista del diario La Nación a quien le otorgó una entrevista en exclusiva, la semana pasada.

Vistos los resultados del sínodo, esas palabras pueden interpretarse de otro modo. Aunque los medios intentaron forzar las interpretaciones de cambios revolucionarios en la doctrina de la Iglesia respecto a temas espinosos para el dogma católico –como el divorcio o la homosexualidad-, nada de esto sucedió. Francisco, que es Jorge, eligió al oligárquico diario argentino para aclarar las conclusiones del sínodo que, según él, fueron malinterpretadas por la prensa. Un sínodo en el que, como escribió el periodista Osvaldo Bazán en La Izquierda Diario, no hubo nada de bondad.

“No se tocó ningún punto de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio”, tranquilizaba Bergoglio a la periodista. Aunque parece sensibilizarse por la situación de “excomulgados de hecho” que viven, en su propia Iglesia, los católicos divorciados, la doctrina sobre la familia y el matrimonio seguirán intactos. Su diagnóstico es que la familia “está recontra-baqueteada”.

Lo que, en cambio, funciona de maravillas, según Bergoglio, es el banco del Vaticano que opera bajo el capcioso nombre de Instituto para las Obras de Religión. Durante años, sospechado de financiar operaciones ilícitas de la mafia y lavado de dinero, ahora “está funcionando bárbaro”, dijo el Papa.

“Jorge, no cambies”

“Nadie habló de matrimonio homosexual en el sínodo, no se nos ocurrió.” ¡Claro! ¿Cómo se le va a ocurrir al Papa Francisco, hablar sobre lo que el cardenal Bergoglio tildó de “pretensión destructiva al plan de Dios”? Y Jorge, que es Bergoglio y que es Francisco, no cambió.

Para no atormentar a la periodista de La Nación, se explayó sobre lo que se discutió en el sínodo: “Lo que sí hablamos es sobre una familia que tiene un hijo o una hija homosexual, cómo lo educa, cómo lo lleva, cómo se ayuda a esa familia a llevar adelante esta situación un poco inédita.”

Hijos homosexuales, hijas lesbianas, son “situaciones inéditas” en la familia cristiana que concibe Bergoglio. Por más que Si la institución familiar está “recontra-baqueteada”, incluso también se debe a “la herida” causada por la legislación del matrimonio igualitario en varios países del mundo, incluyendo Argentina. En 2010, mientras se trataba el proyecto de ley en el Congreso Nacional, el entonces arzobispo primado de Buenos Aires sostuvo que estaba en juego “la identidad y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos”, a la que considera “la ley de Dios, grabada en nuestros corazones”.

En su cruzada moralizadora, instó a las religiosas y religiosos a rezar por los senadores y diputados “para que el Señor los visite”. Pero los que visitaron el recinto fueron los operadores políticos de la Curia, que extorsionaron a varios chupacirios del oficialismo y la oposición derechista amenazándolos con enormes movilizaciones de católicos en sus provincias, si aprobaban el dictamen. Así fue como se vio al gobernador de San Juan y miembro del Opus Dei, el kirchnerista Gioja, marchar de la mano de la jerarquía eclesiástica provincial, contra el matrimonio igualitario que impulsaba el propio Poder Ejecutivo.

Y Jorge no cambió

Una encuesta del Pew Research Center señala que, más allá del renovador “efecto Francisco”, los católicos siguen abandonando la Iglesia. Los gestos banales, las frases amistosas con quienes siempre han sido perseguidos, castigados y expulsados por el dogma del Vaticano, no alcanzan a revertir la profunda crisis en la que está sumida esta reaccionaria institución milenaria. Hundida en las atroces miserias que salieron a la luz de miles de niños y niñas abusados sexualmente por sacerdotes y obispos en todo el mundo; sacudida por las denuncias de corrupción y desfalcos financieros, Roma ya no vale una misa.

Mientras tanto, el gobierno argentino fortalece sus vínculos con la institución más decadente y anacrónica del régimen de dominio contemporáneo. El kirchnerismo aprobó, en un trámite exprés, el nuevo Código Civil que le dictaron desde el Vaticano, donde la Iglesia tiene un status jurídico privilegiado e impuso su dogma sobre la persona desde la concepción, que es un nuevo obstáculo en la lucha de las mujeres por el derecho al aborto. A cambio, Bergoglio le pide a la oposición patronal que cuiden a Cristina, para garantizar un fin de ciclo sin sobresaltos para la burguesía local y se dispone a no recibir más políticos en Roma, para no interferir en las elecciones de 2015. La presidenta retribuye con 626 millones de pesos para obras de refacción de capillas y basílicas en todo el país.

Y ahora, Argentina celebra el Día de la Virgen con un feriado nacional, para que todas y todos tengan tiempo de armar el arbolito navideño, como por primera vez lo hará la Casa Rosada en un gesto de buena voluntad con el prelado, que es un amigo.








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